Tras la agónica y mediática firma de un memorando de paz por parte de los presidentes de Estados Unidos y de la República Islámica de Irán, el mundo respiró y pensó –¿de verdad?– que había triunfado el diálogo.
Pero… solo pasaron unos pocos días y –como ha ocurrido en ocasiones anteriores–, la calma ha sido opacada por la metralla y la muerte.
Estados Unidos volvió a lanzar sus bombardeos contra territorio persa y el Presidente del gobierno imperial, quien ordenó los nuevos ataques como lo hizo con anterioridad, lanzó otra bomba, quizá peor que la nuclear, al amenazar con que «¡Irán dejará de existir!».
El mandatario ha advertido que se podría llegar a un momento en el que EE. UU. tendrá que «completar militarmente el trabajo», según un reporte de RT.
El propio medio informó este domingo que «aviones estadounidenses acaban de atacar instalaciones iraníes de almacenamiento de misiles y drones, así como estaciones de radar costeras, situadas en la ciudad portuaria de Sirik, al Sur, frente al Estrecho de Ormuz».
De igual forma se conoció del bombardeo contra una aldea en la isla de Qeshm, a orillas de la propia vía marítima.
Por su parte, la agencia Sputnik citó declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, que «condena enérgicamente los ataques aéreos perpetrados por el ejército terrorista de Estados Unidos durante las primeras horas de la madrugada del domingo contra varias instalaciones de monitoreo y vigilancia situadas en las costas meridionales del país».
De acuerdo con la nota, «estos ataques brutales, constituyen una violación flagrante de la cláusula 2 del artículo 4, de la Carta de las Naciones Unidas, así como una infracción explícita de la cláusula primera del memorando de entendimiento para el fin de la guerra impuesta».
Estas agresiones, señala la nota de la cancillería iraní, «demuestran que el Gobierno estadounidense no concede el menor valor ni credibilidad a sus compromisos y que el incumplimiento de sus promesas forma parte de la naturaleza de ese régimen».
En igual sentido se conoció la afirmación del presidente del Poder Judicial de Irán, que tacha de «ridícula y absurda» la proclamación de EE. UU. en defensa de los derechos humanos.
En este contexto de vuelta a la confrontación militar, y como dice el refranero popular, «a río revuelto, ganancia de pescadores», Israel, aliado principal en los crímenes estadounidenses, continuó este domingo sus bombardeos contra el sur del Líbano, y asesinó e hirió palestinos en Gaza, a causa de los bombardeos de las fuerzas de Tel Aviv.













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