ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Con frecuencia oímos decir que los lunes son días terribles. Días que ojalá no llegaran, de franco aburrimiento o desprecio total. Más allá de los diversos horarios que a cada cual corresponden dentro de su habitual ocupación, es sabido que la sentencia se adjudi­ca al primer día laboral de la semana y que quienes insisten en defenderla responden fun­damentalmente a una discordancia entre lo que hacen y lo que quisieran hacer, o lo que es lo mismo, son una víctima segura de lo que llamamos una pésima formación vocacio­nal, pues —aunque los días de asueto son bien­venidos cuando realmente se es feliz con lo que se hace no se repulsa la próxima jornada.

La mayor parte de la vida se nos pasa trabajando. La diversión, la alegría, los buenos momentos siempre cuentan, pero basta que la salud se quiebre, que tengamos que encamar, para que la preocupación mayor sea, más allá de la recuperación física: ¡tengo que trabajar!  La primera pregunta que hacemos al médico cuando el reposo se impone es cuándo podemos ir al trabajo, cuándo estaremos listos para continuar esa gran batalla de la fortuna que es desempeñarnos socialmente en un centro laboral, ejerciendo alguna función.

Sabias resultan las exhortaciones dirigidas a hacer  un trabajo que se disfrute porque de ese modo se pasa la vida «sin trabajar». No es preciso explicar con detalles que los desvelos y altas metas se sienten menos si quien las concibe se deleita al efectuarlas. Pero no a todos nos está dada tamaña felicidad. Sobran personas que aborrecen su trabajo, y otras tantas, que si bien no lo detestan, tampoco se sienten motivadas en el puesto que ocupan laboralmente.

La formación vocacional constituye una labor que se inicia desde los primeros grados escolares, para lo que se debe aprovechar al máximo  las posibilidades que brinda el proceso docente-educativo y transmitir a los estudiantes el amor hacia la profesión por la que se inclinan. Para ello funcionan —o de­ben funcionar— en los centros educacionales, círculos de interés que pretenden precisamente cultivar o despertar motivaciones asociadas a disímiles ramas, algunas de ellas to­talmente desconocidas.

También el ejemplo personal funciona como un referente sólido en estos asuntos de la vocación. Esto explica los tantos niños que desde pequeños se inclinan por el magisterio (que dicho sea de paso, algunos adultos arremeten con la tendencia de sus hijos para que abandonen la idea a causa del sacrificio que entraña estar frente a un aula, pero eso es te­ma para otro comentario).

Pero no solo estos son los modos de encauzar la vocación de los que aún no saben qué harán con esa parte crucial que es el servicio técnico o profesional. No todas las muchas labores que existen tienen siempre un espacio para ser manifiestas. Es ahí donde juega un rol decisivo la transmisión de las experiencias y las lecciones de amor a lo que se hace que cada ser puede ¡y debe!  dar de sí.

Muchas familias tienen profesiones comunes justamente por eso. La fuerza del empeño, el desvelo diario, la paciencia de enseñar, de comunicar a los que nos siguen ganan te­rreno en esta batalla por hacer que los otros amen lo que hacemos hoy.

En las conversaciones familiares no siempre está presente, o al menos no como se de­be,  este tema tan determinante en la felicidad de los hijos, pues no hay como salir al trabajo cada mañana como quien va a una fiesta. Cuando el trabajo es placentero la vida es alegría, cuando es un deber o una obligación, habrá marcha atrás cuando no desidia y falta de compromiso.

Encontrar ese rumbo que al menos tenga que ver con aquellas cuestiones que nos de­leitan es una tarea de la sociedad y de la familia. Trabajar con amor es uno de los nombres de la felicidad.

El trabajo más eficiente  es el que sale de las manos de una persona que lo disfruta. El me­jor remedio contra todas las dificultades es el trabajo. Pensémoslo así siempre, pero más en estos primeros meses del curso en que los estudiantes se debaten en cuál será su continuidad de estudios.

