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El medio militar capturado es considerado de los más modernos fabricados por Estados Unidos, que el presente año tiene previsto construir 200. Foto: HispanTV

La prepotencia, hegemonía y la creencia de que es invencible, no son elementos suficientes para las acciones militares de Estados Unidos, en su afán por dominar el mundo y todos sus recursos.

Así se demostró esta semana, cuando un submarino no tripulado, de los más modernos del Pentágono, fue capturado, de manera infraganti, cuando operaba en aguas del Estrecho de Ormuz, jurisdicción de la República Islámica de Irán.

La Guardia Revolucionaria del país persa ha señalado que «ninguna tecnología avanzada puede eludir las capas de vigilancia de la nación en el estrecho de Ormuz».  

El medio militar capturado es considerado de los más modernos fabricados por Estados Unidos, que el presente año tiene previsto construir 200.

Se trata de un sistema integrado de estructuras de presión, almacenamiento de energía, navegación y sensores que, en conjunto, permiten a un vehículo no tripulado de tres toneladas operar de forma autónoma a profundidades abismales durante más de una semana, informó el medio HispanTV.

Su modelo, el DIVE-LD, con un casco de 5,8 metros de longitud y 1,2 metros de diámetro, está diseñado para soportar profundidades de hasta 6 000 metros, un requisito que lo sitúa firmemente en la categoría de UUV (vehículo submarino no tripulado) de gran diámetro «capaz de operar a plena profundidad oceánica».

Sus carcasas exteriores no presurizadas, que constituyen la cubierta hidrodinámica visible en las fotografías del vehículo recuperado, suelen estar fabricadas con materiales compuestos o polímeros reforzados.

El control de la altitud y la profundidad de un UUV de esta clase se gestiona mediante una combinación de superficies de control –aletas o planos en la popa y, en algunos casos, también en la proa– para las maniobras dinámicas, y un sistema de flotabilidad variable.

De este modo, permite mantener con precisión la profundidad y la posición sin consumir energía propulsiva, algo especialmente valioso durante las fases prolongadas de permanencia en una zona para una misión de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) o hidrográfica.

De igual forma, el mantener una operación totalmente autónoma durante hasta 10 días sin salir a la superficie, con el consumo energético necesario para alimentar la propulsión, el procesamiento de navegación y los sensores activos, exige una solución de almacenamiento energético de alta densidad.

Los UUV de gran diámetro destinados a esta clase de profundidad suelen construirse alrededor de secciones de presión fabricadas con aleaciones de titanio de alta resistencia.

Un vehículo que pasa la inmensa mayoría de su misión completamente sumergido, a menudo a profundidades donde las señales electromagnéticas, incluido el GPS, no pueden penetrar, no puede depender del posicionamiento por satélite durante la mayor parte de su desplazamiento.

Algo determinante en el submarino capturado, es la posibilidad de análisis por sus captores para determinar si el almacenamiento de datos y el hardware de procesamiento a bordo, no fueron borrados a distancia, destruidos físicamente, o protegidos mediante mecanismos de autodestrucción, antes de ser capturado.

Algunos especialistas militares han planteado que la posesión del submarino por parte de Irán, podría revelar vulnerabilidades reales en los procedimientos estadounidenses de lanzamiento y recuperación, los protocolos de supervisión de misiones, la resiliencia de las comunicaciones y, quizá de manera más significativa, la ausencia o el fallo de mecanismos de autodestrucción de emergencia o de datos.

Estados Unidos se ha planteado que, junto a los grandes submarinos nucleares, Washington tiene previsto poner en el agua muchos de estos drones submarinos, capaces de realizar importantes y peligrosas tareas, sin poner en peligro a una tripulación, como es el caso de los grandes barcos. 

Tal es así que se invierten en el presente año 2026, según la Marina de Guerra estadounidense, unos 76 600 millones de dólares para 14 submarinos nucleares, nueve de ellos de la clase Virginia y 5 de la clase Columbia. 

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