Reconocido en la teoría de relaciones internacionales como la «trampa de Tucídides», este término describe una dinámica de conflicto que parece casi inevitable cuando una potencia en ascenso amenaza con desplazar a una potencia establecida.
Tiene su origen en la obra Historia de la Guerra del Peloponeso, escrita por el general e historiador ateniense Tucídides en el siglo v a.C. En su análisis, Tucídides argumenta que la guerra entre Atenas y Esparta no fue provocada por causas superficiales: «Lo que hizo inevitable la guerra fue el crecimiento del poder ateniense y el temor que esto causó en Esparta».
El dilema se puede resumir de la siguiente manera: a medida que una potencia emergente crece económica, militar y políticamente, la potencia establecida percibe este crecimiento como una amenaza existencial a su hegemonía, lo que provoca una espiral de desconfianza entre ambas partes.
La potencia dominante puede optar por rearmarse o implementar medidas preventivas, mientras que la emergente se prepara para defenderse o desafiar el poder establecido, la mayoría de las veces el resultado suele ser la guerra, incluso si ninguna de las partes la desea inicialmente.
El politólogo Graham Allison popularizó el término en su libro Destined for War (2017), en el que analiza la relación entre Estados Unidos y China, Allison documentó 16 casos históricos de pares dominante-ascendente en los últimos 500 años; de estos, 12 terminaron en guerra.
Sin embargo, también subrayó que este dilema no es una sentencia ineludible: la guerra puede evitarse mediante un liderazgo sabio, instituciones adecuadas y mecanismos de cooperación.
La advertencia del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, a Donald Trump, durante la cumbre reciente entre ambos, sobre no caer en la «trampa de Tucídides» refleja una preocupación estratégica más amplia sobre las dinámicas de poder en el sistema internacional, especialmente entre potencias emergentes y establecidas.
En el contexto de esta visita, las tensiones entre ambos países estaban en aumento. Xi utilizó esta referencia histórica para enfatizar que el conflicto no es inevitable y que las dos naciones deben trabajar juntas para evitar una confrontación perjudicial para ambos.
Mientras, en el caso de Cuba, el dilema se invierte, aquí no existe una relación simétrica de potencias, sino una asimetría abrumadora: la amenaza que Washington alega es, en realidad, una construcción narrativa utilizada para justificar su agresión histórica hacia la Isla.
Para evitar caer en esta trampa, es crucial que cesen las amenazas estadounidenses contra Cuba y se detengan los intentos de intimidación.
Todas las partes involucradas deben buscar soluciones basadas en el diálogo y la cooperación, priorizando la razón sobre la coacción, lo que contribuiría a una mayor estabilidad tanto en la región como en el sistema internacional en su conjunto.
Fuentes:
Allison, Graham. Destined for War: ¿Can America and China Escape Thucydides’s Trap? Houghton Mifflin Harcourt, 2017.
Kissinger, Henry. Destiny and Power: The American Odyssey of George Herbert Walker Bush. Penguin Press, 2015.













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