ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Alguien no tiene a quién decirle algo. Llega al café y mira a todas las mesas llenas de gente. Hay ruido, y humo, y música. Nadie repara en él. Yo estoy sentado frente a una taza con un libro abierto. Advierto su presencia porque se acerca y pide, como un enigma, que le deje sentarse. Le digo que estoy esperando a al­guien. A un amigo. Pero que, mientras tanto, puede sentarse. Y vuelvo a la lectura. Dice gracias, se sienta.

Alguien no tiene a quién decirle algo y esa es, probablemente, la peor de las soledades. Por eso comienza a contarme cosas. Dice, por ejemplo, que él era un tipo curtido y sensato cuando tenía mi edad, pero que, antes, cuando era niño, era un muchacho tísico. Se re­cuerda a sí mismo con diez años caminando descalzo junto a la línea del tren hasta la escuela, con los zapatos en la mano, lustrados, para ponérselos cuando llegara “para que no se ensucien. Para que no se rompan”. Porque eran únicos. El hombre cuenta y trato de ser esquivo, pero sus imágenes se vuelven más reales que las del libro y acabo escuchándole. Y mientras habla no hay ruido, ni música, ni siquiera el café.

Yo también cuento. Sin saber cómo he acabado diciéndole que en estos días el estrés me tuerce, que tengo despellejadas las manos. Mis cosas. Y nos hemos hecho amigos en diez minutos. O por diez minutos. Porque tampoco sé si vuelva a verlo. Pero no me interesa. Por lo menos mientras hablamos, porque entre no­sotros se ha creado un ambiente de franqueza, de intimidad, que muchas veces cuesta crear con gente cercana. Y porque todo el mundo, en algún momento, quiere no estar solo. Quiere sentarse, hablar, saber que hay alguien que va a escucharle; alguien que, por lo menos, no va a dejar, por un par de minutos, que se proyecten todas sus historias contra el pabellón tieso del olvido (es una pelea soberbia que, como casi todas las peleas, han de llevarse a cabo, por lo menos, entre dos. Una pelea en la que uno, intermitentemente, escucha al otro, porque escuchar conlleva a que te escuchen, y a que, con ello, también tus historias venzan al tiempo, se enchufen con otras. Y crezcan, y maduren, y se ensanchen).

Este hombre, sin embargo, ha venido a despojarse de su soledad y ha venido, de paso, a llevarse la mía.

Su vida no va a perpetuarse nunca. Su muerte no va a ser llorada nunca. Eso me dice. Luego se levanta. Camina hacia la única puerta abierta con parquedad. En una mesa cerca pide una fosforera. Enciende uno de sus cigarros. Me quedo mirándolo. Lo hago mientras se aleja, cruza la calle ancha del semáforo, se hace una figura deleznable en el horizonte. Así. Lo miro y pienso. Desaparece y pienso. Y me consuelo. Llega mi amigo y pienso. Y me levanto. Y agradezco que tengo, por lo menos, quien me acompañe al cine.

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Reinier dijo:

1

1 de abril de 2016

02:09:55


Muy bueno.. sobre todo en estas epocas en que casi nadie se detiene a conversar o a pensar pq esta ocupado con el movil o algo asi..

Dulce María dijo:

2

1 de abril de 2016

09:25:29


Buen artículo pero me dejo un halo de tristeza y nostalgia, es tan cierto eso de que en ocasiones vamos sembrando soledad y al hacer un akto en el camino volteamos la mirada y solo está el infinito, así que estamos en tiempo.... corramos a cultivar la amistad y el amor, que para eso nunca es tarde. Gracias por demostrar que quedan bellas personas.

chicho Respondió:


7 de abril de 2016

08:03:44

Siempre se dice que la soledad es mala consejera, te dejan así, con tristeza y nostalgia, en un limbo emocional...A veces nos acompaña por un tiempo para demostrarte que no has sido todo lo bueno que debías ser, o para hacerte reflexionar en la vida tuya y la de los que te rodean, o para demostrarte que te pasaste de bueno...De todas formas, lo mejor es luchar por apartarla definitivamente de tu lado, aunque, de vez en cuando se le extrañe un poquitico, pues también hay momentos que se necesita estar solos, pero solo eso,... momentos...

marcel dijo:

3

1 de abril de 2016

09:43:34


este artículo tiene un 10!

Eve dijo:

4

1 de abril de 2016

10:42:48


Precioso!!!!!!!!

Ney dijo:

5

1 de abril de 2016

11:39:50


Es muy real lo q cuentas, en esta epoca nadie repara en nadie, vivimos con nuestros conflictos personales sin darnos cuenta de que hay quienes estan peor que nosotros. la soledad no es buena consejera pero hay algunos a los que por desgracia nos toca.

