Cualquier escrito, cualquier pronunciamiento, todo intento de defender a Venezuela, Cuba o Nicaragua se encuentra en los medios digitales con ráfagas violentas de rencor, de razón obnubilada por la propaganda y el miedo.
Como botón de muestra estas líneas de odio, ejemplo del alma siniestra que mueve los hilos de la conjura: «Pronto veremos a Maduro y sus “narcotraficantes” colgados y quemados». «A estos chavistas deberían meterlos a todos en una cámara de gas y matarlos».
Debemos recordar al Che y su famosa advertencia: «Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que los convierte en fieras sedientas de sangre».
La clase media, los sectores opositores al gobierno bolivariano, han sido objeto de una sistemática campaña de influencia motivacional, pura y dura guerra sicológica, fabricada en los laboratorios de la cia, para construir un estado mental que los lleve a actuar más allá de toda lógica, que los mueva a ejecutar acciones cada vez más violentas, más crueles, no hay nada más fuerte que el miedo implantado metódicamente, crea un estado de irracionalidad que puede convertir al ser humano en una bestia, el hombre actúa o huye movido por el pánico, ese estado científicamente manejado, lleva al logro de la acción deseada por el manipulador.
La guerra económica provoca escasez, los viejos hábitos consumistas son afectados, se crean sentimientos de inseguridad, de pavor y ansiedad constante, los medios mantienen a las personas conectadas al odio, no lo dejan caer, los llevan al límite de resistencia, les mienten, les movilizan, manejan con destreza los hilos de ese odio y convierten a esas personas en una bomba de tiempo, lista para explotar cuando el amo apriete la manija.
Ellos necesitan en Venezuela mucho odio, necesitan mucho miedo, precisan anularle el juicio a la gente, para que actúen de forma irracional, kilotones de mentiras han lanzado sobre el pueblo para destruir su identidad, para anular sus defensas sicológicas, para acabar con su autoestima.
Necesitan un pueblo dócil, manejable, una nación postrada, incapaz de rebelarse, rota en sus cimientos, sin junturas, sin alma, no es una guerra para dominar y esclavizar a los chavistas, sino a todos los venezolanos, es contra la nación, para expoliar su espíritu y sus riquezas.


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ODALYS dijo:
1
24 de febrero de 2019
08:25:08
guillermo dijo:
2
24 de febrero de 2019
17:44:55
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