ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Fotograma de la Película

Difícilmente exista una definición del proceso creativo tan simple como la ofrecida por Chaplin al referirse al método para mantener el argumento de sus películas: «meter a la gente en apuros, y después hacerla salir de ellos».

Parecería una receta fácil, pero —talento mediante— ella dio lugar a un símbolo universal (el vagabundo Charlot y sus historias) hoy estudiados no solo por aquellos interesados en el cine, sino también por los que pretenden tomarle el pulso a una época en sus más diversas connotaciones, incluyendo el crack bursátil de 1929, magistralmente reflejado en Tiempos modernos (1936).

El Chaplin que había comenzado como un estereotipo del payaso enredador creció hasta convertirse en un artista pletórico de humanidad y empatía social, a tono con una verdad que buscó y que pocos discutirían: La cultura no debe acomodar al ser humano, sino elevarlo.

Cien años después de aquellos primeros intentos de Chaplin y otros pocos por marcar la diferencia con un Hollywood ramplón y repetidor de fórmulas, sigue reinando en el mundo una subcultura de la ignorancia, que se vigoriza gracias a los encargados de alimentarla: la llamada Gran Industria del entretenimiento, que si bien satisface a muchos con productos reiterativos y envueltos en celofanes, está interesada en la fabricación de un «consumidor tipo» que acepte sin reparos —y hasta se vanaglorie— de la mediocridad intelectual recibida.

Una arrogancia la de algunos de esos satisfechos que nada tiene que ver con el gusto individual, merecedor del mayor respeto, sino que trata de imponerse como una totalidad aplastadora de las diferencias y el discernimiento. Cultura Light manufacturada por especialistas para hacerles creer que están viendo «lo mejor» y lo más atrayente y que ellos, ganados por la publicidad y el consumo fácil, esgrimen con grandilocuencia excluyente, sin permitir que nadie venga con su «rancias teorías» a estropearles el esquema.

Ya no se trata de valorar las películas de Hollywood como se hace con otras procedentes de cualquier país, sino que para los que miran, sin querer asociar y establecer contrastes en favor, o en contra, lo proveniente de esa industria es lo único que vale porque son las películas más vistosas, las de mejores efectos especiales, las únicas realizadas con presupuestos de 150 millones, o 200 millones de dólares, las que, en fin de cuentas, se persiguen en cualquier parte del mundo, como si ese «mundo», del cual forman parte ellos, no fuera el objetivo sobre el cual se centran las millonarias campañas de promoción y mercadotecnia (con sus simbologías ideológicas incluidas, aunque no falten los que se sigan tragando, y repitiendo, el cuento del «fin de las ideologías», ya sea de manera consciente, o porque no reconocen el sabor de la cucharada).

La historia es tan vieja que los defensores a ultranza de ese único tipo de cine —con desprecio para todos los demás— parecen no conocerla. Aquellos espectadores con unos cuantos años, sin embargo, pudieran dar fe de ella: en Cuba se veía, fundamentalmente, tres tipos de cinematografía: la norteamericana, dominadora por excelencia, y la argentina y la mexicana, preferidas estas últimas por los que no sabían leer, o leían mal los subtítulos. Filmes europeos eran pocos y más bien se seguían por personas vinculadas al campo de la cultura. Las películas asiáticas se proyectaban en el Barrio Chino y respondían a un patrón narrativo simplista.

Fue después de la Revolución que las salas diversificaron la exhibición de filmes provenientes de diversos países, no sin traumas para espectadores acostumbrados a las formas y ritmo clásicos del Norte, pero que gradualmente fueron comprendiendo (no todos, por supuesto) que la creación cinematográfica también podía ser un escalón hacia la elevación cultural y la satisfacción estética provenientes de un arte más exigente.

No faltaron buenas y excelentes películas norteamericanas —que no todo Hollywood era cortar y clavar—, como tampoco escasearon los espectadores que se traumatizaron en la transición de Tarzán a Bergman.