Marta dijo:

6

1 de abril de 2016

13:36:41


Hermoso gesto, más en estos tiempos en que muchas personas olvidan que quizás con buena suerte un día lleguen a viejos, en ocasiones los ancianos se vuelven invisibles, los que todo lo saben no quieren escucharlos y más triste aun verlos falta de amor y de cuidados. La sensibilidad abre los ojos y el alma a lo que nos rodea, tienes una virtud que ayuda mucho a tu carrera. Buen artículo aquí tienes mis ojos a disposición de todos ellos.

Geobcn dijo:

7

1 de abril de 2016

13:52:34


Hola Jean, magistral su escrito. no sé por qué muchos amigos ven en mi la necesidad de descargar un conglomerado de palabras llenas de temores, dudas y etc, pero gracias doy a que he sabido ser todo oidos y sin mencionar una palabra en muchas ocasiones se van satisfechos, con solo esucharlos y eso es una virtud, saber escuchar.....a veces no tener unos oídos que te presten atención es muy duro y es tan necesario.

Manolo dijo:

8

1 de abril de 2016

16:54:40


Como siempre, perfecto!

jOSÉ dijo:

9

1 de abril de 2016

19:10:40


Gracias, me recuerdas q tengo 60, estoy solo, trabajo pero no hablo mucho y la soledad es mi portafolio inseparable. Todavía la entereza de caracter me evita descargar en otros lo que me destroza sin piedad, tal vez ahora lo esté haciendo. Todos llegaremos a esto, unos mas solos que otros, sólo que al darnos cuenta no tendermos remedio, tu por lo menos puedes compartirlo con muchos.

Mila dijo:

10

2 de abril de 2016

10:15:12


Escribes precioso, la soledad es algo muy triste que todos en algún momento hemos sentido. Hay quien rodeado de familias y amigos está solo. Me encanta leerte.Felicidades.

Ily dijo:

11

2 de abril de 2016

17:03:41


Hola, acabo de leer su artículo llamado: A libro abierto. Me gustó tanto que me tomé el atrevimiento de escribirle éstas pequeñas palabras. Lo felicito pues veo que es usted muy joven aún, y créame, usted nació para escribir... Soy enfermera y me gusta mucho leer, cosas como esas son las que te mueven el alma, saludos, Ily.

mtza dijo:

12

3 de abril de 2016

09:23:46


excelente articulo! Felicidades!

popov dijo:

13

3 de abril de 2016

16:39:28


Sólo tengo una pregunta, te viste en la imagen de este señor ?

Fabiana dijo:

14

4 de abril de 2016

12:38:32


Demasiado celular y la gente ya ni habla, es una pena. Gracias

Adelfa Esquivel Yedra dijo:

15

4 de abril de 2016

14:32:26


El artículo es muy triste, pero desafortunadamente es la realidad de muchas personas mayores que no tienen con quien expresar sus inquietudes y la necesidad que tenemos todos de comunicarnos.

Pedro P dijo:

16

4 de abril de 2016

14:55:37


Jesús, eso pudieras publicarlo como un cuento, o mejor, has un libro de cuentos donde abordes esos temas existenciales y intenta publicarlos.

francisco dijo:

17

5 de abril de 2016

10:57:19


La nota es cero. No se aclara si la soledad es buena compañera. Y entonces es un absurdo, porque si estás acompañado de la soledad no estás solo. Y muchos acompañados no tienen a nadie que los acompañe. Todos los seres humanos tenemos un mundo interior. Solo que lamentablemente algunos (muchos?) lo tienen desierto pues no vive nadie en ese mundo. Esa es la verdadera soled, cuando ni uno mismo es su propia compañía. Si usted tuvo al menos un hijo o hija, si usted sembró una árbol y si usted escribió un libro (la tesis de grado puede ser tomada como un libro). Tuve dos hijas y una nieta que es otra forma maravillosa de tener hijos. He sembrado millones de ´árboles y ya escribí seis libros de Física para estudiantes universitarios que son usados en por lo menos 4 países; un libro de Historia de las Ciencias, usado por estudiantes en mas de 5 países (está libre en internet) y todavía estoy escribiendo un libro sobre Didáctica. Entonces nunca estoy solo, ni cuando solo estoy. Y las amistades? Tengo muy contados amigos, pero son amigos de verdad. La soledad bien utilizada genera excelente compañia.

Amalay dijo:

18

5 de abril de 2016

14:03:56


Waoooo, lindo eso...

MariTere dijo:

19

5 de abril de 2016

19:18:57


Saludos Jesús, hace algún tiempo vengo leyendo los artículos que publicas y realmente considero que tienes una sensibilidad humana grandiosa, además un futuro muy prometedor como periodista. Te deseo muchos éxitos en tu vida profesional y personal. Me encantan los temas que tratas y este me ha tocado hondo. Besos.

mila dijo:

20

6 de abril de 2016

09:31:49


Francisco por favor.....Jesús escribe como los ángeles aunque aún no tenga libros editados y vendidos y lo lean pocas personas. Felicidades a usted y a él.