ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La salvajada de las fuerzas estadounidenses e israelíes ha asesinado a los más importantes y queridos líderes iraníes, y cientos de niños y niñas. Foto: Tomada de Internet

Por estos días, el pasado 24 de marzo, se conmemoró un año más del inicio de los bombardeos de Estados Unidos y la OTAN contra la entonces República Federal de Yugoslavia, en esa fecha de 1999.

Coincidentemente, cuando se cumplen 27 años de aquel crimen, ahora, en tierra de la República Islámica de Irán, tanto Estados Unidos como Israel, lanzan bombas y misiles, lo mismo contra escuelas donde asesinan a más de 170 niñas, que en edificios de viviendas y otras instalaciones, donde han perecido miles de civiles iraníes.

En este contexto, se divulga por distintas vías, la preparación y envío de fuerzas militares estadounidenses para desembarcar en territorio iraní, con la utópica ilusión de apoderare de su petróleo y otros recursos minerales.

Mientras la especulación sobre una posible incursión terrestre se concibe como una opción, recuerdo una pregunta que hice a dirigentes yugoslavos, a unos pocos meses de los bombardeos lanzados por Estados Unidos al país balcánico:

¿Por qué consideran ustedes que las tropas estadounidenses no se plantearon ocupar alguna parte de la nación eslava, ni optaron por las acciones terrestres?, pregunté a un alto funcionario gubernamental de ese país, durante una visita de trabajo periodístico a la que fui enviado.

Mientras indagaba con mi interlocutor, me percataba de los efectos de los cohetes lanzados por los agresores a un hospital civil en plena ciudad de Belgrado, o, el resto de algunas muñecas y otros juguetes, en lo que fuera una guardería infantil, también bombardeada.

La respuesta del funcionario yugoslavo no se hizo esperar: «en nuestro país nos hemos planteado y preparado en la concepción de la guerra de todo el pueblo, y eso quiere decir, que, si nos invaden por tierra, recibirán una respuesta masiva de un pueblo preparado militarmente».

Ante mi reclamo de recibir mayor información al respecto, me explicó: «usted se imagina cuántos de los militares agresores morirían en un combate por tierra».

Y por si me faltaba algo más por saber, enfatizó: «no creo que quienes dirigieron esta agresión a Yugoslavia, desde Estados Unidos, se hubieran mantenido en el poder cuando a su país hubieran llegado cientos o miles de cadáveres de militares muertos en territorio ajeno, adonde fueron enviados a matar y a destruir».

Esa entrevista con el funcionario yugoslavo, así como conversaciones con personas de los más variados sectores, durante el recorrido por distintas instalaciones civiles de Belgrado, Novi Sad y otras regiones, me aportaron elementos de un país donde la historia recoge un movimiento partisano de gran valía, la organización y materialización de la guerra de guerrillas y otros elementos que forman parte de su concepción militar o guerra de todo el pueblo.  

Por ejemplo, me contaban, los Destacamentos de Partisanos fueron determinantes en la liberación de Yugoslavia en la lucha contra el fascismo y el nacismo, durante la Segunda Guerra Mundial.

De acuerdo con bibliografía consultada, a finales de 1944, las fuerzas totales de los partisanos incluían 650 000 hombres y mujeres organizados en cuatro ejércitos de campaña y 52 divisiones, y en abril de 1945, los partisanos sumaban ya más de 800 000 combatientes.  Al final de la contienda era el cuarto Ejército más importante de Europa.

En el caso de la República Islámica de Irán, el sentimiento patriótico, unido a su fe religiosa y su preparación militar, constituyen elemento de gran peso para enfrentar a cualquier agresor que pretenda ocupar alguna parte de su territorio.

No puede ignorar Estados Unidos, que la nación islámica se ha venido preparando para este posible escenario durante los últimos diez años.   

Además, es un elemento determinante, la salvajada de las fuerzas estadounidenses e israelíes, asesinando a sus más importantes y queridos líderes y a niños y niñas.

La retórica de la superioridad militar estadounidense, puede encontrar en Irán un camino lleno de espinas que podría conducir a los agresores, solo a la más asplastante de las derrotas.

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