Ayudemos a los que vienen detrás y un día harán lo que hacemos, a que sean personas satisfechas con su elección laboral, contémosles de las tremendas satisfacciones que pro­voca hacer un trabajo que nos guste. O alertémoslos para que no padezcan sufrir lo que no se ama. Pero no vilipendiemos a los lunes, que en verdad no son tan malos.  Odiar­los  nada resuelve.  El problema de quienes no los soportan debe de ser que tienen el trabajo equivo­cado.

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Madeleine dijo:

21

18 de octubre de 2016

13:06:20


Hola a todos los foristas: primero que todo les agradezco que hayan venido al convite de esta fiesta. Todos los criterios han sido válidos, todos tenidos en cuenta, tanto los que elogian la selección del tema, el modo de tratarlo, lo oportuno de tocarlo. Todos los que a partir de ahí se salen, con toda razón, a otros asuntos “aledaños” a la cuestión como las condiciones de trabajo y el transporte para llegar a tiempo a la Fiesta. Quiero que sepan que estoy de acuerdo con que así lo expresen, he sido y soy protagonista de muchos de los sucesos negativos que enuncian. En mi FB a cada rato recreo el laberíntico recorrido para llegar a mi trabajo —que es para mí el mayor banquete y que, gracias a que lo es, me permite paliar esas otras fealdades de la realidad que ustedes han descrito—. El tema salario es tan neurálgico que sale aunque no era el centro del asunto, y claro que vale y es preciso tocarlo en otros trabajos todas las veces que sea necesario. Bravo también por los comentarios asociados a la salud laboral de los que habla Ileana. López Oliva, como siempre con un artículo al pie del trabajo mío, Alexis Miguel llama a la dulzura en el trato, a la dignificación que todos merecemos y es muy justo. A Pedro NL quiero decirle que no por el hecho de que necesariamente tengan que existir sepultureros, limpiapisos y basureros hay que renunciar al sueño de que ocupemos plazas laborales que nos provoquen placer. Independientemente de que esas plazas pueden ser perfectamente de tránsito (conozco auxiliares de limpieza que han llegado a convertirse en técnicos y hasta en escasos casos, profesionales, gracias a las posibilidades de superación que se les ofrecen). Por otra parte, muchas veces las ocupan personas sancionadas o de muy poquito nivel académico o intelectual, o l os que menos se esforzaron, y no hay por qué dudar que disfruten lo que hacen o al menos creer que tal vez no les sea un fastidio. Hablamos aquí de continuidad de estudios, de escoger, lo que se lo han ganado, una profesión. ¿Sí? Muy bien por Jpuentes, otro tema y otro artículo lo que nos escribió aquí. Y así todos, todos. Cosa de mover las ideas, sobre todo en estos meses en que los estudiantes deben tomar sabias decisiones en las que a veces ni se piensa y hasta se llena una planilla sin considerar siquiera algunos de estos apuntes imprescindibles que todos juntos hemos escrito. Mis saludos a todos.

JOSE O FUENTES dijo:

22

19 de octubre de 2016

09:29:45


Excelente articulo, me transporte a mi vida laboral, toda una vida manteniendo un balace mental entre la obligacion y la responsabilidad, entre lo que me gustaba no, ahora que me llego la hora de retirarme a mis cortos 56 años. Me retiro el 30 de diciembre 2016. Mi regalo de retirado irme pa Cuba a celebrarlo, ver y saludar a viejos amigos.

Roberto dijo:

23

19 de octubre de 2016

11:42:36


Conozco compañeros mios Ingenieros que laboran en el extranjero en trabajos muy por debajo de su calificación y obviamente no se sienten realizado profesionalmente pero inmediatamente me dicen: pero pagan muy bien y por lo menos resuelvo mis problemas económicos. Aqui lamentablemente el trabajo dejo de ser una fiesta hace rato. El propio Co. Raúl afirmó una vez que Cuba era el único país del mundo que se podia vivir sin trabajar y por tanto la mejor opición para vivir es precisamente sin trabajar porque es más fácil. Por lo tanto creo que no hay argumento alguno, al menos por el momento, de lograr inclulcarle a nuestro predecesores que vean el trabajo como una fiesta, porque una fiesta sin música y sin una cervecita no es para nada una fiesta. De todas formas el articulo es entretenido. Muchas gracias.

