ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Cepal.org

La región de América Latina y el Caribe (ALC) depende en gran medida de bienes importados intensivos en derechos de propiedad intelectual; en cambio, sus principales exportaciones obedecen a rubros con escaso e insuficiente valor agregado.

Ese desequilibrio comercial resulta consistente con los flujos financieros asociados a la propiedad intelectual (PI), evaluó en mayo de 2026 una conferencia organizada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la Oficina Europea de Patentes (OEP) y el Banco Interamericano de Desarrollo.

A la cita, en la capital de Chile, asistieron autoridades de oficinas nacionales de propiedad intelectual e industrial de 17 Estados, representantes gubernamentales, especialistas internacionales, académicos y otros actores ligados a la materia.

Se trata de un asunto relevante: la PI podría contribuir al desenvolvimiento de la zona, donde prevalecen tres trampas fundamentales de cara al desarrollo: una de baja capacidad para crecer; otra de alta desigualdad, escasa movilidad y cohesión social; y una tercera de reducidas capacidades institucionales y gobernanza poco efectiva, estimó la Cepal.

En opinión de su secretario ejecutivo, José Manuel Salazar-Xirinachs, la región «necesita una conversación sobre propiedad intelectual más madura y conectada con el resto de las políticas de desarrollo productivo; menos centrada en el instrumento aislado y más atenta al ecosistema en que ese instrumento opera».

Las estrategias deberían ayudar a cerrar brechas tecnológicas, fortalecer capacidades domésticas y mejorar la posición de la región en actividades de mayor valor agregado, recomendó.

Un estudio de la Cepal y la OEP, presentado en el evento, ofreció nuevas evidencias sobre el tema a partir de correlaciones entre la PI y la actividad económica en nueve países; a saber, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Uruguay.

Con el título de Harnessing intellectual property for development: opportunities and challenges for Latin America and the Caribbean (Aprovechar la propiedad intelectual para el desarrollo: oportunidades y desafíos para América Latina y el Caribe), la publicación reveló que solo el 9,0 % de las exportaciones del área se origina en industrias manufactureras intensivas en derechos de PI.

Esas prerrogativas contemplan patentes, marcas, derechos de autor, diseños industriales, secretos comerciales, franquicias y licencias para reproducir o distribuir propiedad intelectual.

Al examinar los flujos geográficos de las producciones manufactureras intensivas en derechos de PI, «emerge una imagen clara de la integración periférica y asimétrica de ALC en las cadenas de valor globales», corroboró la investigación.

Aunque hay grandes diferencias entre Estados y subregiones, la indagación constató que el talento, con sede en esta parte del orbe, genera un impacto tecnológico mundial mucho mayor del que las instituciones locales logran captar.

Los investigadores de ALC se integran de manera exitosa en los ecosistemas de innovación internacionales, pero buena parte de los derechos de PI resultantes son capturados por entidades foráneas.

Mientras tanto, los ecosistemas nacionales de investigación y desarrollo (I+D) permanecen desconectados entre sí, funcionando la mayoría de las veces como extensiones periféricas de centros de innovación extranjeros, detalló el reporte.

Según la pesquisa, ALC posee una base importante de solicitudes de patente domésticas originadas en universidades y otras instituciones públicas. Por tanto, la política debería garantizar que los adelantos puedan transferirse de manera eficiente del laboratorio al mercado.

La transición, sopesó la Cepal, requiere un enfoque dual: construir capacidades sólidas de comercialización y transferencia de tecnología dentro del ecosistema de innovación, mientras se mejora la capacidad de absorción de las inventivas por la industria doméstica.

El patrón actual sugiere que las tecnologías y las patentes foráneas, así como los bienes importados intensivos en derechos de PI, continúan siendo centrales para la estructura de producción y comercio latinoamericana y caribeña, redondeó el análisis.

Tales vínculos, agregó el informe, pueden ser valiosos, pero «sin una formación de capacidad local más sólida tienden a reforzar la dependencia en lugar de generar una mejora profunda».

El desafío no es reducir la presencia tecnológica extranjera, sino conectarla de forma más efectiva con la ingeniería local, la diversificación de proveedores, la investigación doméstica, la innovación colaborativa y las formas de propiedad que permitan la permanencia de mayor valor en la región, aconsejaron los expertos.

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