Pero cuando muchos probaron el sabor de lo diferente y empezaron a crecer intelectualmente, ya no pudieron irse atrás sin evitar el ejercicio de la comparación como recurso imprescindible del conocimiento. Tiempos dorados en que se corría a ver lo último de Fellini, o Kurosawa, para después no quedarse atrás a la hora de discutir.

En los setenta, con la irrupción del video, nuestra televisión —necesitada de cubrir espacios— se llenó, hasta hoy, de filmes de Hollywood. Buenos, regulares y menos malos, pues los pésimos, por suerte, no tienen cabida en ella.

Al cine se fue menos, mientras que la irrupción paulatina de las nuevas tecnologías posibilitó el consumo masivo de los productos más fáciles y de menos «romperse la cabeza», que es el mayor interés de las grandes superproducciones tuteladas a capa y espada por los defensores de un único tipo de película, la que «los entretenga» a como dé lugar, no importa que se repitan una y otra vez los mismos argumentos pueriles amparados en el desarrollo tecnológico de los efectos especiales.

Pirotecnia de la imagen que se disfruta, ¡a no dudarlo!, porque el cine también es espectáculo, pero a 120 años de su nacimiento para beneficio de la humanidad y la cultura, con tanto talento aportado por artistas y técnicos de buena parte del mundo, nadie debiera contentarse con quedarse solo en la simpleza de la cáscara.

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Miguel Angel dijo:

1

18 de enero de 2017

06:06:55


Magistral trabajo del profesor Rolando Pérez Betancourt, todo muy bien expresado, argumentado, instructivo, deleita leerlo mas de una vez, resumido en una cuartilla, genial. Es la realidad q estamos viviendo, la trasnculturización globalizada al estilo de los poderosos, utilizando la 7ª arte, infelizmente la mas difundida, porque cada día son mucho menos los q emplean la lectura y otras manifestaciones del arte. Se etiqueta de heroicidades verdaderas miserias humanas, lo mas bajo y ruin de la especie humana, se tergiversa la realidad histórica, se convierte en héroes a los villanos y viceversa, indigna, pero lo peor es q muchas personas se identifican con tales "heroicidades" y tragan el anzuelo. En una superproducción de Hollywood se sataniza a los guerrilleros vietnamitas q luchaban contra los invasores y asesinos soldados yanquis y se convierten en héroes a los genocidas, son millones los envenenados por tal propaganda, resulta irritante. Pero son poseedores del monopolio. Pero no es solo Hollywood, en las series de novelas y filmes de occidente se observa un fenómeno parecido. La industria cinematográfica q mas filmes produce es la de la India (mas q Hollywood), tiene excelentes filmes, educativos, pero obviamente mucho menos divulgado. La discriminación es un elemento q se pone de manifiesto de forma intrínseca en el cine, son muchos los excelentes artistas de piel negra, masculinos y femeninos q expresan sus cualidades en los filmes de Hollywood, jamás han sido siquiera nominados para Los Premios Óscar, de la academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, hay mucha tela por donde cortar. siempre aparece alguien q niega la veracidad de lo aquí expresado.

pbruzon Respondió:


18 de enero de 2017

10:13:36

senor Miguel angel uste dice( jamás han sido siquiera nominados para Los Premios Óscar, de la academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de ) aqui le tengo una pequena lista de los artistas negros ganadores de Oscar. Hattie McDaniel Sidney Poiteir James Eart Jone Denzel washinton Terrence Howar Halle Berry Luis Gossett,Cuba Goodin ,jaimie fox,woop golberg,Jenifer Hudson,Mo"nique,Octavia spencer,lupita nyong y los nominados pasan de 100 no deje que el odio lo ciegue senor por favor

Orlando Chirino Respondió:


18 de enero de 2017

14:19:58

Sr. pbruzon: Bien expresado su argumento. A ello agrego que algunos de los que usted menciona fueron ganadores en un tiempo en que la discriminación racial estaba “institucionalizada” en Estados Unidos. Es cierto que se han cometido errores en la Academia; esta no es infalible, a veces han mediado intereses, pero no siempre va a concederse un "Oscar" solo por el color de la piel si el trabajo carece de calidad. Discutir con fanáticos absolutistas (no insulto; describo conductas) es desperdiciar el valioso espacio que Granma nos da para expresar nuestras opiniones.

