
Se han equivocado los que en Europa han seguido los consejos de Washington y se han unido al carro de las sanciones y las amenazas contra Rusia.
Y, aunque la guerra en Ucrania, con el total apoyo económico y militar de Occidente, causa pérdidas de gran dimensión al gigante eslavo, la dirección de ese país no ha descuidado y más bien ha fortalecido sus planes económicos y comerciales de desarrollo, con una visión a futuro que sorprende por su magnitud.
El más reciente ejemplo es el desarrollo de la llamada Ruta Marítima del Norte, una de las vías más seguras y rentables en el contexto de la crisis de la logística mundial, como ha expresado Antón Kobiakov, asesor del presidente Putin.
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, del que es presa hasta el comercio internacional, con una guerra impuesta por Estados Unidos en Irán y que ha puesto en peligro el paso por el estrecho de Ormuz, una vía marítima por la cual transita más del 20 % del petróleo a nivel planetario.
Según cálculos del Daily Mail, las exportaciones mundiales podrían sufrir pérdidas de hasta 1,2 billones de dólares debido a la crisis.
El proyecto ruso de la Ruta del Mar del Norte, ya convertido en una gran realidad, es la vía más corta entre la parte occidental de Eurasia y el Pacífico.
Ha sido un gran desafío la consecución de tan gigantesca ruta marítima, más cuando la misma atraviesa las frías aguas del Océano Ártico, donde una buena parte de los buques tienen que enfrentar la congelación de las aguas.
Pero Rusia afrontó tan complicada prueba, y ha construido una flota de rompehielos que escoltan la travesía de los barcos que usan la vía.
El hecho de que los rompehielos rusos sean de propulsión nuclear evita las emisiones directas de dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, óxido de azufre y partículas durante su funcionamiento.
La región rusa de Siberia resulta una zona privilegiada con esta comunicación marítima, por cuanto llega a los puertos árticos y a sus principales ríos, desde los cuales se trasiega con el comercio de combustible, alimentos y la exportación de madera y minerales.
De acuerdo con datos aportados por RT, la Ruta Marítima del Norte, comparada con la ruta a través del Canal de Suez, puede reducir la distancia de navegación entre el noroeste de Europa y el Lejano Oriente en aproximadamente un 40 %.
Supone aproximadamente un 30-40 % menos de tiempo de navegación, con lo que disminuye sustancialmente el consumo de combustible y las emisiones de co2 a la atmósfera.
El gran proyecto marítimo también ha implicado una infraestructura logística en los puertos de la región ártica rusa, y zonas adyacentes, que incluyen rutas ferroviarias, por carretera y fluviales, desde San Petersburgo, pasando por Múrmansk, Arcángel, hasta Vladivostok.
Rusia y China y se han propuesto el objetivo de alcanzar un tráfico de carga de 20 millones de toneladas entre ambos países para 2030.
Por esta vía marítima transitaron en 2025 unas 410 000 toneladas, más del doble del volumen transportado en 2024. Fue ese propio año cuando se realizó un viaje de Asia a Europa a través de la ruta ártica.
Fue el 13 de octubre de ese año cuando un buque portacontenedores llegó al puerto británico de Felixstowe, procedente del puerto chino de Ningbo, transportando casi 25 000 toneladas de contenedores. El viaje a través del Ártico ruso duró 20 días, casi la mitad del tiempo que habría tardado por las rutas tradicionales del sur.








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