
Es agraciado su andar. Dagoberta García González tiene 84 años y parece una más del grupo de jóvenes que al final de la mañana ya han llegado a la Feria. Con delicada destreza sube el muro que la conduce al guardabolsos, porque su sobrina le ha encargado algunos libros y tendrá que buscarlos en la más grande de las carpas.
Con preocupación me pregunta la hora «porque quiero ir a la presentación de un libro de Fidel en la sala Nicolás Guillén, que ayer por estar comprando libros me perdí una». Pronto le respondo, pero no puede dejar de impresionarme esta señora, que ha llegado desde Marianao a La Cabaña, a donde viene día por día mientras dure la Feria. Para ella no solo importa el paseo y la adquisición de títulos de su interés, sino que, como no sucede con todo el que va hasta allí, ella tiene sed de saber y está al tanto de la programación académica del evento.
¿Y en qué viene usted? –le pregunto. ¿Yo? En la guagua, si están una detrás de la otra. Me encanta leer –me dice sin ton ni son– y si son los libros políticos más. No leo novelas, esas las veo en la televisión.
Sin darme cuenta la conversación se ha entablado y a la par de que la escucho, admiro sus gestos de anciana a la que la dicha hace hermosa, dándole razones a una desconocida que le ofrece confianza, tal vez porque como ella lleva en las manos algunos libros.
«Me gusta oír a los que saben y me encantan los libros de Fidel. La Revolución me ha dado todo lo que tengo. Aprendí con ella a ser disciplinada, organizada, a hacer el bien, y a tratar de apoyar en todo lo que sea posible el progreso de nuestro país».
Ya con ademán de adiós, me indica que no puede dedicarme más tiempo. Pronto la editorial Verde Olivo estará con sus invitados en la sala más elevada del recinto para presentar el libro Ahí viene Fidel, de los periodistas Yunet López Ricardo y Wilmer Rodríguez Fernández.
Dagoberta se aleja con su marcha aligerada y segura en busca de aquello que la mantiene desde temprano en alerta. Y yo me quedo imantada con ese ser, a la que la acompañan para bien muchas suertes, entre ellas, la de vivir en Cuba, una isla donde ella importa y también los libros.


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Roberto Antonio Mnedoza dijo:
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12 de febrero de 2018
11:36:06
Williams dijo:
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12 de febrero de 2018
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12 de febrero de 2018
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idania dijo:
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08:14:54
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18 de febrero de 2018
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Roger dijo:
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19 de febrero de 2018
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