ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Cubadebate

La escalada de tensiones en Oriente Medio ha provocado una sacudida en los mercados energéticos globales. Según informa RT, tras los bombardeos del 28 de febrero contra territorio iraní, que de acuerdo con diversas fuentes costaron la vida del ayatolá Alí Jameneí y de altos mandos militares, Teherán ha respondido con el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una vía por la que transita alrededor del 20 % de todo el petróleo que se comercia en el planeta.

«Como anunciamos cuando la guerra se extendió por la región, esperen 200 dólares por barril. Porque el precio del petróleo depende de la seguridad en la región», declaró este miércoles el portavoz del cuartel general central Jatam al Anbia, en referencia a la inestabilidad generada por el conflicto, en declaraciones recogidas por RT.

La tormenta en los mercados

El impacto no se ha hecho esperar. Este lunes, el barril de crudo mostró una volatilidad extraordinaria, superando la barrera de los cien dólares e incluso rozando los 120 dólares en las primeras horas de la jornada, según datos publicados por el medio ruso. Aunque los precios retrocedieron ligeramente, la incertidumbre se mantiene y los analistas siguen con atención la evolución de los acontecimientos.

El estrecho de Ormuz, esa angosta franja de agua entre Omán e Irán que conecta los pozos del Golfo Pérsico con los mercados internacionales, se ha convertido en el epicentro de la tormenta energética. Las fuerzas iraníes tomaron el control de la ruta en respuesta a los bombardeos, lo que ha afectado al tráfico de los buques tanque que transportan el crudo hacia Occidente y Asia.

Comunicados oficiales

El mando militar iraní ha emitido declaraciones sobre su posición en la zona, señalando que evaluarán el paso de embarcaciones según su relación con las partes en conflicto. De acuerdo con RT, el portavoz militar aseguró que «cualquier buque que pertenezca a Estados Unidos, Israel o a sus socios hostiles, será un objetivo legítimo para las fuerzas iraníes». Mientras tanto, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha mencionado la posibilidad de permitir el tránsito por el estratégico estrecho a aquellos países que expulsen a los embajadores de Estados Unidos e Israel.

Capacidades defensivas

En declaraciones a la televisión estatal recogidas por RT, Ali Fadavi, jefe del grupo asesor del comandante en jefe del CGRI, se refirió a los avances tecnológicos de las Fuerzas Armadas iraníes, entre ellos misiles con capacidad de lanzamiento submarino que «viajan a una velocidad de 100 metros por segundo». «Tenemos ese misil. ¿Vamos a utilizar esa capacidad ahora? Sí», expresó Fadavi, según cita el medio.

El alto cargo militar también comentó la situación de las fuerzas navales extranjeras en la región, señalando que «no hay buques estadounidenses en un radio de 700 kilómetros de la República Islámica», en referencia al repliegue del portaviones Abraham Lincoln durante los recientes intercambios de disparos.

Perspectivas energéticas

Para las economías europeas, que aún se recuperan de la crisis energética derivada de otros conflictos, la evolución del precio del crudo representa un factor de preocupación. Los países asiáticos, grandes importadores de petróleo del Golfo, también observan con atención cómo evolucionan las facturas energéticas y su posible impacto en el crecimiento económico.

La nueva postura iraní, que sus mandos definen como «golpe tras golpe» en lugar de la anterior política de represalias puntuales, sugiere que la situación en Ormuz podría prolongarse. «Nuestra política de ojo por ojo ha llegado a su fin. Ahora aplicamos una política de golpe tras golpe hasta que sean plenamente castigados y se arrepientan», explicó el portavoz militar, en referencia a la continuidad de las acciones defensivas, según publica RT.

Mirada al futuro

La comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos en el Golfo Pérsico, consciente de la importancia estratégica de la región para el suministro energético mundial. Mientras los canales diplomáticos intentan buscar vías de diálogo, los mercados reflejan la incertidumbre propia de estos momentos.

La posibilidad de que el precio del barril alcance los 200 dólares, mencionada por las autoridades iraníes como un escenario posible si la inseguridad persiste en la región, mantiene en vilo a los analistas. Por ahora, el mundo observa cómo el estrecho de Ormuz vuelve a ser protagonista en la compleja ecuación energética global, mientras se buscan alternativas que permitan garantizar la estabilidad en el suministro de un recurso del que dependen millones de personas en todo el planeta.

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