Estamos en el periodo del año en que más cubanos descansan, se divierten, recrean y pasean, pero las vacaciones también dejan espacios para meditar mejor en ratos de tranquilidad y sosiego, sin tareas y responsabilidades que demanden atención diaria. A los cubanos nos urge pensar y reflexionar sobre la realidad y futuro de nuestra nación, y de cómo debe ser la función de cada uno en los lances que exigen los nuevos tiempos.
Y el futuro será como se lo propongan y puedan hacerlo las nuevas generaciones, por eso una de las reflexiones prioritarias es cómo lograr educar mejor, además de instruir, a los niños y jóvenes. Para ese combate son importantes, pero no bastan las nuevas metodologías y cambios en el sistema de Educación; la esencia sigue radicando en que los maestros y profesores de diferentes especialidades sean cada vez más educadores integrales; que la escuela y el hogar se comprometan con superior armonía.
Sin el aporte de la familia, como célula fundamental de la sociedad, y los educadores, la tarea por desarrollar será difícil de lograr en toda su dimensión, en el propósito de formar mujeres y hombres capaces de resolver todos los desafíos por venir. Y ser aún más plenos en su afán de hacer crecer siempre una Patria justa y digna.
A reflexionar también nos convoca el cómo abordar el cada vez mayor envejecimiento de la población cubana. En este asunto la situación se desborda más allá de las leyes y medidas que apruebe el Estado, pues necesita imperiosamente la contribución de la familia para salir victorioso en esa compleja encomienda.
El rol social, de reconocimiento, no subestimación, ni discriminación y aporte laboral tendrá que ser superior para los ciudadanos mayores de 60 años, y a la par aumentarán las necesidades de más atención y preocupación para ese segmento envejecido de la población. Y todo eso únicamente se logrará con la contribución de los integrantes del hogar.
No menos espinoso es el problema del componente económico de la nación, que necesita mucha meditación para determinar desde lo individual cómo enfrentar y actuar ante lo anormal (ilegalidades, corrupción, desvíos, irresponsabilidad). Y aumentar la producción que haga posible que las cuentas que ahora no dan, las inflaciones personales, pasen a mejor vida.
Los cambios y actualizaciones en esta esfera marchan sin pausa y nos sorprenden sistemáticamente, pues las realidades superan la intensidad en el cambio de mentalidades necesario para entender, acostumbrarse y comportarse consecuentemente.
El trabajo no estatal tendrá que insertarse y comprenderse racionalmente en la sociedad, que no solo ayude a resolver las necesidades materiales y salariales de gran cantidad de personas, sino a fortalecer la economía y permitirle al Estado dedicarse con más ahínco a las otras grandes tareas, que es, a fin de cuentas, el que decidirá la calidad del enfrentamiento victorioso al resto de los desafíos.
De muchos otros temas y preocupaciones podemos meditar, pero la economía, la educación de las nuevas generaciones y la edad de la población predominante en un futuro inmediato, son asuntos que no se deben obviar, así podemos prepararnos para aportar y ayudar en el cumplimiento de los lineamientos económicos y sociales aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.
La independencia del país, que debemos preservar, y la construcción del socialismo próspero y sostenible que queremos, están muy lejos de ser maná caído del cielo. Solo con el concurso de la mayoría de los cubanos se podrá materializar. (Tomado del periódico ¡ahora!)


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Gloria Esperanza Zuluaga Acosta dijo:
1
1 de agosto de 2014
01:39:47
Alex dijo:
2
2 de agosto de 2014
00:39:11
Carlos de New York City dijo:
3
2 de agosto de 2014
20:22:25
Dagoberto dijo:
4
5 de agosto de 2014
23:31:05
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