julio dijo:

24

19 de octubre de 2016

13:47:47


Madeleine, tardío pero seguro creo que le llega mi comentario, el que tal vez ya ni siquiera lea por haber pasado algo más de 15 días, pero me animan a opinar tres cosas: Una el tema salario es determinante en la coyuntura actual, yo por suerte soy de los cubanos que está muy bien remunerado, Dos, el tema dirigentes y dirigidos, de esta relación se derivan en gran medida los resultados que se puedan obtener, ya que hombre motivado es un hombre productivo y Tres, aunque parezca fuera de contexto, me cautivó su exótica belleza, la cual la asocio con una mujer de un temperamento fuerte y decidido como para enfrentar una profesión tan polémica como es el periodismo de estos tiempos, por los desafíos que debe enfrentar.

Reroko dijo:

25

19 de octubre de 2016

16:25:29


Agradable e inteligente artículo, con ideas que a todos nos tocan. Hace tiempo que he gastado mi vida en una trabajo que vino por el propio periodo especial, cuando soñaba por ser un tremendo geólogo, descubrir yacimientos de ro, plata, cosas útiles para mi país. Conseguí trasladarme, no perder la profesión, y reperfilar las perspectivas fue a golpe de realidad, pero me he realizado, gozado el trabajo como una fiesta, entre compañeros, amigos, ya casi familia, con mil vicisitudes, carencias e insatisfacciones, con esfuerzo desmedido, entrega, responsabilidad, pero optimista y dedicado a lo mío, avanzando con alegría, sin pensar demasiado en el dinero, aunque soy honesto, la cosa ha cambiado hacia el mejor salario. Hacer lo que me ha gustado, que he llegado a amar, es felicidad, la que se puede. Sin vocación o aprecio por lo que se hace, no valen ni los millones, aunque se viva mucho mejor. En fin, no solo del pan vive el hombre! Gracias a la periodista y profundice, es bueno para todos! Saludos!

Madeleine dijo:

26

20 de octubre de 2016

10:16:47


Bravo también por los comentarios que acabo de leer y que fueron subidos después de enviar mi intervención en el foro. José O Fuentes, que se retira laboralmente y viene para Cuba a celebrarlo. Roberto: En mi opinión si pensamos así estamos perdidos, es decir, me refiero al corte pesimista de tu comentario, aunque lo argumentas muy bien… (no veas en mis palabras el ánimo de defenderme, no es eso). La fiesta a la que me refiero es aquella en la que te guste lo que haces…. Hay fiestas donde se pasa muy bien y apenas hay recursos, hay otras lujosas y sin embargo es posible no pasarla bien. Fíjate, tú mismo sabes lo que digo… esos compañeros tuyos bien remunerados tienen el dinero que nos falta en los bolsillos y eso no los hace estar en una fiesta, porque no hay una realización profesional…. La fiesta completa es difícil, pero muy, muy necesaria, claro está. De la que hablo es de la del placer en lo que se hace. Julio, nada de 15 días, el trabajo tiene apenas seis días, siempre hay tiempo para entrar “en acción” con los lectores. Reroko (25) estuvo perfecto, relean eso, por favor, miren como concluye: “Sin vocación o aprecio por lo que se hace, no valen ni los millones, aunque se viva mucho mejor”. Esa es la idea, sin que como dije en la primera intervención que hice, deban dejar de decirse las otras ciertas preocupaciones que tan bien han hecho llegar ustedes. Mus saludos. Nos vemos por aquí.

Roberto dijo:

