ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cada 4 de julio, los presidentes de turno –ya sean demócratas o republicanos,– se enfundan en el ropaje de los Padres Fundadores para exaltar el pasado, en un sentido que nada tiene que ver con el verdadero patriotismo, mientras azuzan las expresiones más chovinistas del nacionalismo estadounidense.

La fecha se ha convertido en una liturgia cívica que oculta, bajo el humo de los fuegos artificiales, la cruda realidad de la decadencia.

Pero resulta obligado, como enseñara José Martí, acudir al análisis desapasionado y verdadero. El Apóstol, en su artículo La verdad sobre los Estados Unidos (1894), nos legó una advertencia que resuena con extraordinaria vigencia: es preciso que se sepa en nuestra América la verdad sobre esa nación, sin exagerar sus faltas de propósito ni caer en la admiración servil.

Martí nos llamó a superar las visiones míticas, a distinguir entre los valores del pueblo y las políticas de sus gobiernos, esa lección, que Fidel Castro Ruz inculcó a los cubanos con la misma claridad meridiana.

EL DOCUMENTO Y SU SOMBRA

La Declaración de Independencia de 1776 fue, sin duda, un documento revolucionario para su tiempo. Proclamó la igualdad de los hombres y enfrentó, al menos en el papel, el régimen de la esclavitud.

Su espíritu se opuso a los abusos y al despotismo, y condenó la tiranía; sin embargo, la historia se ha encargado de tejer una trama de paradojas, tan vasta, como el propio territorio estadounidense.

El propio Thomas Jefferson, principal redactor del documento que proclamaba que «todos los hombres son creados iguales», incluyó en su borrador original una condena explícita a la esclavitud, un pasaje que fue eliminado por la presión política de los estados del sur.

Ese borrador describía la esclavitud como una imposición británica, contraria a la dignidad humana y a la libertad que proclamaban los colonos, pero los intereses económicos prevalecieron sobre los ideales. La coherencia quedó sacrificada en el altar del compromiso.

Así, mientras el documento afirmaba que todos los hombres nacen libres e iguales, la realidad era despiadadamente selectiva: los hombres que en el papel eran iguales resultaron ser solo varones blancos y propietarios.

No los pueblos nativos, que en su gran mayoría fueron exterminados como alimañas en la expansión hacia el Oeste; no los africanos, que continuaron esclavizados por casi un siglo más.

Durante más de cien años, los hombres y mujeres procedentes de África no eran considerados hombres; fueron esclavizados y generaron los miles de millones con que se financió el capitalismo norteamericano.

EL ELITISMO FUNDACIONAL

Elitismo, exclusiones, limitaciones, restricciones se levantarían como realidades desde el mismo momento de la fundación, en contraposición con los ideales y promesas de participación, libertades y derechos que se proclamaban.

La Declaración de Independencia es, en ese sentido, un legado de retórica y demagogia. Un documento que se opuso a los abusos y condenó la tiranía ha visto cómo, al correr de los años, el propio Estados Unidos se convertía en el principal promotor de las más sangrientas dictaduras en todo el mundo.

Una nación emergente que condenó el bloqueo comercial impuesto por Inglaterra, que no permitía a las Colonias comerciar con otras partes del mundo, es ahora el mismo país que mantiene el más criminal y genocida bloqueo contra el pueblo cubano.

El cerco energético, la asfixia económica y la persecución financiera que Washington impone a la Isla, atentan no solo contra los derechos de los cubanos, sino también contra los mejores valores del pueblo estadounidense y, contra los principios proclamados en la propia Declaración de Independencia

LA CULTURA DE LA VIOLENCIA Y EL SUEÑO DESVANECIDO

El racismo orgánico, la intolerancia, la creencia en la predestinación de la «raza blanca», el fundamentalismo religioso, los rezagos ideológicos de la esclavitud feroz que caracterizó una época de la historia nacional, y la violencia intrínseca del sistema, han sido el caldo de cultivo para el surgimiento y progreso de grupos terroristas domésticos de extrema derecha.

La violencia racial es un hilo conductor que atraviesa toda la historia de la nación, desde el Ku Klux Klan –surgido tras la Guerra de Secesión– hasta las milicias neonazis contemporáneas.

Por otro lado, mucho más pobres y con muchos menos derechos que sus abuelos, los estadounidenses de hoy ven desvanecerse el sueño en el que siempre les hicieron creer.

