Todo ocurrió en fracciones de segundos. Cuando despertó, ya era un hombre a su cama pegado. Solo su respiración rápida delataba la furia, las ganas de darle un manotazo al colchón para exorcizar tanta rabia contenida. El cuerpo seguía impasible, ajeno al huracán de emociones que lo corroía por dentro sin poderlas expresar.
Desde entonces, su espacio vital se redujo a centímetros de ancho arropados por una sábana blanca y olorosa. En par de días conocía de memoria la cantidad de losas que adornaban la pared de la sala de hospital.
Luego llegó a la casa. Varias visitas lo animaban. Otros lo miraban con cara de lástima. En los primeros meses la familia estaba ahí, atenta a sus necesidades, pero el tiempo pasó y solo dejó a las personas más leales, en su caso, a su hermana.
La existencia de ella se redujo a los metros de la casa. Organizaba su rutina según el horario de los medicamentos que le tenía que dar. Despertaba temprano y, luego de un baño de los buenos, le masajeaba los pies y las manos. Aprendió a ser enfermera.
Toma aire, lo retiene por unos instantes, abraza a su hermano y lo sube para acomodarlo. No puede quedar ni una arruguita en el pañal que cubre la lona, porque llegan las temidas escaras y las curas… y el sufrimiento mayor.
De ahí salta a preparar la merienda, limpia la casa, pone el almuerzo, lo pasa por la batidora, se lo da. Apenas prueba un bocado y monta la lavadora, escoge el arroz, ya es hora de la comida. Otra vez le lleva su meriendita, le acaricia la frente y se miran, una mirada dulce y triste, agradecida y cansada.
A veces, solo quisiera un poco de ayuda, que alguien de la propia familia se quedara una noche o le limpiara la casa. A veces, con tanto ajetreo, olvida hasta su propio nombre.
Esta no es la historia de una persona específica, sino la de muchas que viven el dolor de ver cómo se desgasta, consumido en una cama, el cuerpo del ser amado y el suyo propio.
Como ella, otros cientos de cuidadoras batallan cada día. En ocasiones sienten que no pueden más, pero les nacen ganas de esa fuerza impulsora que es el verdadero amor.


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Eduardo Pérez Fábregas dijo:
1
26 de octubre de 2020
08:51:39
Ana Cristina dijo:
2
26 de octubre de 2020
11:27:49
Lys dijo:
3
26 de octubre de 2020
12:14:58
Janier Reyes R Respondió:
4 de noviembre de 2020
17:00:59
margarita dijo:
4
26 de octubre de 2020
14:55:31
Ailice dijo:
5
26 de octubre de 2020
15:31:34
marianna dijo:
6
26 de octubre de 2020
22:54:54
jorge luis dijo:
7
27 de octubre de 2020
07:24:04
Anamary dijo:
8
28 de octubre de 2020
07:59:55
Janier Reyes Respondió:
5 de noviembre de 2020
16:18:08
kiko dijo:
9
28 de octubre de 2020
14:16:56
Angel dijo:
10
29 de octubre de 2020
10:24:04
Zaida Yadila Gomez Ramos dijo:
11
30 de octubre de 2020
10:50:01
Leonor Roque dijo:
12
30 de octubre de 2020
14:45:56
Angela dijo:
13
30 de octubre de 2020
15:34:22
Yusi Cordero dijo:
14
5 de noviembre de 2020
21:24:06
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