El Programa Conjunto Prevención y atención al embarazo y la fecundidad adolescente en Cuba, liderado por UNICEF y UNFPA con financiamiento de la Unión Europea, se implementará en 10 municipios de Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma.
Durante 36 meses, la iniciativa contribuirá a mejorar la calidad de los servicios integrales de salud sexual y reproductiva. Al mismo tiempo, promoverá la transformación de normas y patrones socioculturales e institucionales que generan brechas de género y limitan la autonomía corporal. Además, impulsará acciones clave de protección, resiliencia y recuperación en contexto de emergencia.
«La Unión Europea refuerza con este proyecto su compromiso con los derechos de las y los adolescentes de Cuba. Por ello hemos aumentado nuestra financiación a 1 millón de euros en total. En un contexto de crisis energética agravada y la difícil recuperación después del huracán Melisa, queremos contribuir a frenar desigualdades», afirmó Jens Urban, Embajador de la Unión Europea en Cuba.
El programa fomentará una actuación coordinada del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), el Ministerio de Educación (MINED), instituciones locales y organizaciones de la sociedad civil, asegurando respuestas integrales y más sostenibles a una problemática que requiere enfoques multisectoriales.

Para Sunny Guidotti, representante en función de UNICEF en Cuba, «este programa es una oportunidad para promover la participación, los derechos y el empoderamiento de las adolescencias, sobre todo de las niñas. Nos permitirá incidir en las normas sociales y de género que impactan su bienestar en zonas más vulnerables. Agradecemos la generosa contribución de la Unión Europea y nos comprometemos a alcanzar los resultados previstos y fortalecer la articulación multiactoral, en alianza con UNFPA y nuestros socios nacionales y locales».
«En el UNFPA tenemos el compromiso de mejorar el acceso de adolescentes a información veraz y servicios de salud integrales. Nuestro énfasis en la salud sexual y reproductiva busca asegurar que cada joven pueda decidir sobre su cuerpo y su vida, protegiendo su derecho a elegir incluso en contextos de emergencia», señaló Marisol Alfonso, Jefa de la Oficina del UNFPA en Cuba.
«La inteligencia demográfica es una poderosa herramienta para priorizar las intervenciones en los territorios y en las personas que más lo necesitan. La utilizamos para convertir datos en derechos a través de políticas que garantizan el acceso a servicios de salud de calidad, a la educación integral de la sexualidad y la igualdad de género, trabajando siempre junto a las juventudes como protagonistas de su propio desarrollo», añadió.
Garantizar los derechos de adolescentes –incluso en momentos de crisis– es esencial para fortalecer el ejercicio de la autonomía y el empoderamiento de las nuevas generaciones. Asimismo, integrar la perspectiva de género y la protección de la infancia en los procesos de recuperación es fundamental para prevenir riesgos que suelen intensificarse en esos contextos.















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