ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Dunia Álvarez Palacios

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció este martes en sus redes sociales que la Orden Ejecutiva firmada por el gobierno de EE.UU. el pasado 1° de mayo, desenmascara el bloqueo como un asunto bilateral y amplía de forma brutal las medidas coercitivas extraterritoriales contra quienes mantengan relaciones con Cuba.

«Explícita y directamente amplía brutalmente la aplicación de sus medidas económicas coercitivas extraterritoriales contra cualquiera que mantenga una relación con Cuba. Se arremete contra la soberanía de todos los demás Estados al intentar controlar sus activos, empresas, bancos y cualquier otra institución que le apetezca al gobierno estadounidense», escribió el titular de Relaciones Exteriores.

Según analistas del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, la nueva disposición constituye «otro bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, o lo que sería igual: un bloqueo al cuadrado». La orden tiene como objetivo colapsar sectores clave de la economía cubana, con un impacto inmediato en la vida cotidiana de los cubanos al limitar el acceso a recursos básicos.

Por primera vez, la orden introduce el concepto de «sanciones secundarias», mediante el cual se aplican medidas contra terceros países, empresas o individuos que tengan vínculos con Cuba, incluso sin relación con la economía estadounidense. Los sectores más afectados son energía, defensa, minería y servicios financieros, aunque el alcance es mucho más amplio.

El canciller cubano, en su discurso del pasado 2 de mayo durante el Encuentro de Solidaridad en el Palacio de las Convenciones, subrayó que la orden no solo ataca a Cuba, sino que sienta un precedente peligroso para la soberanía de cualquier país, al imponer jurisdicción estadounidense más allá de sus fronteras.

Por su parte, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez calificó la orden ejecutiva como un acto de pobreza moral y castigo colectivo contra Cuba. Según el mandatario, las sanciones buscan asfixiar la economía de la Isla y constituyen una injerencia directa en sus asuntos internos.

«Esta política constituye, asimismo, un acto de desestabilización regional, forzando a la comunidad internacional a una elección imposible entre su relación con Cuba y el acceso al mercado y al sistema financiero de Estados Unidos», sentenció Díaz-Canel.

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