FEBA Respondió:


19 de enero de 2017

09:12:13

Sr. Miguel Angel, no solo han sido nominados actores de la raza negra, sino que los han ganado, transcribo lo siguiente encontrado en Internet: Hattie McDaniel fue la primera persona de raza negra en ganar un Oscar. Era el año 1940, y la Academia quiso reconocer su papel como «Mammy» en «Lo que el viento se llevó». El hito no pasó desapercibido, pero pasaron todavía otros 15 años hasta que otra actriz negra (Dorothy Dandridge) marcase un segundo avance: una nominación al Oscar como mejor actriz. No se lo llevó. Morgan Freeman es el actor negro con más nominaciones a sus espaldas. «Street Smart», «Paseando a Miss Daisy», «Cadena Perpetua» e «Invictus» merecieron el reconocimiento que solo ganó en 2005 por «Million Dollar Baby». Y si Freeman es el rey de las nominaciones, Denzel Washington lo es en número de estatuillas. Dos tiene el actor neoyorkino, como Mejor actor en 2001 por «Training Day» y como «Mejor actor de reparto», en 1989, por «Tiempos de gloria». De hecho, su último Oscar hizo que aquella edición, la de 2001, pasase a la historia también por una consideración racial. Y es que el premio para mejor actriz también se lo llevó una actriz negra. La bellísima Halle Berry era reconocida por su papel en «Monster's Ball», con lo que ha sido la primera y única ocasión en la que los dos principales reconocimientos han sido para actores negros. Dos para Sidney Poitier Con Washington comparte honor el actor, director, productor, guionista, escritor, diplomático Sidney Poitier, aunque en su caso el segundo galardón con el que fue reconocido fue el Honorífico (2001), por toda su carrera. Ya tenía en casa uno desde 1963, año en el que «Lilies of the Field» le sirvió para ser reconocido como Mejor actor, algo que no logró en 1959, cuando fue nominado por «The Defiant Ones». Caryn Elaine Johnson, más conocida como Whoopi Goldberg también tiene su dorada estatuilla en casa. La logró como actriz de reparto en «Ghost», en 1990. Siete años antes, Cuba Gooding, Jr. levantaba la estatuilla gracias a su papel en «Jerry Maguire». Lo hacía como actor de reparto, en la que fue su única nominación. La combinación de las palabras «Oscar» y «Jamie Foxx» da como resultado un año: 2004. Y es que este actor acostumbrado al éxito y a los reconocimientos en su otra faceta, la musical, optaba ese año a dos estatuillas. La primera, como actor de reparto por «Collateral», no se la llevó. Hubo de esperar a que la gala avanzase hasta uno de los premios gordos, el de Mejor actor, para subir a recoger su Oscar. «Ray» fue la cinta que le llevó hasta el atril de agradecimientos y llantos. Octavia Spencer se llevó en 2012 la estatuilla a mejor actriz de reparto. Algo que había venido anunciando la avalancha de premios previos que reconocieron su trabajo en «Criadas y señoras» El Oscar de Forest Whitaker estuvo cantado por su papel como el dictador ugandés Idi Amin en «El último rey de Escocia». Se lo llevó en 2006, en la que ha sido su única nominación. Hasta 2010 nos vamos para ver a Mo'nique (Monique Imes) recoger su estatuilla como actriz de reparto por «Precious» Jennifer Kate Hudson reconocida en 2006 como Mejor actriz de reparto por su papel en «Dreamgirls» y Louis Gossett, Jr., Oscar en 1983 por su actuación en «Oficial y caballero», completan una lista que se resume de la siguiente manera. Cinco premios a Mejor Actor: uno a mejor actriz; dos a actor de reparto; cinco a actriz de reparto y un Oscar Honorífico

Enrique dijo:

2

18 de enero de 2017

08:49:39


Estimado Rolando Pérez, Atinada, contingente e imprescindible su reflexión! Urge educar, fomentar el gusto por la diversidad y el buen arte cinematográfico, recuperar y crear audiencias que sustenten nuestra vida cultural. El reinado de la banalidad y el consumismo acrítico debe confrontarse con espectadores instruidos. Qué hacemos para lograr ese objetivo? Su llamado de atención es un paso, pero las instituciones, ministerios y "dirigentes" cumplirán su deber...??

