ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Hay arroz allá abajo, junto al río. No sé si es mucho o poco, o suficiente. Desde mi lado de la ventanilla, en la guagua en la que viajo, veo el arrozal. Pero nunca he tenido que ponerme las botas y el sombrero, meterme hasta el muslo en el agua y, con los guantes, hacer eso que hacen los que veo desde la ventanilla. Recogerlo, supongo. Lue­go ha­larlo hasta aquel sitio donde, me­diante algún proceso rígido, el cultivo primario acabará siendo el arroz que van a servirnos más tarde. Ese arroz blanquecino que, habitualmente, como con desdén.

La guagua viaja despacio. El sol es fuerte. No he mirado el reloj pero han de ser las nueve de la mañana. Y junto a la carretera, a uno y otro lado, hay arroz. Lo que me duele es que nunca había reparado en ello. He viajado mil veces por carretera y, hasta hoy, apenas me había fijado en el horizonte, en las lomas verdosas que chocan con el cielo. En todos esos paisajes presuntuosos, serenos, que uno mira con ojos de turista.
Hoy veo arroz.

Hay hombres y mujeres debajo de todos esos sombreros; doblados; con cansancio. Es probable que lleven varias horas allí; que hayan parado a fumarse un cigarrillo, a beber agua, a secarse el sudor, y que hayan vuelto al trabajo con un ímpetu que (recta y limpiamente) quisiera tener yo. De­trás de ellos, al final del camino, están sus casas. Creo que son sus ca­sas. Hay algunas que hacen poblados. Hay también niños. Gallinas, bueyes, arados, carretas…

Los veo haciendo allí y me siento inútil. No por el hecho de que mis circunstancias no me hayan puesto botas. Sino porque hasta hoy no había sido tan perspicaz como para otorgarle a las cosas su valía verdadera.

No conozco el arroz —decía Brecht—; solo sé cuánto vale. Lo decía y no hablaba de mercado. Hablaba de algo humano. De ese algo en que yo jamás había reparado y en el que pienso mientras los observo; mientras los siento y voy formando parte de sus rutinas; y noto que ya no me parecen algo lejano. Mientras la guagua avanza; y llega a una ciudad bastante lejos del arrozal. La guagua en la que viajo transporta periodistas. Y hay cosas por hacer. Hay recorridos, entrevistas, conferencias…

Mi trabajo no exige que me do­ble; exige que piense. Y eso también cansa. Aunque después, cuando sirven la mesa, veo el cansancio de aquellas personas. Y la comida no me sabe igual.

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francisco dijo:

1

18 de marzo de 2016

07:13:52


Lo criminal es después vengan unos señores revendedor y a la cara se "roben" tanto sudor, tanto dolor de espaldas y tanto valor de esos campensinos y también el sudor, el dolor de espaldasa y los valoros de los otros que tenemos que comprar ese arroz. Y todo porque dicen los tecnócras que en Cuba tienen que "duncionar" las leyes capitalistas de la oferta y la demanda y de la alta ganancia. En la lucha contra esos males sociales es que veo yo, su "arrozal", Sr. periodista: denuncie, demande y acompañe al pueblo, al verdadero pueblo.

Inye dijo:

2

18 de marzo de 2016

08:34:31


Pienso al contrario, la comida debe sabernos bien, siempre que desde nuestra posición, cumplamos con los deberes y obligaciones que nos corresponden, saber que el fruto de la tierra proviene de alguien que como tú, "dobló" el lomo, es reconfortante, veo en ello el avance, el deasarrollo que tanto necesita nuestra sociedad y pueblo, además del ejemplo y trascendencia que alberga por si solo el esfuerzo y sacrificio del hombre y las mujeres.

Marcel dijo:

3

18 de marzo de 2016

09:50:50


Gracias!!!

Geobcn dijo:

4

18 de marzo de 2016

14:33:08


Hola Jean....es justo reconocer el sacrificio de cada quien según sus actividades, es bueno resaltar que mucho valen tanto quienes trabajan en cómodos centros laborales, por llamarle de algún modo, como los que de sol a sol ''doblan el lomo'' para un futuro mejor y sin verguenza de sus oficios. ole!!!!!!!! por tu análisis, mucho tienes de sensibilidad y materia humana; eso se agradece en tus escritos....gracias por regalarnos tu inteligencia y saber estar

Silvia dijo:

5

19 de marzo de 2016

09:33:26


Tu artículo genial como siempre, en veradda muchas veces la acostumbrada presencia de algo, lo hace tan común que nos olvidamos de donde viene, y asi sucede con la mayoria de lo que hoy tenemos, salud , educación y demás, nunca nos detenemos a valorar , solo a criticar, igual no por ello debemos enmascarar todos los problemas, que por el actuar de algunos desvirtua los esfuerzos de otros, continua tocando temas asi, creo que serás un gran periodista

