ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

«Traigo en mi tapasol –que no puedo dejar ni un solo día porque corro el riesgo de abrasarme en el camino al trabajo– la huella de su creyón de labios y traigo también algunos pisotones en los pies… La señora, que corre mi misma suerte, la de montarse en la primera guagua que pare, es impedida física. No lo supe hasta que unos cuantos golpecitos con el bastón, de esos que hubieran hecho a muchos mirar para atrás y decir tres cosas, me hicieron volverme para ver qué pasaba detrás de mí. La miro y veo en su cara la inseguridad de sus años y pienso en mi madre, que también es mayor, que también coge la primera A-50 que aparece, que viene cargada muchas veces, y con su natural nerviosismo, debe haberle dado no pocos empujones a los otros, que deben tal vez haberse virado y pueden (estoy segura) haberle dicho algo con desazón. Pienso en eso, sonrío, acomodo a la señora lo mejor que puedo, y callo».

Así posteé hace unos días en mi cuenta de Facebook una emoción que aún me dura, una impresión que me remite a la hermosura de los gestos, a la de hacer que prevalezca por sobre el impulso del enfado, la dosis de humanismo que a muchos está faltando, dejando que la irracionalidad se empodere de aquello que nos distingue de las bestias.

Muchas conductas cotidianas que tienen lugar cuando no se consigue echar afuera los demonios interiores, describen actitudes contrarias a la de pensar, observar, medir las palabras antes de soltar lo que una vez dicho, no tiene vuelta atrás.

Así, el tener mala leche, haber desayunado con vinagre, o ser lo más parecido a un batido de plomo, son poco para expresar, en términos de voces populares, la cólera con que pueden llegar a reaccionar los que, creyéndose sagrados, maltratan al que se les acerca, ya sea quien les habla, quien los roza o hasta al mismo del que necesita.

Encomiendas para los buenos modos abundan en cursos, manuales y métodos de cohesión grupal, y también en la gente que, aun sin estudiarlos, sabe que las buenas formas exigen respuestas similares. Pero nada de eso parece ser suficiente.

En cada una de sus capas la sociedad deja ver violencias verbales que avergüenzan a los hombres de bien. Amanece y lo mismo en la casa, en las aceras, en ómnibus o centros, puede suceder que, como si la palabra de orden fuera «lastima a tu prójimo como te lastiman», la gente decide agredir reaccionando furiosamente, dejando a un lado la dulzura con que le gustaría ser tratado, negando a los demás lo que aspira para sí, y alimentando un círculo vicioso que acrecienta un disgusto que se acumula y encona el bienestar común.

Los ejemplos abundan y se corre el riesgo de que poco a poco nos acostumbremos al grito, tanto que lleguemos a verlo normal; o a la disputa inútil, que no conduce a superar el malentendido; o al silencio sarcástico, que ignora y duele tanto como una ofensa.

A pesar de las tendencias, no es justo generalizar y es sano reconocer que tenemos alrededor buenos modelos de personas que eligen dar a los otros verdaderos soplos de alegría, para lo que no es preciso hacer demasiado. Como mismo una insolencia insulta y trae otra de vuelta, también las buenas acciones sirven para desarmar a los que no son capaces de ellas. Y aunque pueda pensarse que no las merecen, las muestras de probidad son lecciones que curan.

No solo es dulce refrenar impulsos que nos muestran como fieras ciegas y faltos de compostura; el control de las presiones es, si se quiere una felicidad colectiva, absolutamente ineludible. De arranques y enojos todos somos presa. Pero hay que sujetar las riendas y no bramar para que no se nos confunda –si no lo queremos– con aquellos seres irracionales que sostienen sus cuerpos sobre cuatro extremidades, y limitados de la palabra, emiten señales de tal naturaleza.

Es preciso rociar sobre los instintos torpes un poco de ternura, que es otro de los nombres de la belleza. Es la corona humana sobre la barbarie del espíritu, sin el que ningún proyecto podrá triunfar. No es nada nuevo, pero se nos olvida muy seguido.

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poseidón dijo:

1

5 de julio de 2017

07:22:53


Me gustaría saber en la sociedad actual si a alguien no le gustaría ser tratado con respeto, parece que esos casos abundamos pocos. Cuando digo respeto, me refiero a las normas existentes, ejemplo: Buenos días, hola, permiso, disculpe, no se preocupe usted,.... Debemos interiorizar en este aspecto, para lograr una convivencia lo más tranquilamente posible, en este tiempo que nos ha tocado vivir, que por muy aprisa que nos lleve la vida, no es razón para maltratar o humillar a otro ser humano.¿No sé si estarán de acuerdo conmigo?

