«En la dirección de nuestro Partido, Estado, Gobierno y sus instituciones militares, nadie tiene activo o propiedad que proteger bajo jurisdicción estadounidense». Así lo aseguró, desde su cuenta en x, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
La publicación responde a las nuevas medidas contra altos funcionarios, jefes e instituciones militares cubanas, anunciadas, este lunes, por el Departamento del Tesoro estadounidense, como parte de los planes de máxima presión contra la Isla.
«El gobierno de EE. UU. lo sabe de sobra, tanto es así que ni siquiera hay evidencia que presentar. La retórica anticubana del odio trata de hacer creer que existen para justificar la escalada de su guerra económica total», añadió el mandatario.
«Por eso sí seguiremos denunciando, de la manera más firme y enérgica, el cerco genocida que busca estrangular a nuestro pueblo», enfatizó.
El Jefe de Estado calificó de inmoral, ilegal y criminal la orden ejecutiva que persigue y amenaza a terceros que quieran vender combustible a Cuba y la que extraterritorializa el bloqueo a niveles nunca vistos, penalizando a empresas que quieran invertir en Cuba o simplemente nos provean de bienes básicos como alimentos, medicamentos, aseos u otros.
«El castigo colectivo al que están sometiendo al pueblo cubano es un acto de genocidio que debe ser condenado por organismos internacionales y encausar penalmente a sus promotores», denunció.
CUBA NO REPRESENTA UNA AMENAZA, PERO TIENE DERECHO A DEFENDERSE
«Las amenazas de agresión militar contra Cuba por parte de la mayor potencia del planeta son conocidas. Ya la amenaza constituye un crimen internacional. De materializarse, provocará un baño de sangre de consecuencias incalculables, más el impacto destructivo para la paz y la estabilidad regional».
Fueron las palabras de Díaz-Canel, en la mañana de este lunes también desde x, al reafirmar que «Cuba no representa una amenaza, ni tiene planes o intenciones agresivas contra ningún país».
El mandatario cubano señaló que la Isla «no los tiene contra EE. UU., ni los ha tenido nunca, lo que conoce bien el Gobierno de esa nación, en especial sus agencias de defensa y seguridad nacional».
De igual modo recordó que «Cuba, que ya sufre una agresión multidimensional de Estados Unidos, sí tiene el derecho absoluto y legítimo a defenderse de una arremetida bélica, lo que no puede esgrimirse lógica ni honestamente como excusa para imponer una guerra contra el noble pueblo cubano».
Esta declaración del Presidente se produce en el marco de una escalada sin precedentes de medidas coercitivas por parte del Gobierno de Estados Unidos contra la Mayor de la Antillas, que se arreció desde el pasado 29 de enero cuando el gobierno estadounidense declaró una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que, según Washington, representa Cuba para la seguridad de EE. UU. y la región.
Posteriormente, el 1ro. de mayo de 2026, se suscribió una nueva orden, que el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba calificó como un acto de agresión económica despiadada, pues amplía el alcance extraterritorial del bloqueo al autorizar sanciones secundarias contra personas y entidades no estadounidenses –incluidos bancos extranjeros– que operen en sectores clave de la economía cubana como energía, defensa, minería, servicios financieros y seguridad.













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