ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Dunia Álvarez Palacios

En el marco de las actividades por el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz –al intervenir en el foro Fidel y los retos de la economía mundial– caracterizó el momento actual como una «crisis multidimensional» que afecta no solo a Cuba, sino al mundo entero. 

Al respecto, el Jefe de Gobierno enfatizó que el escenario global enfrenta grandes retos: las tensiones geopolíticas, los altos niveles de deuda, el crecimiento sostenido de la inflación –que pone en desventaja a los que menos tienen–, el desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial con sus desafíos éticos y laborales, y el cambio climático que pone en riesgo la vida en el planeta. 

Marrero Cruz denunció el recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por el gobierno de Estados Unidos a la Isla desde hace más de seis décadas. 
Señaló que la política de asfixia ha escalado de modo brutal con una combinación de medidas coercitivas sin precedentes, que excluyen a Cuba del financiamiento internacional. 

Como ejemplo, mencionó que en más de siete meses solo un barco con combustible ha llegado desde Rusia. 
Esta situación ha incidido significativamente en el deterioro de la infraestructura energética, el transporte, el abasto de agua, la falta de medicamentos y la escasez de alimentos, dijo.  

En ese sentido, expresó que el Comandante en Jefe supo leer las tendencias del capitalismo global, denunciando la globalización neoliberal como un sistema que generaliza la pobreza y no el desarrollo. 

Recordó las enseñanzas de Fidel durante el periodo especial, cuando advirtió: «Hoy la vida, la realidad, la dramática situación que está viviendo el mundo, nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca». 

Al referirse a las 176 transformaciones económicas y sociales, el Primero Ministro explicó que el Gobierno conduce un programa económico y social basado en las propuestas del pueblo, tras consultar a cerca de dos millones de personas. 

Insistió en que estas transformaciones no constituyen una copia de modelos extranjeros: «Estudiamos las experiencias de China y Vietnam; pero Cuba no es China ni Vietnam. Nuestras transformaciones son 100 % cubanas, realizadas con total soberanía». 

Enfatizó que el objetivo es preservar lo esencial del socialismo cubano: «Cambiar todo lo que deba ser cambiado –como enseñó Fidel el 1ro. de mayo del año 2000–, pero no cambiaremos nuestras raíces ni los cimientos fundacionales de justicia social». 

Entre los ejes transformadores, mencionó el reforzamiento del sistema empresarial cubano con mayor autonomía en la gestión, la eliminación de trabas burocráticas y la actualización del modelo económico. 

Concluyó su intervención subrayando que la unidad del pueblo cubano y de los pueblos de Latinoamérica es la única vía para enfrentar las amenazas y seguir adelante en la construcción del socialismo.

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