Abro el Diario de campaña del Che en Bolivia, hojeo la página correspondiente al 26 de julio de 1967; en el último párrafo escribe sobre una lección y una advertencia: «Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio: rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios».
La Revolución Cubana ha sido eso, un largo enfrentamiento a los círculos hegemónicos de poder capitalista y un pensamiento irreverente que desterró la antidialéctica, convirtiéndose en herejía para los que preferían el pensar cómodo.
Pero por dentro fuimos armando esquematismos y dogmas; por eso el Che nos señala que la lucha es doble: contra nuestros adversarios y contra el enemigo complaciente que llevamos dentro. El Che pudo ver los peligros dogmáticos de los manuales de marxismo soviético y suponer el hundimiento del socialismo real cuando este se creía invulnerable.
Los desafíos que enfrenta la Cuba de hoy pasan por enfrentar dogmas, formalismos, indiferencias, apoliticismo y desmovilización ideológica. El dogmatismo denota inmovilidad en el pensamiento. Hay dogmas que vienen de la incapacidad de abrir la mente a los cambios que se producen en la sociedad. Alguien dijo que la mente es como un paracaídas, si no se abre se rompe. Claro, habría que recordar la frase de un genial científico, Richard Feynman: «No se puede abrir tanto la mente que se nos caiga el cerebro».
Algunos prefieren no cambiar nada porque «todo está bien», cuadra con la naturaleza de mis intereses personales: mi cuota de poder, el modo como manejo mis atribuciones. Para estos «revolucionarios» nada se discute, no es preciso pensar mucho, solo ejecutar y que la marea se encargue de lo demás. ¡Qué peligrosa manera de dañar la dignidad del hombre!
El mejor antídoto contra el pensamiento dogmático es aprender a mirar la realidad desde varias perspectivas y discursos, con honestidad, valentía y una alta dosis de humildad. Estimular desde la escuela la autonomía de pensamiento sin olvidarnos de la advertencia de una filosofía que distingue la apariencia y la esencia: «Nada es lo que parece».
Para enfrentar el dogmatismo que nos conduce al quiste en las ideas hay que detenerse con espíritu reflexivo ante la tesis guevariana planteada en El Socialismo y el hombre en Cuba: «No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni “becarios” que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas». El acto de pensar es un acto de servicio pero no de servidumbre, y por tanto es una cuestión ética vital.
No hay verdades absolutas, solo relativamente absolutas y cada generación hace su aporte al gran ajiaco de nuestras vidas. No pretendamos nunca, por ejemplo, que los jóvenes sean como nosotros, aprendamos un tilín a ser como ellos para desde su lugar y alegría, nutrirles de la mejor herencia, y que ellos nos enseñen todo lo nuevo que descubran en la marcha.
Envejecer de veras, no es cuando nos tiemblan torpes las manos y las arrugas hacen fiestas en la piel que se nos va. Envejecer es cuando ya no tenemos el corazón de amar y el pensamiento deja de ser águila que registra desde la altura, los silencios del monte o de los hombres.


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loriet dijo:
1
11 de abril de 2018
10:50:02
Mimisma dijo:
2
11 de abril de 2018
16:02:36
Héctor dijo:
3
11 de abril de 2018
19:55:46
wilber Benitez Perdomo dijo:
4
12 de abril de 2018
15:36:24
SANTOS dijo:
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12 de abril de 2018
19:17:29
Lucifer dijo:
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13 de abril de 2018
08:29:17
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