Asida entre la luz y el mundo,
leve y profunda,
se adelanta la cabeza gentil
de Alicia Alonso.
¡Qué sinsonte a sus pies!
¡Qué murmullo del pino!
Soñando junto al tiempo
aclarado y feliz,
se adelanta su sombra,
como un suave noviembre,
como un suave noviembre después.
Aparecen los hitos de la lluvia
Y Alicia gira y gira
con aliento de brizna tal vez.
He aquí su espacio eterno.
Vamos. Silencio.
Ella baila entre el don y la espuma,
entre la flor y el mito,
en el misterio,
entre el mito y la flor,
en el misterio.


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