Ese «sueño americano» –la promesa de que el trabajo duro y el esfuerzo personal bastan para prosperar– se ha convertido para las mayorías en una quimera, en un espejismo que el sistema reproduce con la misma maquinaria retórica con la que cada 4 de julio se celebra la independencia.

Las cifras son tozudas y no admiten interpretaciones complacientes. Según la Oficina del Censo de EE. UU., al cierre de 2025 había cerca de 36 millones de personas viviendo en la pobreza, lo que representa una tasa del 10,6 % de la población.

A principios de 2026, aproximadamente 47,9 millones de personas vivían en hogares con inseguridad alimentaria, lo que significa que carecían de acceso a alimentos suficientes por falta de recursos, entre ellas, 14 millones son niños.

También la brecha entre los que tienen y los que no tienen, ha alcanzado niveles no vistos. El trabajador estadounidense recibe hoy una porción mucho menor de la riqueza que genera.

Mientras la vivienda, el acceso a la educación, la movilidad social, todos los pilares del «sueño» se resquebrajan, la deuda promedio por persona alcanzó los 63 300 dólares en el tercer trimestre de 2025.

LA SALUD COMO PRIVILEGIO: EL DESMANTELAMIENTO DEL ACCESO

Si la pobreza erosiona el sueño, la falta de acceso a la salud lo sepulta. En 2025, aproximadamente el 8 % de la población estadounidense –cerca de 28 millones de personas– carecía de seguro médico.

Pero el panorama futuro es aún más sombrío. Los cambios masivos en Medicaid –el programa de salud para personas de bajos ingresos– aprobados en 2025, podrían dejar a 10 millones de personas más sin cobertura en la próxima década, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

A ello se suma la expiración de los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare), que había reducido los costos de las primas.

Los estadounidenses viven, en promedio, entre tres y cinco años menos que sus pares económicos en Europa y Asia. La mortalidad materna es peor, y no hay suficientes médicos de atención primaria.

LA CACERÍA HUMANA: PERSECUCIÓN Y EXPULSIÓN DE INMIGRANTES

Si hay un rostro visible de la contradicción entre los principios de 1776 y la realidad de 2026, es el de los inmigrantes perseguidos y expulsados. La actual administración ha convertido la deportación masiva en un eje central de su política, con cifras que escalan a velocidades vertiginosas.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional, desde el 20 de enero de 2025 se han deportado casi 900 000 inmigrantes indocumentados. Solo entre mediados de abril y el 17 de mayo de 2026, las autoridades afirmaron haber arrestado a más de 400 000 personas.

El número de vuelos de deportación se ha más que duplicado, pasando de unos cien a 200 mensuales durante la administración Biden, a 200 o 300 vuelos por mes en la actualidad.

Las redadas se llevan a cabo en lugares de trabajo y durante controles rutinarios, a menudo sin orden judicial. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que se han deportado personas en tan solo tres días desde su detención, un proceso que antes tomaba meses.

Esta maquinaria de persecución maneja un presupuesto aprobado por el Congreso de 191 000 millones de dólares para el Departamento de Seguridad Nacional, a través de la ley One Big Beautiful Bill Act, incluyendo 75 000 millones para ICE y otros 65 000 millones para la Patrulla Fronteriza.

LA LECCIÓN MARTIANA

Martí nos habló de querer a la patria de Lincoln y rechazar a la de Cutting. Esa distinción, tan simple en apariencia como profunda en esencia, es la que nos permite honrar el legado cultural, espiritual y moral del pueblo estadounidense, mientras denunciamos sin titubeos las políticas imperiales de sus gobiernos.

La retórica de Filadelfia sigue siendo utilizada para legitimar políticas que nada tienen que ver con la igualdad, la libertad o la justicia. Mientras los discursos patrioteros se sucedan en cada aniversario, la verdadera historia seguirá esperando.

Fuentes: Martí, José. La verdad sobre los Estados Unidos. Patria, 23 de marzo de 1894; Historia National Geographic, 3 de septiembre de 2025; Oficina del Censo de Estados Unidos. Income, Poverty and Health Insurance Statistics, Septiembre de 2025; Human Rights First. ICE Flight Monitor, mayo de 2026; USAFacts. State of the Union 2026: Standard of Living Fact Sheet.

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