Marta dijo:

6

21 de marzo de 2016

10:24:08


Reflexionando sobre tu comentario, creo que nuestro bello país es un premio de la naturaleza. Cuando se mira desde un ómnibus, quizás con clima y alejado del stress diario, uno puede darse el lujo de apreciarlo más sin otras interrupciones. Lo importante es que no alejemos nuestra raíz de esa tierra y de las personas simples que cultivan nuestro caro pan de cada día, por causas diversas. Cada cual en su trinchera es útil y más cuando hacemos nuestra labor con honor y respeto para nosotros mismos. Hay que hablar más en nuestros medios de nuestros campesinos, hombres sencillos y trabajadores y buscar entre todos la solución a nuestros problemas, para que ellos también puedan sentirse satisfechos que el resultado de su labor, más que preocupación por el alcance que pueda tener nuestro bolsillo, nos llega para satisfacer nuestra mesa.

Sant dijo:

7

21 de marzo de 2016

19:50:12


Buen articulo, singular, ahora me pongo a penzar cuantas veces en un viaje a la capital tambien me detenia a ver los cultivos y los campesinos trabajando la tierra, no tenia forma de reconocer lo que pensaba que era un esfuerzo y que sin envargo lo hacia de uan forma cotidiana, no era mi lugar y trataba de ponerme en el de ellos, era bien dificil,imaginar, por eso ahora cuando leo su articulo, es practicamente lo que pense y senti en alguan momento de mi vida en un viaje en guagua, mira que bien, periodista te felicito , muy inteligente e interesante tu opiniòn.

Telmo dijo:

8

22 de marzo de 2016

13:34:11


Me hiciste recordar a un estudiante de la Universidad de La Habana del cual fui tutor. Nació y se crió en el sur de Camagüey y trabajó ayudando a sus tios en el cultivo del arroz. Los cuentos que hacía eran conmovedores. De como el Sol los catigaba, de la humedad y el calor sofocante, de las molestias en la piel impregnadas de pelusas...se prometió así mismo que no trabajaría más en el arroz. Estudió una carrera universitaria y una maestría.

Amalay dijo:

9

22 de marzo de 2016

13:51:12


Así es, pasamos tantas cosas inadvertidas que nos rodean y complementan nuestras vidas solo que son el trabajo de otros y muchas veces no los valoramos. Lindo comentario, de eso se trata la labor periodística, digo yo que no lo soy, de tratar temas sobre la base de la reflexión. Merecido reconocimiento al abnegado trabajo de los que al ritmo del sol y el calor cubano nos proveen de alimentos y servicios con muy poco reconocimiento a su importante labor... Felicidades futuro periodista... siga así, prestando atención a aquellas cosas de las que pocos hablan y que admirará día a día siempre que de valor al esfuerzo de unos en beneficio de todos.

Raúl González R. dijo:

10

24 de marzo de 2016

11:46:22


Muy interesante tu artículo y conmovedor a la vez. Debemos sentir orgullo y admiración por aquellos que, como tú, piensan y sienten de esa manera. Es cierto que no siempre vemos todo lo que miramos, como te sucedió al transitar cerca de aquellos arrozales, extendidos como verdes mantas que cubrían la geografía a ambos lados de la carretera. Mirabas todos los días aquel magnífico paisaje; pero no lo veías, hasta que, por fortuna, lo descubriste cuando los ojos del alma te mostraron todo lo que se invierte para realizar el milagro de tomar un puñado de arroz. Te felicito, Jesús, creo que podrás ser un futuro periodista con la sensibilidad de mostrarnos aquellas cosas que muchos miramos; pero muy pocos somos capaces de ver.

liliana dijo:

11

24 de marzo de 2016

14:56:01


Hola Jesús me llamo Liliana, desde Cienfuegos. Te comento que tu redacción sensibiliza y conmueve a lo mas recóndito de mi ser, pero debo agregar que pese a ese esfuerzo que realizan esos trabajadores para el bien de todos, Raramente la poblacion cubana tiene el privilegio de consumir ese arroz que estoy convencida, si lo probaras, no te comerias con desden , las causasa las conosco pero como eres estudiado te las dejo de tarea por si te interesa investigar.

jesus dijo:

12

15 de abril de 2016

13:25:21


tus opiniomes son siempre favorables

ivan dijo:

13

15 de abril de 2016

15:17:58


A mi me gustaria que reflexionaran mas acerca de los temas y que explicaran mas a profundidad porque con palabras tecnicas casi nadie lo entiende