ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Leonel  Escalona

Hay algo profundamente conmovedor en el camino hasta la Playita de Cajobabo, algo profundamente íntimo en esa senda sobre piedras enormes que nos hacen pasar de a uno, uno y la piedra, uno y el sol, y el aire del mar que nos espera en la costa.

Es el sentimiento de que, no importa cuántos años pasaran, la roca que nos aguanta los pasos es la misma que soportó el cuerpo ligero de José Martí, la hidalguía de Máximo Gómez y los otros cuatro hombres que los acompañaron hasta allí.

Decir que es una forma de caminar las sendas de la historia pudiera sonar cursi, pero no hay nada más parecido a eso que recorrer el kilómetro que separa la carretera moderna del pedazo de costa que Marcos del Rosario —otro de los expedicionarios— marcó como el punto exacto del desembarco del 11 de abril de 1895, en una expedición posterior que además precisó los sitios de paso y descanso de los expedicionarios hasta Dos Ríos.

La geografía, por demás, es inmensa, imperiosa. El mar golpea rocas enormes antes de llegar con su calma de espuma hasta la arena, que no es fina como las playas turísticas, sino hosca. Si el suelo de la Patria existiera, uno típico, único, ese sería: punzante a la planta, y a pesar de todo querido, de cierta forma amante.

Es un sitio de reencuentro con la Patria, con el pasado, con uno mismo. El entendimiento del sacrificio ajeno que, de pronto, es inevitable sostener como una bandera, como un listón para el propio.

De cierta nostalgia, de cierto dolor: uno sabe que luego de la senda hermosa, de la playa de piedras, de la jutía y de la miel, de la naturaleza que en sus letras se advierte reluciente y única, de los grados de Mayor General, de su ánimo…, le esperará la muerte.

Todo a la vez en la ruta que empieza en la Playita de Ca­jobabo, otro sitio —y he aquí, la frase hecha de nuevo, pero no por ello menos cierta— que debería visitar todo cubano: Allí uno es capaz de sentir a José Martí.

Y falta que nos hace. Como aire fresco, como agua para calmar la sed de la nación, son los héroes. Recordatorios de la sangre y la lucha, ante los cuales uno inevitablemente se siente pequeño, aunque nuestras batallas no sean menos cruentas que las de entonces: solo el yugo no tenemos encima.

Playita, entonces, es un arma contra el desarraigo y el olvido, es una lección de constancia, de involucramiento, es una píldora de cordura. Es la necesidad de entender el patriotismo más allá del sentimiento de la permanencia, como un deber de hacer, que es el único modo de cambiar.

El orgullo de tener una Patria que nadie nos regaló, una Patria forjada desde el sacrificio. El orgullo, a fin de cuentas, de haber nacido en un país por el que generaciones enteras creyeron que era necesario luchar, y morir, y volver a nacer si tan solo fuera posible.

Y dicha. Playita es dicha. Y de las grandes.

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Reinaldo Cedeño dijo:

1

6 de mayo de 2016

09:43:31


Asi es como se escribe; con luz, con unción, de un sitio donde la Patria dio un abrazo a su hijos. El sitio de la dicha grande, TU lo has vuelto a descubrir. El final es increible. ESpero que toda Cuba te siga leyendo. Felicidades, Lilibeth

Triple A dijo:

2

6 de mayo de 2016

11:50:22


La necesidad de entender el patriotismo más allá del sentimiento de la permanencia, como un deber de hacer, que es el único modo de cambiar, necesita de constancia, del involucramiento de todos lejos de estarse lamentando de crisis de valores, sobre todo, de los mas jovenes. Comencé con sus propias palabras y vienen a mi mente epocas en que como joven, me pusieron muchos retos q formaron mis convicciones. Por qué los jóvenes actuales, militantes de la UJC no organizan las Marchas de los 62 Kilometros, eso sí, luego de conocer cual fue su origen, no como una mera y tonta caminata. Recuerdo cuando jóvenes parejas contraían matrimonio y depositaban su hermoso y significativo ramo de flores ante los monumentos y tarjas que recuerdan a martires o sitios históricos, pero eso solo no va a resurgir, hay que hacerlo acompañado de toda una campaña. Creo que en muchisimas cosas, nosotros como sociedad somos los propios culpables de lo que luego exigimos y no somos capaces de echar a andar. Sin establecer comparacion, pues son dos cosas totalmente distintas, es lamentable y triste ver como se encuentra en pesima imagen, que muchos no tienen la menor idea ni lo que significan dos plantones de arecas, un feo túmulo de cemento y una cerquita derribada, en el mismisimo Boyeros, justo en el lugar donde por un fatal accidente de aviación perdieron la vida mas de 100 turistas italianos, tripulantes y vecinos del lugar...al final, no es mas que otro monumento o tarja tambien olvidado y a punto de pasar a convertirse en un area de pastar los animales...

Tomy dijo:

3

7 de mayo de 2016

10:02:30


Magnífico

merly bacallao dijo:

4

8 de mayo de 2016

06:41:32


Patria es una sola, para todos los que hemos nacido en ella. Estemos,.dónde estemos,.se echa.de.menos, y más cuando recordamos nuestros ancestros. Y momentos preciosos,.vividos em ella. Grsciad, buen articulo.

Joel dijo:

5

8 de mayo de 2016

23:28:25


Verdad, amigo Reinaldo, así es como se escribe. Felicidades Lili. Aquí tienes otro lector seguro.

soraya Respondió:


11 de mayo de 2016

07:00:06

Maravilloso articulo y muy buenas respuestas, propongo una idea que me vino de la energia de tanta gente buena.Formar grupos , de jovenes, personas interesadas, grupos en los centros de trabajo y cada vez seleccionar un lugar donde alguien se prepare bien de atemano y con buenas cualidades narrativas se realice un tour al lugar, todos llevarian , algo para sentarse en suelo(toalla, alfombra, etc, cerrar los ojos y transportarse en el tiempo.De esto hacer una salida agradable,con alguna merienda,con padres y sus hijos jovenes(ajustada la narrativa a la edad del grupo y con un lenguage acequible a todos, eso se puede convertir en una salida bonita, pues conocer nuestra historia es un placer y una necesidad si queremos constribuir a un bienestar autentico.

Yulier Ricardo Rodríguez dijo:

6

28 de mayo de 2016

10:30:04


Es un verdadero regalo a esa juventud cubana que está nesecitada de que alguien les describa cosas como esas. Soy profesor de Historia y a diario encuentro personas que comentan sin conocimientos sobre temas de nuestra historia, nuestra patria. Mil vivas te doy y muchas gracias por este regalo.