Nicolás Padrón dijo:

2

5 de julio de 2017

07:34:19


Si, estoy muy de acuerdo con usted, aunque no podemos generalizar, si existe la tendencia, a mi juicio, al incremento de estas conductas que las considero antisociales, el combate contra las acciones incorrectas de estas personas se hace bien dificil, pero no debemos desanimarnos, siempre delante, con tino, con mesura, al calor del momento, con muy buenas accciones, educando, es como podemos disminuir esta tendencia belicosa. Gracias por tocar estos temas tan sencibles

feg dijo:

3

5 de julio de 2017

08:21:20


“No trates a los demás como no quieres que te traten a ti”…Hay unas cuantas “t”, en la frase, pero el sentido de la expresión, a pesar de ser muy claro y directo, no lo comprendemos y aplicamos como debiera ser entre seres “pensantes”…La urdimbre de la cotidianidad nos estafa valores tan necesarios como la cortesía, la urbanidad, la solidaridad, la ternura, la delicadeza, la bondad…esa capacidad “adquirida “ en laboratorio de ser clonados al estilo de Michael Keaton en “Multiplicity” (o “Mis otros yo”), tenemos que aprender a lograrla con solo una inspiración profunda cuando avanzamos hacia cada nuevo escenario de la jornada diaria. No tiene sentido que los desaguisados probables en el ámbito doméstico se los vayamos a “facturar” a las personas que transitan en nuestro itinerario, y menos aún se los podemos “soltar” a los compañeros de labor. Tampoco resulta útil hacerlos engordar durante todo el día y soltar el pesado lío en medio de la sala de nuestro hogar, tras los avatares de la andanza cotidiana… Tengo suficientemente probado que los caracteres más difíciles y díscolos, de cualquier edad, credo, sexo, profesión, matiz de piel, ceden en su agrura, acritud, resentimiento, hiel o rencor, a base de bondad, delicadeza, ternura, solidaridad, urbanidad, cortesía…”…ser tratado y tratar a los demás como seres humanos…” dice uno de los cánones del concepto de Revolución. saludos

jesus dijo:

4

5 de julio de 2017

09:32:57


Muchos achacan a los duros tiempos que corren , la falta de dulzura , la agresividad , el maltrato al projimo. Y tienen razon. Pero no toda la razon..Porque sino , como explicar que subsistan , y no en minoria, gestos de buena voluntad, frases de cariño, ayuda desinteresada? Que los arboles no nos oculten el bosque. Que el dia dia nos permita discriminar que aun quedan buenos ,y que no son una minoria insignificante. Recordemos que las plantas florecen a partir de semillas , que hay que plantar, fertyizar , regar y cuidar.

Raúl González Reyes dijo:

5

5 de julio de 2017

13:42:13


“…rociar sobre los instintos torpes un poco de ternura…” Sin duda alguna es una expresión mágica. Gracias, Made, por regalárnosla y por el inmenso desafío que en su increíble belleza nos convoca a todos. Es cierto que no hacemos lo suficiente; de lo contrario, el mundo sería bien distinto de lo que es hoy, y de lo terrible que puede ser mañana. Un fuerte abrazo y todo mi afecto.

Oreste ulloa dijo:

6

5 de julio de 2017

15:47:19


La educación nace en la cuna,responsabilidad solo de padres y familia....la escuela , junto a otros sentimientos como el respeto al prójimo, el amor a todas las cosas y respetar las reglas de la sociedad profundiza el andar del niño,luego del joven y finaliza con el adulto.....todo ese compendio forman al la persona que se necesita para que la sociedad sea mejor y podamos sentirnos bien...pero educación y nivel escolar infelizmente no es lo mismo....pero sin dudas si pueden, si queremos pueden ser semejante lo más posible....si no fuera por personas como ésta ,periodistas que lo dicen y de que manera no pudiéramos expresarnos y criticarlos con el fin de mejorar claro está nuestra sociedad.

OrlandoB dijo:

7

5 de julio de 2017

17:42:43


Lo bello y la bestia, es un manual de consulta a la conducta agresiva en los momentos picos para todos los cubanos. El trato decente en los momentos de ajetreos diario no se nos puede borrar de la mente. Gracias Madeleine, por tanta belleza en tu articulo, para darle al buen trato, una pincelada a la conciencia individual de cada cubano.

Frank Pérez dijo:

8

6 de julio de 2017

10:22:38


Lúcida y sensible reflexión de Madeleine que nos pone en contacto con un tema de vigente actualidad.

eligio dijo:

9

6 de julio de 2017

10:25:07


Al parecer es una etapa que trascurre, son muchos los que caen como bestia, pero afortunadamente aun hay muchos que se mantienen con lo bello, a todos nos corresponde trabajar por que lo bello se imponga, es muy bueno saber que como madeleine hay muchos que nos preocupamos por el futuro, gracias por este paso de alerta.

sonia dijo:

10

6 de julio de 2017

11:53:06


Cada dia que pasa se deterioran mas los valores de los seres humanos, es tarea de todos los que ya tenemos algunas canas que las nuevas generaciones recuperen habitos ya perdidos y regresen a lo que ya no se escucha ( gracias, permiso, disculpe etc.) Habra que trabajar duro y constante para lograr lo que nos proponemos en las proximas generaciones.