27

24 de octubre de 2016

11:34:03


No se si aqui como en la ONU hay derecho a la replica, al menos Ud. lo hizo en dos ocasiones por lo tanto pienso que tengo derecho también a hacerlo. No voy a clasificar los comentarios, si este fue bueno, malo o regular, al menos para mi todos valen porque responden simplemente a las ideas que cada cual tiene sobre un tema cualquiera. Ahora bien, felicito a los que tratan de impregnar entusiasmo en los seres humanos, pero a estas alturas de la vida ya son pocos los que asimilan esos discursos. Uds. al igual que yo conocen seguro de muchos profesionales que lamentablemente no por millones, no tanto, se encuentran laborando en actividades muy por debajo de su nivel profesional buscando esa parte de la satisfaccion profesional que es además de ejercer su profesion, sentise gratificado como un ser humano que ha perdido pestañas en el estudio. Conozco y todos conocemos de profesionales que emigran hacia otras actividades y nunca manifiestan sentirse mal en la empresa donde laboran, pero lamentablemente no solo de pan vive el hombre. Entonces vamos a seguir tratando de entusiasmar a las personas, con que argumentos, por el momento no los hay. Es fácil clasificar a las personas realistas como pesimistas, no se que es más dañino en estos casos, si ser pesimistas o optimistas. Como expreso nuestro apostol "La palabra no es para encubrir la verdad, si no para decirla". Seamos realistas y entonces poco a poco conociendo y reconociendo las dificultades entonces si iremos por el camino correcto que nos ha hablado el Co. Fidel desde el 1 de enero de 1959. Con mucho respeto a todos. Muchas gracias

Ileana dijo:

28

24 de octubre de 2016

16:30:18


La clave para disfrutar tu trabajo es dejar de pensar que lo haces por otros o por la empresa y comenzar a hacerlo para tí mismo. Hay una historia que leí hace mucho tiempo que quiero compartirla . *** “Doña Rosa era una ascensorista de un viejo edificio de Juzgados, en Bogotá, que permanecía congestionado de visitantes, ellos entraban y se atiborraban en uno de los viejos ascensores. Cuando se abría la puerta, la multitud que salía empujaba a la que quería entrar, armando un caos que se repetía en casi todos los pisos. Hacía calor y los olores se concentraban en el elevador. A pesar de todo eso, doña Rosa cuidaba su ascensor como si fuera el más fino y valioso. Cada mañana, ella pulía las partes metálicas y las aseaba lo mejor posible. A pesar de esas condiciones, andaba sonriente y entusiasta, saludaba y se despedía al abrir y cerrar las puertas, sorprendía a las personas al recordar sus nombres, bromeaba para que la gente sonriera y respondía con amabilidad a todas las preguntas que le formulaban. Aparte de eso vendía papel oficial, sellos de correo y en sus pocos ratos libres tejía ropa para bebés. Un día alguien le preguntó cómo podía permanecer tan contenta en esa clase de trabajo incómodo, rutinario y mal pagado. A lo que ella contestó: -Muchas personas creen que yo actúo así por la gente y en realidad lo hago por mí. Cuando doy buen trato, me siento satisfecha, si los ayudo, la mayoría me lo retribuye y me aprecia. -Sé que mi ascensor es viejo y mal mantenido, cuando lo limpio, me estoy cuidando a mí misma, porque aunque no es mío, vivo en él muchas horas de mi vida y si lo trato bien, me va a servir mejor. -¿Y todos los otros ascensoristas piensan así? -le preguntaron. -No -respondió- algunos de mis compañeros piensan que su tiempo de trabajo no les pertenece a ellos, dicen que es el tiempo de la empresa. Parecen ausentes, es como si murieran a las ocho de la mañana y resucitaran a las seis de la tarde. Suponen que trabajando de mala gana van a maltratar al jefe o a otros, cuando en realidad es el tiempo de su vida, algo que nunca van a recuperar.” Esta historia nos muestra que si somos apasionados en lo que hacemos podemos disfrutar no solamente del trabajo, sino de la vida. Asegúrate de que lo que haces es lo que te gusta y disponte para dar lo mejor de ti. Si lo que haces no te gusta prepárate para dejarlo e ir tras lo que te guste. Para tener un trabajo extraordinario no basta con hacerlo, sino hacerlo con excelencia.

lili dijo:

