ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Fidel recorre Dong Ha. Foto: Estudios Revolución

Conoce el mundo –aunque ocho décadas y un año han pasado desde que fue proclamada su independencia– la historia de aquella tierra donde hoy ondea libre la bandera roja de la estrella amarilla, de hijos valerosos, cuya tradición manda usar «moño, y sombrero de pico, y calzones anchos, y blusón de color».   

Después de casi un siglo de lucha contra el colonialismo, luego de haber «sabido morir, miles sobre miles, para cerrarles el camino» a los extranjeros ambiciosos que le fueron quitando, poco a poco, el país, tras la Revolución de Agosto, Vietnam declaró su independencia el 2 de septiembre de 1945.

En la voz de Ho Chi Minh escuchó su pueblo el texto de esa victoria definitiva, en la plaza de Ba Dinh. Allí nació la República Democrática de Vietnam, ahora República Socialista de Vietnam. Dijo entonces el líder: «Vietnam tiene el derecho a disfrutar de la libertad y la independencia y de hecho se ha convertido en un país libre e independiente. Todo el pueblo vietnamita está decidido a emplear todo su espíritu y su fuerza, su vida y sus bienes para salvaguardar la libertad y la independencia».

Ese momento crucial que, para algunos, podría significar el fin de sus propósitos fue, sin embargo, el comienzo del ascenso que en todos los ámbitos muestra la nación indochina en nuestros días.

Así, las palabras del Tío Ho fueron el punto de partida para la construcción de «un Vietnam pacífico, independiente, democrático, próspero, fuerte, civilizado y feliz, que avanza firmemente hacia el socialismo», como dijese el secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, durante la ceremonia conmemorativa del 81º aniversario del Día Nacional, celebrada en el Teatro del Lago Hoan Kiem, en Hanói.

Acerca de ese sendero que han decidido recorrer, To Lam mencionó dos hitos históricos centenarios que serán la materialización de los objetivos estratégicos del país: «para 2030, con motivo del centenario de la fundación del glorioso Partido Comunista de Vietnam, el país se convertirá en una nación con una industria moderna y de ingreso mediano alto; y para 2045, coincidiendo con el centenario de la fundación de la República Democrática de Vietnam, Vietnam será un país desarrollado, de altos ingresos, próspero y feliz», aseveró.

DE CUANDO UN PUEBLO SE MIRA EN EL OTRO…

Sobre aquellos hombres y mujeres que, «como los más bravos, pelearon (…) los que viven de pescado y arroz y se visten de seda, allá lejos, en Asia, por la orilla del mar, debajo de China» se sabe en Cuba desde que se es pequeño.

Es la pluma martiana, su sapiencia y dedicación a los niños, la que invita al acercamiento entre pueblos.

Un paseo por la tierra de los anamitas aborda su cultura, costumbres, religión y luchas. 

No obstante, el vínculo binacional trasciende al creado por ese texto imprescindible de La Edad de Oro. Cuando la Revolución Cubana apenas despuntaba, la Isla se convirtió en el primer país de América con el que Vietnam tuvo relaciones diplomáticas. 

Entre ellos –los que, según el Apóstol, «parecen plateros finos en todo lo que hacen, en la madera, en el nácar, en la armería, en los tejidos, en las pinturas, en los bordados, en los arados»– y los cubanos, el tiempo no ha hecho mella. La cooperación en disímiles ámbitos y el apoyo en tiempos donde peligra la paz mundial y se ha impuesto la diplomacia de la fuerza y la guerra.

Pareciera, y así es, que desde el establecimiento del vínculo bilateral, ambos pueblos se han encontrado el uno en el otro. No provoca asombro, pues se trata de gente trabajadora y defensora de su libertad, de su derecho a la independencia, de su idiosincrasia.

De pasear hoy por la tierra vietnamita, Martí vería a un país sobrepuesto a los horrores de la guerra. Se encontraría con avances impensables para una nación que sufrió las atrocidades del colonialismo. Ya no hallaría a los anamitas «callados, a paso igual y triste, con las manos en los bolsillos de la blusa azul». De seguro describiría en su nuevo paseo los avances, mas aquellas certezas de bravura y valentía que resaltase en su primer texto, volverían a aparecer en este.

De pasear hoy por la tierra vietnamita, Martí vería a un país sobrepuesto a los horrores de la guerra. Foto: VNA
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