ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Aprovechamiento malsano de la ia, alertan expertos. Foto: Unsplash/Growtika

Con gastos anuales superiores al billón de dólares, la industria publicitaria en el mundo provee capital a numerosos espacios digitales que emiten contenidos de dudosa fiabilidad, cuya propagación aumenta mediante el uso de novedosas tecnologías.

Según expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los discursos de odio y la desinformación van en ascenso, mientras los ingresos publicitarios continúan financiando materiales en línea, independientemente de su calidad o precisión.

Un informe del organismo, dado a conocer en abril de 2026, confirmó que las adopciones sin control de la inteligencia artificial (IA) en la publicidad están acelerando los riesgos descritos.

A fin de maximizar el interés, son recopiladas enormes cantidades de datos sobre las preferencias, las relaciones, los comportamientos y los hábitos de consumo de los usuarios. «Este modelo ahora se está recreando y escalando a través de asistentes de IA y chatbots», precisó el texto.

Cuanto más tiempo las personas miren su teléfono inteligente, televisor u otro dispositivo digital, más anuncios se les pueden mostrar y más ingresos genera una plataforma digital, recordó el documento, titulado Fortalecer la integridad de la información: publicidad, inteligencia artificial y la crisis de información global.

La escala a la que se monetiza la atención es sustancial. El gasto publicitario internacional ascendió el año pasado a cerca de 1,14 billones de dólares. La publicidad representó el 75 % de los 350 000 millones de dólares de ingresos de Google en 2024, y el 98,6 % de los 162 600 millones captados por Meta en 2025, ilustró la fuente.

Al decir de los analistas, la publicidad es, en efecto, el modelo de negocio central de las mayores empresas tecnológicas. Sin ella, sus esquemas mercantiles serían inviables. Sin embargo, el ecosistema publicitario de un billón de dólares es poco transparente y la opacidad tiende a crecer.

El problema para nada radica en los adelantos científico-técnicos, sino en su empleo. Por ejemplo, la integración generalizada de la IA en la infraestructura crítica de información, antes de que existan alternativas viables o salvaguardas adecuadas, «crea dependencias estructurales que son difíciles de revertir».

Solo Estados Unidos representa alrededor del 45 % de los centros de datos a escala internacional y Europa alberga otro 15 %, dejando a la mayor parte del mundo dependiente de la infraestructura controlada por un pequeño número de actores dominantes, apuntó el dictamen.

Siguiendo la conceptualización de las Naciones Unidas, el ecosistema global de la información está determinado por las acciones de diversos actores, incluidos gobiernos, empresas tecnológicas, medios de comunicación, sociedad civil e individuos.

La integridad de ese andamiaje se encuentra «en un punto de crisis». Hay un amplio espectro de amenazas, entre ellas, la desinformación, el discurso de odio, las restricciones a la libertad de prensa y el uso malicioso de las tecnologías, reconoció la institución multilateral.

«Estas dinámicas se ven agravadas por el uso de la IA para crear y distribuir contenido falso y de odio a gran escala, contribuyendo a una erosión más amplia de la confianza en las fuentes de información», subrayó el informe de 2026, elaborado por el Departamento de Comunicación Global de la ONU y la Red de Publicidad Consciente.

En opinión de Harriet Kingaby, representante de la Red, las marcas están bajo presión para avanzar en el uso de la IA, pero hacerlo sin salvaguardas podría socavar los mismos entornos de los que depende su marketing. «No se trata de frenar la innovación –afirmó– sino de asegurarnos de que funcione tanto para los negocios como para la sociedad».

La cuestión de los anuncios puede parecer un punto de entrada sorprendente para abordar estos desafíos, admitieron los autores del diagnóstico. Sin embargo, la publicidad es el modelo de negocio dominante del ecosistema de información digital, al financiar todo tipo de contenido, desde medios pluralistas y entretenimiento de alta calidad hasta discursos de odio y desinformación.

Algunas herramientas de IA han incorporado características de diseño consideradas «adictivas, manipuladoras o dañinas para los usuarios». Los anunciantes que colocan su publicidad dentro de estos entornos están, intencionalmente o no, proporcionando los ingresos que respaldan estas opciones, sopesó el estudio.

El fomento de la regresión cultural e intelectual parece ser un ventajoso negocio para el imperialismo y sus corporaciones transnacionales, pero la humanidad puede construir y expandir redes de pensamiento crítico y emancipador, utilizando también las tecnologías disruptivas.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.