pablo dijo:

11

6 de julio de 2017

19:02:32


Excelente articulo felicidades.

francisco dijo:

12

6 de julio de 2017

19:46:39


Estoy plenamente de acuerdo con el comentario de opinión. Creo adeamas que el comportamiento por lo general es el reflejo de lo que llevamos dentro, estar dispuesto a estregar amor, cariño, a pensar con BUENA FE es algo que debemos concientizar para ser mejores personas y poder contribuir con ello a tener una sociedad mejor. Gracias Made por tus escritos tan edificante

Antonio J. Martínez Fuentes dijo:

13

6 de julio de 2017

19:51:59


Apreciada Made, nuevamente otra de tus entregas con mucho tino para llamar (nuevamente) la atención sobre un mal que se expande cada día más en nuestra sociedad. Es triste escuchar expresiones como “todavía queda gente que da los buenos días”, y como seguidilla podría continuar el todavía relacionado con la amabilidad, el respeto, la sonrisa, el buen gusto, en fin, algo como el cuento de la buena pipa. En los servicios de cualquier tipo también nos sorprende cuando hay locales limpios, higiénicos, cuando nos dan el peso exacto en alguna mercancía o cuando no nos ponen la llamada “multa”. Con el tiempo lo atípico se ha ido convirtiendo en lo habitual y ya es prácticamente parte de nuestra vida cotidiana. Una sonrisa no puede sorprendernos como tampoco una frase amable pero desgraciadamente así es. Recomiendo leer el libro escrito por el profesor Pedro Wilson Leyva, de la facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana que lleva por título “Virtudes y vicios en la sociedad cubana”, libro riguroso, como debe ser, que desarrolla la problemática de la moral y sus expresiones en el cubano, desde el pensamiento del siglo XIX hasta nuestros días. Hay un análisis objetivo, valiente de la situación que vivimos y que adolece nuestra sociedad y donde ningún estamento escapa de ello. Tenemos que romper la “burbuja idílica” que durante mucho tiempo construimos. Ser objetivos y analizar las cosas sin edulcoramientos y dobleces morales, a ese combate o nos ha convocado nuestro presidente. Gracias por la atención. Con mis afectos de siempre Antonio J. Martínez Fuentes

@ dijo:

14

7 de julio de 2017

16:41:51


quizas alguien lea este comentario y lo primero que piense sea otra vez lo mismo como si se pudiera resolver algo con eso, pero la clave esta en no cansarnos de expresar estas opiniones en todos los escenarios posibles de a poco la sociedad en algun momento debera cambiar no vivir en este circulo de maltratos generalmente hacia las personas mas debiles...la tarea de reflexionar y cambiar es de todos

rmontoto dijo:

15

13 de julio de 2017

14:13:28


Lo que usted narra en su articulo es la vida cotidiana del cubano, podriamos preguntarnos que ha fallado, porque existe ese nivel de violencia (Miedo) en nuestra sociedad, Hemos creado un ejercito de sicologos, de estudiosos de la comunicación y de la sociedad en nuestras universidades, hemos ampliado el conocimiento y la cultura y el resultado no es tangible, en un libro que tengo a mi alcance el autor expone.. "Lo contrario al miedo es el amor. Donde existe el amor no hay miedo alguno. Y el que no tienen miedo alguno no teme la violencia, porque él no tiene violencia alguna. Toda violencia viene del miedo y crea más violencia. Todo miedo es un impedimento para que el amor surja. Y el miedo no es algo innato, sino aprendido. Liberarte del odio es lo mismo que liberarte de tu miedo, pues el miedo es lo que produce el odio". Autoliberación Interior autor: Anthony de Mello No cree usted que en nuestro sistema de educación deben incluirse temas que eseñen a nuestras nuevas generaciones a entender la vida, porque nos alejamos de las practicas religiosas cuando estas forman a un ser humano dotado con la capacidad amar al progimo. En mi caso a la altura de mis 58 años encontre lecturas que me han obligado a reflexionar mucho sobre la vida y le aseguro que si esas lecturas hubieran llegado a mis manos en la etapa de mi juventud hubiera tenido la oportunidad de ser un mejor ser humano, por que no llegar a nuestros jovenes con las enseñanzas necesarias, no basta con tener un alto nivel academico, debemos no solo cultivar la mente, es necesario tambien cultivar el alma.

Alexander dijo:

16

20 de julio de 2017

22:44:34


Muchas gracias por tocar el tema es muy cierto que en nuestra sociedad actual se han perdido una innumerable cantidad de valores ahora nos toca desde nuestro pedacito recuperarlos al costo que sea necesario, pienso que educando a nuestros hijos y sobre todo dando el ejemplo. Tratemos a los demas como nos gustaría nos traten a nosotros mismos.