Este comentario que usted empieza a leer ahora nació en uno de esos ómnibus urbanos que abordo cada día. Cuando me bajé de él la esencia para mí estaba muy clara: las palabras producen efectos. Con la supuesta pretensión de adornar o “personalizar” el sitio delantero de la guagua, pero respondiendo a un pésimo gusto y peor cuidado en la selección de aquellos vocablos con que podemos etiquetarnos, alguien —con toda seguridad un chofer— plantó un letrero: “El Criminal”.
Las letras colocadas armónicamente en forma de semicírculo, bien rojas y con un borde amarillo, como sabiendo el autor del cartel de la calidez de esos colores, y en un tamaño considerable, que abarcaba toda la parte superior interna del vehículo, podían leerse desde cualquier ángulo en que se encontraran los pasajeros.
Aunque el concepto de “criminal” se asocia a lo perteneciente o relativo al crimen, o sencillamente a quien lo ha cometido, sabemos —o suponemos— que no es en este sentido en el que lo pensó quien quiso identificarse con tal epíteto. Más bien ajustándose a la tendencia tremendista empleada por muchos para autodenominarse —que lamentablemente está de moda— y sin pensar con profundidad en el sentido que las palabras cobran en los demás, para alguien resultó muy atractivo colocarse el funesto sobrenombre.
Y no le bastó al sujeto hacerse —o dejarse— llamar así entre los suyos, sino que, creyendo que con la etiqueta marcaba su territorio, le pareció muy simpático incrustar en un espacio que no le pertenece su “elocuente” apelativo.
A las personas ya maduras en su formación no les hará mella la agresividad de la frase aunque les moleste y resulte ofensivo compartirla en el apretado espacio de la guagua; pero ¿qué sucederá con los jóvenes que día a día repletan el ómnibus? Pensar que es inocua es engañarse. Las palabras tienen ecos y su sentido deja huellas.
Un texto solo lo es cuando llega a los demás, y en este proceso el lector decodifica, comprende, analiza y finalmente construye en su pensamiento, para bien o para mal, lo que dicen las palabras. Como sucede con el lenguaje publicitario, de un modo muy sutil tamaña manifestación de marginalidad contagia, prende, se pega.
No dudo que alguno de esos adolescentes se haya adjudicado ya el apodo, a fuerza de verlo como algo propio de su cotidianidad, intentando parecerse a algún líder negativo como suele suceder en esas edades. Y aunque las palabras no son los hechos, sus significados se filtran por alguna rendija de quienes las portan.
¿Cómo podría ser la conducta de un individuo que se hace llamar “El Criminal” y que además no es precisamente un niño o un adolescente? ¿Quién vela por los “adornos” que se cuelgan en las guaguas? ¿Hasta qué punto un espacio público como es el ómnibus urbano puede ser mural de semejantes enunciados?
De sobra sabemos que un vehículo particular tiene el privilegio de que se le coloquen en cualquiera de sus partes los mensajes que prefiera su dueño. Pero un ómnibus es de todos. Corresponde a su conductor velar por lo que dentro de ese espacio sucede.
Lamentablemente cuando el chofer conduce no puede estar al tanto de combatir otras situaciones penosas que tienen lugar en los ómnibus, como los grafitis vandálicos que quedan permanentemente dibujados en sus paredes, ofreciendo después a los pasajeros una estampa triste de indolencia y fealdad. Pero de los anuncios que echa a andar al compás de su timón sí es el máximo garante. Desentenderse él y sus superiores de este asunto es un acto de lesa irresponsabilidad.


COMENTAR
Carlos de New York City dijo:
1
30 de octubre de 2014
19:31:33
Rolando dijo:
2
30 de octubre de 2014
19:48:19
Norlán Pérez Cáceres dijo:
3
31 de octubre de 2014
04:02:26
Orlando dijo:
4
31 de octubre de 2014
04:05:59
Carlos de New York City dijo:
5
31 de octubre de 2014
08:22:44
er incurto dijo:
6
31 de octubre de 2014
08:24:03
Ruben Hechavarria Milanes dijo:
7
31 de octubre de 2014
09:45:10
olga dijo:
8
31 de octubre de 2014
10:07:15
robert2 dijo:
9
31 de octubre de 2014
11:06:13
Zugor Seg. dijo:
10
31 de octubre de 2014
11:55:52
la cienfueguera dijo:
11
31 de octubre de 2014
14:12:07
tomyone dijo:
12
31 de octubre de 2014
15:08:24
fernando lopez dijo:
13
31 de octubre de 2014
15:24:44
robert2 dijo:
14
31 de octubre de 2014
15:25:15
EL PUEBLO dijo:
15
31 de octubre de 2014
18:52:33
López Oliva, Manuel dijo:
16
31 de octubre de 2014
19:54:11
toyo dijo:
17
1 de noviembre de 2014
09:13:48
Joan dijo:
18
1 de noviembre de 2014
14:51:11
sachiel dijo:
19
1 de noviembre de 2014
15:12:42
Carlos de New York City dijo:
20
1 de noviembre de 2014
21:02:04
Responder comentario