ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

No es la primera vez que desde el «norte revuelto y brutal» se dicta sentencia sobre el alma de un pueblo, así lo ha hecho Marco Rubio, al afirmar que el pueblo cubano es antiestadounidense.

Con la solemnidad de quien finge poseer la verdad, el Secretario de Estado de Estados Unidos, acusa al Gobierno cubano, de desviar recursos hacia la «subversión antiestadounidense», lo hace desde la mala fe y el profundo desconocimiento de una historia que lo contradice por completo.

Porque, si algo ha caracterizado al pueblo cubano a lo largo de los siglos, no es el odio, sino una vocación de amistad y solidaridad que trasciende fronteras y gobiernos, aunque algunos prefieran mantenerla en el más absoluto de los silencios.

Corría el año 1781, las Trece Colonias luchaban por su independencia del Imperio británico y el general George Washington veía cómo su ejército, exhausto y sin recursos, se desmoronaba ante la falta de fondos, la situación era crítica: los soldados llevaban tiempo sin cobrar sus salarios y la desmoralización amenazaba con hacer fracasar la gesta libertadora.

Fue entonces cuando la solidaridad cubana se manifestó en todo su esplendor, las damas de La Habana y Matanzas, ante la apremiante necesidad, pusieron manos a la obra, recolectaron dinero, subastaron objetos de valor y, sobre todo, donaron sus valiosas joyas. La escuadra francesa envió a Cuba el velero L'Aigrette, que recogió el valioso cargamento.

Pero no fueron solo las joyas, tropas del Batallón de Pardos y Morenos cubanos participaron en la conquista de la Florida y en el ataque a Pensacola, el Arsenal de La Habana se puso a disposición de los rebeldes, y los corsarios estadounidenses encontraban refugio y provisiones en sus puertos.

Cuba, en aquel entonces colonia española, tendió la mano a quienes luchaban por su libertad. No por cálculo, sino por esa fibra solidaria que ha caracterizado siempre a su pueblo. La contribución masiva de recursos desde La Habana fue decisiva para la victoria en Yorktown, el golpe final que aseguró la independencia de Estados Unidos.

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 no cambió esa vocación de amistad. El 19 de octubre de 1959, Fidel Castro, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, lo expresaba de manera contundente: «Hay que estar muy claros en no echarle nunca al pueblo de Estados Unidos la culpa de las intromisiones en nuestros asuntos».

No se trataba de retórica vacía, el 11 de septiembre de 2001, cuando el terror golpeó el corazón de Estados Unidos, Cuba fue posiblemente el primer país en ofrecer su ayuda, entonces Fidel declaró: «Hoy es un día de tragedia para Estados Unidos. Ustedes saben bien que aquí jamás se ha sembrado odio contra el pueblo norteamericano».

En 2005, cuando el huracán Katrina devastó Nueva Orleans y otras ciudades, Cuba ofreció el envío inmediato de médicos, medicamentos y equipos de diagnóstico. El Contingente Henry Reeve, creado para esa misión, estaba listo para partir, sin embargo, la oferta fue rechazada, pero la solidaridad quedó en el registro de la historia.

Fidel lo resumió en una frase «En Cuba nunca hemos cultivado el odio contra el pueblo estadounidense ni los hemos culpado por las agresiones perpetradas por los gobiernos de ese país».

El verdadero enemigo no es el pueblo cubano, el verdadero enemigo es la política agresiva, intolerante e injusta que intenta separar a dos pueblos, es el bloqueo que asfixia, la propaganda que deforma, el discurso del odio que algunos siembran desde el poder, es el afán de dominio del imperio.

Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, debería saberlo mejor que nadie, pero ha elegido el camino de la confrontación, el de la acusación fácil, del odio, de la mentira repetida para engañar a quienes no conocen la historia.

Si un enemigo tiene el pueblo estadounidense, ese enemigo está bien representado en el Secretario de Estado y sus adláteres, brazo visible del hegemón, quienes coartan la libertad de los ciudadanos estadounidenses y violan sus derechos impidiéndoles viajar a Cuba, dañan su salud privándoles de los medicamentos y vacunas cubanas, malbaratan el dinero de los contribuyentes en sostener guerras injustas donde mueren también los hijos de ese pueblo.

 

Fuentes:

–Granma. Fragmentos del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, en el acto celebrado con los trabajadores bancarios, el 19 de octubre de 1959 https://www.granma.cu/granmad/secciones/fidel_en_1959/art-089.html

–Granma. Fragmentos del discurso pronunciado por Fidel el día de los trágicos acontecimientos en Estados Unidos, el 11 de septiembre de 2001. https://www.granma.cu/granmad/2011/09/09/interna/artic03.html

–En honor a un joven neoyorquino que luchó por la independencia de Cuba en el siglo xix

–Sitio web Fidel soldado de las ideas

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René dijo:

1

2 de julio de 2026

13:23:59


Es muy bien de recordar el mundo a todo estos hechos históricos, porque los grandes medios, en manos de los voceros del imperio, tratan de silenciarlos y sembrar otros versiones, los de odio, divisiones y apuntan a confrontaciones y guerras.