El idiota no es alguien de grandes ideas. La palabra viene de la antigua Grecia y significaba al hombre que se preocupaba demasiado por sí mismo y nada por los asuntos públicos. Era una persona encerrada en su concha que no se interesaba por la felicidad de los demás.
Con el tiempo la palabra se confundió con el tonto, entre los cubanos algo así como «un come gofio».
Hoy los círculos de poder hegemónico están desarrollando la cultura del idiotismo: personas que viven en un mundo virtual ajenas a los problemas públicos de la ciudad, el país o el mundo.
Las nuevas tecnologías sirven para mejorar nuestras vidas, pero también para aislarnos de los seres humanos, vemos el dolor del otro, pero no lo sentimos, tenemos millones de amigos digitales, pero ni un amigo de verdad, nos entretienen con las mismas novelucas y nos sacan las lágrimas al por mayor.
El capital que «viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros», se presenta con alas de ángel, y la absoluta salvación del libre mercado nos hace creer en una libertad que es otro nombre de una esclavitud seductora.
Cierta estupidez se globaliza y los más ricos ríen ante la puerta de los pobres que, asesinados por tantas mentiras, confunden a los lobos con corderos y en las elecciones votan por lobos neoliberales que alzan la consigna: ¡Somos el cambio!
Por eso, la respuesta a estas nuevas formas de colonización mental es el ejercicio de un pensamiento crítico que tenga por base la integralidad de la cultura; en la escuela no solo debemos preocuparnos por oír las respuestas a nuestras preguntas, es preciso enseñar a preguntar. Se hace necesario elevar desde los niños el amor a la naturaleza y el respeto a la vida, desde un insecto hasta el árbol que se alza callado para llenar de sombras los mediodías de los parques.
El barón de Montesquieu decía que hay dos tipos de hombres: «Los que piensan y los que se divierten». Prefiramos a los que hacen ambas cosas, pues la alegría no es ajena al pensamiento que mata la ignorancia.
Démonos, incluso, la libertad de equivocarnos, pero siempre pensando con nuestras propias cabezas. Ese es el mejor antídoto contra idiotas o mediocres. El socialismo no puede ser nunca el territorio del no pensar.


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Ultimo romántico dijo:
1
29 de enero de 2018
10:31:40
Williams dijo:
2
29 de enero de 2018
13:27:07
la cienfueguera dijo:
3
30 de enero de 2018
10:57:05
Orestes Oviedo dijo:
4
30 de enero de 2018
13:27:26
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