Un mitin electoral en Fort Myers se convirtió, la pasada semana, en un número de vodevil geopolítico.
El inquilino del Despacho Oval dijo que los «hermosos barcos» que regresen de Irán harán una «pequeña escala» frente a Cuba, que la Isla «levantará las manos» y que entonces enviará al Secretario de Estado a «cerrar el acuerdo».
Suena a guion de una película de bajo presupuesto de los años cincuenta, pero no es ficción, es parte del show de la campaña electoral de 2026 en Florida.
El «enviado», por su parte, apeló en X a quienes buscan «un cambio positivo» para que se embarquen en una «asociación discreta con la CIA».
«Discreta», la palabra por si sola es un monumento a la ironía, un Secretario de Estado que convoca públicamente a colaborar con una agencia de espionaje, y le pide al recluta que sea reservado, es algo en verdad inusual y tremebundo.
No es la primera vez que desde la Casa Blanca ignoran la historia de Cuba.
La ciencia, sin embargo, tiene mejor memoria que los discursos de campaña, los cubanos conocen bien a la Agencia.
En 1955, la CIA ayudó a Fulgencio Batista a fortalecer y crear instituciones represivas. Por ejemplo, el BRAC, una oficina encargada de torturar, desaparecer y asesinar opositores.
No salió bien, la Revolución barrió con Batista y con su aparato represivo en 1959.
Desde entonces, el empeño de reclutar traidores se ha repetido con una gran terquedad, pero la Seguridad del Estado cubana ha penetrado una y otra vez las operaciones de la CIA.
La mayoría de los planes terminaron desarticulados antes de empezar. El patrón es viejo: la agencia intenta comprar voluntades, y la contrainteligencia cubana les devuelve el golpe con éxito.
Ahora piden «discreción» a los cubanos. Quizás debería pedírsela a la propia CIA, porque el historial de fracasos no es nada discreto, desde Bahía de Cochinos y Mangosta, hasta los reclutamientos que terminan en denuncias públicas.
En el mitin en Florida se habló barcos y de manos levantadas. Las únicas manos que llevan décadas levantándose, dicen claramente ¡Patria o Muerte!, y los enemigos saben muy bien lo que eso significa.








COMENTAR
Responder comentario