ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Uno puede saber muchas cosas y al mismo tiempo extraviar la brújula a la hora de interpretarlas.

Saber, por ejemplo, hasta el último título de los oestes realizados en Hollywood a lo largo de más de cien años y no haber comprendido, ¡todavía!, la sustancia colonizadora emanada de la llamada «ley del revólver» presente en esos filmes.

Cursando el octavo grado, un año después del triunfo de la Revolución, tuve una maestra, dechado de sabiduría, que nos daba clases de Historia. Los «americanos» –como se decía entonces– ya habían empezado a sacar las uñas, y a ella le encantaban las palabras en inglés y todo lo relacionado con el American way of life.

Durante dos días nos estuvo hablando de la Segunda Guerra Mundial, del desembarco de las tropas estadounidenses en Normandía, del general George Patton (el héroe que desestimaba la capacidad combativa de los soldados negros y al final de su vida dijo haber luchado «contra el enemigo equivocado»), del general Eisenhower, y otros más, y de las innegables acciones bélicas de la «u.s Army» en aquella contienda. Todos ellos habían sido los vencedores absolutos de la Segunda Guerra Mundial, dijo la maestra con amorosa satisfacción en su última clase, mientras nosotros, que habíamos visto las películas de John Wayne convertido en guerrero imbatible de tierra, aire y mar, creíamos comprender perfectamente la lección.

Entonces, desde el fondo del aula, el más pequeño del grupo, notable solo porque nunca hablaba, alzó la mano y preguntó:

–Profesora, ¿y los rusos?

–¿Los rusos qué, niño?

–El papel de los rusos en la guerra, profe.

Y ella se lo comió.

Primero están los hechos y después la interpretación histórica, o artística que de ellos se hagan, una ecuación en la que los factores tiempo y olvido pueden manejarse al antojo de políticas e ideologías.

De manipulaciones y banalidades al respecto pareciera que estamos curados y muchas veces, por cansancio, ni siquiera les hacemos caso, pero se reiteran, porque los encargados de darle cuerda a la maquinaria, sí no se agobian en hacernos creer que una oleada de datos nos hace más conocedores, cuando en realidad la estrategia es un adoctrinamiento interesado en que perdamos la capacidad analítica frente a la sobreabundancia de información pensada por otros.

Tomemos por ejemplo la atractiva serie Castillo de naipes, ahora en transmisión por Multivisión: un político lleno de trampas llega a la presidencia de Estados Unidos y allí maniobra a su antojo para mantenerse en el poder. Crítica y reveladora en muchos aspectos, discutible en otros, y manipuladora a partir de las cuotas de sentimentalismo que no le faltan, la serie ha tenido mucho éxito.

Un reto verla y analizarla en su conjunto, incluyendo los recursos artísticos de que se sirve para tornar creíbles sus bandazos dramáticos, lo que no escapa a las notas leídas que anteceden al programa, advertencias de que la serie –con todo y su buena factura– no vacila en pasar gato por liebre cuando de enaltecer a la nación del Norte se trata, como ha sucedido con la subtrama rusa vista en los últimos capítulos.

 Un conflicto entre presidentes «metafóricos» de ambos países que por una parte saca a relucir lo más torvo de la vieja escuela propagandística antisoviética en tiempos de la Guerra Fría, y por la otra, el accionar inteligente y sensible del mandatario estadounidense y su esposa, la primera dama (brillantemente representados por dos figuras de talla), burdo enfoque que le hace perder lustre a un producto de ficción que, hasta donde puede, busca transitar una cierta objetividad.

¿Qué se proponen los brochazos de esa laya dentro de un discurso artístico atendible, y qué papel juega el saber interpretar dentro del saber?

Fue viendo esos capítulos que me acordé de mi vieja maestra, y de mi compañero de clases, quien, algo sabiendo por encima de lo dicho por ella, asociando, interpretando, levantó la mano, el muy socarrón.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

lalo dijo:

1

3 de marzo de 2020

07:02:23


¿Y a este hombre, al actor de "Castillo de Naipes" no le salió nada de cárcel por las denuncias sexuales en su contra?