ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«En la primaria, en la secundaria, en el pre, en el campo, en el pueblo, en La Habana», Senel Paz escribía historias, daba vida a personajes. «Nunca tuve otro plan –dijo una vez a Granma– o tal vez solo no pude escapar de ella». Sí, de la literatura, universo en el cual se ha desarrollado como guionista y escritor.

Constan en su trayectoria un sinnúmero de cuentos, novelas, guiones escritos para filmes y también para cortos dirigidos por su compañera en el arte y la vida, Rebeca Chávez.

Cuando aquel pequeño, el primero en llevar un libro a su casa, comenzó a fabular mundos en su cabeza y los transportó al papel, no imaginaba que años más tarde serían otros niños, jóvenes y adultos, quienes pasarían bajo la vista textos rubricados por él. No podía saber qué directores, alrededor del mundo, adaptarían sus palabras para la radio, la televisión, el teatro y el séptimo arte.

Senel Paz no pensaba, ni en el más lejano de sus «cálculos o aspiraciones», que sería reconocido con el Premio Nacional de Cine 2020, compartido con Francisco (Paco) Prats, quien falleciera el pasado mes de septiembre.

Paco hizo de los Estudios de Animación del Icaic, su casa.  Allí supo que había nacido para producir, según sus propias palabras. Esa profesión lo «convirtió en un artista» y, unida a su empeño y talento, hizo posible que hoy su nombre «aparezca asociado a casi 700 películas», comentó orgulloso en una entrevista.

Ese caricaturista, ilustrador, guionista y cineasta, destacó en películas de animados. Forman parte de esa lista Elpidio Valdés, Vampiros en La Habana y Más Vampiros en La Habana.

Paco Prats estudió dibujo y pintura en la Academia San Alejandro, entró en el Icaic en 1963, como supervisor de calidad en el Departamento de Dibujos Animados. Más tarde se desempeñó como director de ese espacio, y hasta su muerte fue productor. Prefería la manera antigua de darles vida a «los muñequitos», con pinceles y embarrándose las manos.

Cuando le concedieron el Premio, Senel Paz comentó que era un «regalo adicional estar acompañado por Paco Prats, un hombre apreciado y admirado en el Icaic».

Lamentablemente, Paco no pudo sostener en sus manos el galardón, no escuchó los aplausos que retumbaron en la Casa del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, el pasado sábado. Sin embargo, este grande de la animación, sabía bien que su pueblo lo recordará siempre por reunir, frente a la pantalla chica y el cine, a cubanos de todas las generaciones.

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