ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: LinkedIn

Los orígenes del concepto de frame (marco) se remontan a la sicología de mediados del siglo XX. Fue el antropólogo y lingüista Gregory Bateson quien, en 1955, introdujo la noción de marco para explicar cómo los individuos diferencian entre diversos niveles de comunicación y contexto, prestando atención a unos estímulos mientras descartan otros.

Para Bateson, el marco es un instrumento sicológico que permite al sujeto interpretar un mensaje dentro de un circuito de sentido determinado.

Mientras la agenda setting se ocupa de la transferencia de temas o atributos, el framing aborda la construcción de sentido, la conexión de elementos para formar un argumento coherente que promueve una interpretación específica de la realidad.

El marco selecciona algunos aspectos de la realidad y les da más relevancia, promoviendo así una interpretación particular, un diagnóstico y, a menudo, una solución; las palabras encierran cierta información y nos permiten reconocerla, asimilarla y posteriormente compartirla.

Un ejemplo lo encontramos en el tratamiento de la violencia de género. Un mismo suceso puede ser conformado como «crimen pasional», lo que minimiza al máximo la violencia, o como «feminicidio».

La elección de las palabras construye una realidad diferente y, por tanto, una respuesta social y política distinta. Esto no es accidental, responde a líneas editoriales, intereses políticos y a la lucha por imponer un relato. Quien logra dominar el marco, logra ganar el debate antes de que empiece.

Así mismo, la irrupción de las redes sociales y la digitalización de la esfera pública trastocaron profundamente los postulados clásicos del framing.

Como señala Natalia Aruguete, en este nuevo entorno, el modelo de «activación de encuadres en red» (Network Activated Frames, NAF), los encuadres no son simplemente «recibidos», sino que son activados, compartidos y resignificados por los usuarios en el seno de sus redes sociales.

La circulación del sentido ya no es vertical, sino horizontal. Los usuarios, influidos por la estructura de sus comunidades virtuales, interactúan con los contenidos mediáticos y políticos, contribuyendo a amplificar ciertos encuadres mientras ignoran o combaten otros.

Por otro lado, el auge de la desinformación y las fake news abrió una nueva línea de trabajo que conecta el framing con las estrategias de manipulación. Los encuadres falsean deliberadamente la realidad o explotan las emociones para polarizar el debate público.

La teoría del framing ofrece un instrumental analítico insoslayable para desvelar las luchas simbólicas que subyacen a la construcción de la realidad actual, nos permite comprender cómo los mensajes mediáticos no solo informan, sino que también orientan, jerarquizan y, en última instancia, disciplinan nuestra percepción del mundo.

Fuentes: Inisem. Anahuac.mx, George Lakoff «No pienses en un elefante» Editorial Complutense, Madrid (2007), Maxwell McCombs Setting the Agenda, Polity Press, UK, 2004.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.