Aunque se veía entrada en años, parecía –por las brillantes pupilas– una niña de esas que no pueden contener los deseos de hablar y hablar. Mucho tiene que contarles a los cubanos, y si no lo hacía, ella se iba a «ahogar» con tantas palabras atoradas en la garganta.
Nada más ver cámaras, micrófonos y periodistas frente a ella, agradeció. Tenía un «mensaje» para este pueblo al que tanto cariño le tiene, y al que no visitaba desde hacía 40 años.
Herminia Cruz está –«por fin», dice– en la Isla. Llegó como parte del 31 contingente de la Brigada Latinoamericana y Caribeña de solidaridad con Cuba que se encuentra de visita en el país, con motivo de las jornadas de celebración por el centenario del Comandante en Jefe.
Forma parte también de la brigada puertorriqueña Juan Rius Rivera, que con varios donativos ha contribuido a fortalecer el sistema de Salud municipal en Caimito, Artemisa, y en algunos centros hospitalarios de La Habana.
«Después de 40 años volví a Cuba, y me he quedado impresionada». Ha habido muchos cambios desde aquella primera oportunidad, asegura, cuando todavía estaba naciendo la Revolución.
Sobre la situación que atraviesa hoy el país manifiesta su preocupación, porque conoce bien –advierte– lo que el imperio puede hacer en su intento de doblegar a una nación.
«Hemos visto y compartido con los cubanos las consecuencias del cerco de Estados Unidos, en términos de la escasez y la presión en alimentación, electricidad y todos los ámbitos de la vida diaria. Entonces, tenemos que respaldar a Cuba y estar con ella. La solidaridad es el camino. La solidaridad nuestra y, además, de los otros pueblos que también saben lo que están viviendo los cubanos.
«Me molesta, como puertorriqueña, hermana de nuestro pueblo cubano, cómo el bloqueo, después de tantos años y a pesar de que se ha estado luchando para terminarlo, se ha incrementado en una forma aún más criminal.
«Sin embargo, los cubanos aquí continúan con los brazos abiertos, dándonos lo que puedan dar, independientemente de los escasos recursos a causa de esa política». Bien lo sabe Herminia Cruz, cuyo reencuentro con la Mayor de las Antillas fue con una caída del Sistema Eléctrico Nacional.
En el Campamento Internacional Julio Antonio Mella, del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (icap), en Caimito, vivió ese tipo de complejidades que atraviesa hoy la nación caribeña.
Así, en medio de extendidos apagones, junto a los demás miembros del contingente, compartió con los trabajadores y pacientes del policlínico docente Flores Betancourt, cuánto ha beneficiado a esa población el módulo fotovoltaico donado recientemente por su brigada a esa institución.
«Por eso es que la comunidad puertorriqueña, dondequiera que esté, tiene que continuar apoyando a Cuba, para que continúe siendo el ejemplo, la fortaleza que es a nivel internacional, para que continúe luchando contra las colonias.
«Queremos que los cubanos sepan que ser una colonia o estar bajo el yugo del yanqui, como le decimos, es lo peor que le pueda ocurrir a una nación. Y nosotros somos un ejemplo», afirmó.













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