29

25 de octubre de 2016

12:30:09


Hola madelaine ,soy tu lectora habitual y te anticipo me encantan los temas que siempre visualizas aqui .Pero en esta ocasion me parece que no profundizas bien en el "porque" y en el "!por supuesto" que los lunes ,ni martes ni mierc.... puede irse al trabajo como si fuera una fiesta ."IMPOSIBLE", ademas de no tener nada en comun , imagino que te refieras al mismo "ANIMO , DISPOSICION O DESEO" que alberga una fiesta y la ida al trabajo ???, de todas formas te desvias un poco y caes en la orientacion profesional ,,que a veces nada que ver con el animo para ir al centro laboral y eso tiene muchisimas razones, desde economicas hasta existenciales , de relacionamiento interpersonal y de recursos inexistentes .Soy medico y me encanta mi profesion ,no podria dedicarme a otra cosa que no fuera esto .Orientacion profesional tuve muy poca pero al final llegue a amar la medicina .Mi animo para levantarme todos los dias es el mejor del mundo para ir a mi trabajo ,pero cuando estamos en conexion con todo los inconvenientes que te planteo antes creo que mi deseo se espuma , Eso es sin hablar de la remoneracion laboral de muchos otros empleos : ocho horas en el trabajo por un salario que dura 8 dias , por mucho que te guste amiga ,no querras saber de los lunes .

Madeleine dijo:

30

27 de octubre de 2016

14:22:19


Roberto: Por supuesto que tiene el derecho a la réplica, no solo porque el foro lo permite y lo exacerba, sino porque —y ya hablo a título personal— jamás creería que lo que digo o escribo sea una verdad absoluta. Entre las virtudes que más respeto está la asertividad y ser asertivos es aceptar otros criterios y exigir que se respeten los nuestros para lo cual es imprescindible el diálogo y además no quita que hasta pueda uno cambiar de criterio. Partiendo de ese principio le respondo. Trataré de ir respondiéndole cada elemento: 1 Para mí también valen todos los argumentos, eso lo expresé desde el principio. Y debo ir acotando en torno a ellos porque muchos de ellos van dirigidos a mi persona, es por eso que así me manifiesto. 2 Nuestra supuesta discrepancia no está en que no acepte muchas de las verdades que usted expresa y que hace razonablemente, sino en que ME ESTOY REFIRIENDO al hecho de que se escoja una profesión (siempre que sea posible) que nos seduzca. Por ejemplo, usted expresó: “Por lo tanto creo que no hay argumento alguno, al menos por el momento, de lograr inculcarle a nuestro predecesores que vean el trabajo como una fiesta, porque una fiesta sin música y sin una cervecita no es para nada una fiesta. De todas formas el artículo es entretenido.” Y yo le digo, en mi opinión, que no tiene que ser igual a la suya ni viceversa que no estoy de acuerdo porque si por el hecho de los bajísimos salarios de los que siempre he sido y soy también víctima —a juzgar por la etapa que me tocó vivir, graduada en 1990 y las profesiones que he escogido, ambas con bajos salalrios— no voy a hacer que los que me siguen vean placer en lo que hacen entonces, además del bajo salario será un martirio desempeñarse en algo que a falta de motivación hará, con mucho, mediocremente. Los salarios son otra cosa, muy bien traída, pero puede traerse por los lectores, como algunos han hecho. En mi propósito no estuvo reflejar esa parte de la realidad en el trabajo. Ojalá yo me haya hecho entender esta vez, de verdad. Y créame que aprecio mucho su tiempo y decencia. Ileana, muy linda la Historia que cuentas. Esa es la idea. Y las otras también jjaja para que nadie se ponga bravo… Lili: Me desvío intencionalmente porque ese es mi objetivo… y claro que tiene en común mi arranque con lo que sigue , al menos para mí, porque para mí la orientación profesional buena es la necesaria para saber qué se elige…. Y de esa elección dependerá l o que en mi opinión es necesario para levantarse cada mañana y disfrutar lo que se hace en el trabajo (no estoy hablando del transporte ni los problemas salariales. Mi tesis aquí es que la fiesta es haber acertado en la elección del trabajo que hacemos.) Por otra parte hay que tener en cuenta que las impresiones, criterios y disposiciones varían de una persona a otra. Yo te aseguro que mi salario es mucho, mucho menor que el tuyo (te estoy hablando con la confianza que creo nos tenemos) y para mí sí es una fiesta. A pesar de los pesares. Lo que no tiene que ser así para otros. Es un problema de apreciación. Mis saludos a todos.