Las Tunas no está exenta del empeño que sigue poniendo la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) en todo el país para sindicalizar a las personas que se han acogido a modalidades de trabajo por cuenta propia. Aunque opcional, voluntaria y sin camisa de fuerza alguna para el trabajador, esa alternativa merece al menos un breve ejercicio de meditación.
Independientemente de que algunas provincias, municipios, sindicatos o sectores puedan mostrar cifras más a tono con los nobles propósitos del proceso, todo indica que aún la afiliación de ese importante segmento laboral no está al ritmo ni al nivel de los deseos y de las potencialidades. Esta provincia, por ejemplo, ha logrado atraer a poco más de 8 500 de los casi 13 000 trabajadores no estatales que el movimiento obrero se ha propuesto incorporar a su seno.
Refiere Mailín Mir Corrales, miembro del secretariado provincial de la CTC, que si bien hay quienes por diversas razones no desean afiliarse, también es cierto que no en todos los lugares el sindicato ha llegado como corresponde a ese universo de trabajadores, cuyo peso debe acentuarse en el panorama nacional de la producción y de los servicios.
Y es lamentable, porque más allá de las insuficiencias que en su funcionamiento puedan tener las secciones sindicales —responsabilidad por lo general más imputable a quienes las dirigen que a lo establecido— el sindicato sí abre un espacio que todo trabajador no estatal inteligente jamás desperdiciaría, si de verdad desea sentirse representado y defendido.
Con frecuencia afloran quejas acerca del “inmerecido acoso” en que supuestamente incurren los inspectores, las “excesivas multas” que suelen aplicar, la ausencia de procedimientos preventivos, la imposibilidad de acceder a un almacén mayorista o espacio donde adquirir las materias primas, recursos y aseguramientos que intervienen o respaldan la actividad autorizada… ¿Pueden ser canalizadas esas y otras preocupaciones con la misma efectividad desde el punto de vista individual o aislado, que bajo un prisma colectivo, colegiado, mejor argumentado?
Muchos trabajadores que antes obraban dispersos, hoy notan diferencias luego de haberse concentrado junto a otros, en espacios, áreas o inmuebles más propicios para la actividad y para el intercambio.“El sindicato no puede dar recursos —insiste Mailín— pero sí puede representar a los trabajadores, defenderlos, escucharlos, tramitar sus inquietudes a cualquier nivel, ayudar a buscar soluciones… Lejos estamos de lo que queremos lograr, pero se avanza. Por ejemplo, a partir de nexos más concretos con los organismos de relación (Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Oficina Nacional de Administración Tributaria, cuerpo de inspectores, especialistas de planificación…) se le ha dado respuesta a preocupaciones lógicas de esos trabajadores”.
La vieja frase “vista hace fe” puede operar cada vez más en el transcurso de la afiliación. Basta percatarse —además— de la representatividad que a distintos niveles puede lograrse. Dos trabajadores no estatales tuneros están en el Comité Provincial de la CTC. Un vendedor de alimentos ligeros y un carretonero del territorio asistieron como delegados al XX Congreso de la organización; no pocos en el país integran asambleas del Poder Popular, desde su condición de delegados de base…
Afiliarse ahora es no andar a solas hoy o mañana, sino de la mano. Es aprovechar ese espacio de bien común para sentirse y estar representado, es elegir solo a quienes mejor puedan encarnar a los demás, es la posibilidad de funcionar sin cinchas de reunionismo, de burocratismo y de otras verrugas que nada bueno dejan sobre la piel del movimiento obrero, tanto en las estructuras estatales como en las también decisivas y bienvenidas ramificaciones de la actividad no estatal.


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toyo dijo:
1
18 de octubre de 2014
11:14:39
Pepe dijo:
2
21 de octubre de 2014
08:17:49
celia dijo:
3
21 de octubre de 2014
21:32:42
Eugenia Fajardo Ramírez dijo:
4
22 de octubre de 2014
11:53:40
Omar dijo:
5
24 de octubre de 2014
11:18:10
Esme dijo:
6
27 de octubre de 2014
14:25:57
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