Gualterio Nunez Estrada dijo:

3

18 de enero de 2017

09:59:51


Sin embargo, se hace muy poco por el buen cine, esta ausente de los medios nacionales y provinciales, salvo excepciones, asi como de la radio,secciones constantes y debates de critica de cine especializada, hecha por profesionales avalados por el ICAIC, como era usual en los 70 del siglo pasado. Si no orientamos al espectador la batalla de los medios masivos la ganara el kish de las transnacionales.

RODRIGO dijo:

4

18 de enero de 2017

12:17:29


DE ACUERDO ROLANDO, HAY QUE INSISTIR.

Orlando Chirino dijo:

5

18 de enero de 2017

14:21:48


Sr. pbruzon: Bien expresado su argumento. A ello agrego que algunos de los que usted menciona fueron ganadores en un tiempo en que la discriminación racial estaba “institucionalizada” en Estados Unidos. Es cierto que se han cometido errores en la Academia; esta no es infalible, a veces han mediado intereses, pero no siempre va a concederse un "Oscar" solo por el color de la piel si el trabajo carece de calidad. Discutir con fanáticos absolutistas (no insulto; describo conductas) es desperdiciar el valioso espacio que Granma nos da para expresar nuestras opiniones.

Lee dijo:

6

18 de enero de 2017

16:09:38


El estereotipo de Hollywood viene de personas como Michael Bay (el director de "Transformers").

Sisy dijo:

7

18 de enero de 2017

17:06:38


La perseverancia en fundamental, no podemos caer en la mediocridad, ni la ignorancia...

Miguel Angel dijo:

8

18 de enero de 2017

17:24:42


Sr pbruzon, aquí le van mas argumentos: ABC Hoy cinema. Los actores negros solo tienen trece Oscar en toda la historia de los premios. La Academia ha pronunciado su «mea culpa». Ante la acusación de haber preparado unos «Oscar blancos» -Spike Lee (Oscar honorífico 2015) dixit-, ha decidido hacer una serie de cambios para evitar el boicot que muchos actores y directores negros están dispuestos a hacer a los Oscar 2016 ante la ausencia de nominados afroamericanos. Tras el escándalo por la exclusión de actores afroamericanos de las categorías más importantes en las recientes nominaciones al Oscar del 2016, se hizo un recuento de cuántos de ellos se han llevado la estatuilla dorada como Mejor Actor/Actriz de reparto. La sorpresa es que solo trece actores afroamericanos han entrado el olimpo de los Oscar en toda la historia de los premios más importantes del cine.¿Es racista la academia? ¿Hay pocos papeles de calidad que Hollywood brinde a actores negros? ¿Merecían Will Smith o Idris Elba la nominación este año y se ha obviado, como ha asegurado, por ejemplo George Clooney? Son cuestiones difíciles de contestar objetivamente, así que lo único que se puede hacer es un pequeño recuento de cuantos galardones han ido a parar a los intérpretes de raza negra. Son realmente muy pocos. Esto es mentira neófito.?????Gracias por publicar mi opinión.

pbruzon Respondió:


1 de febrero de 2017

07:11:31

si me pone a escoger entre neofito u obsolete,prefiero lo primero por lo meno tengo la posibilidad de aprender siendo neofito,pero un obsolete como uted senor MA solo puede ir a parar a un solo lugar,y no le digo cuel porque en este lugar no se ofende

Amanda Sofia dijo:

9

15 de febrero de 2017

11:23:21


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