Las grandes ideas surgen en las situaciones de crisis, es ahí donde se ve el interés de las personas por vencer las dificultades y hallar soluciones. El nuevo coronavirus ha puesto a prueba la comunicación de mi familia y lo hemos vencido.
En La Habana no tengo teléfono fijo, tampoco puedo ir a usar el de la vecina y el saldo del celular no alcanza para hacer conversaciones, así que para comunicarnos debemos esperar a que yo vaya al trabajo –difícil por estos días en que escribo desde la casa– o a las 11 de la noche para que el costo de la llamada disminuya y podamos emplear oraciones bimembres. Pero la familia se desespera, por eso mi prima y yo ideamos una vía relativamente eficaz de ponernos al tanto.
Ely compra regularmente paquetes de datos, entonces le hago una llamada por WhatssApp y ella, a su vez, telefonea desde su casa a la mía y acerca su móvil al fijo para que puedan escuchar mis palabras.
De esta forma, se van turnando el auricular todos los miembros y a cada uno le explico que estoy bien y le cuento alguna anécdota nueva. Luego, mi prima me repite lo que ellos dicen. Así, entre las fluctuaciones de la conexión y el ansia por sentir la voz del otro, sabemos que estamos en casa, a salvo.
De no empelar esta vía, tendría que salir con tenis, gafas, enguatada, sombrilla, guantes y nasobuco hasta el teléfono público más cercano, limpiarlo cuidadosamente con una toallita húmeda que, a su vez, tendría una solución de cloro con alcohol y colonia y sujetarlo con papel higiénico.


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David dijo:
1
29 de abril de 2020
14:45:19
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