El ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, reafirmó este 8 de marzo una idea clave: ante los retos globales actuales, se requieren respuestas multilaterales para beneficio de todos. En su conferencia de prensa en el contexto de las Dos Sesiones abordó múltiples temas, sin soslayar los desafíos para esta visión en un escenario marcado por crecientes tensiones y conflictos.
Ante las agresiones y discursos que buscan validar viejas hegemonías y doctrinas, es oportuno centrarse en los hechos y las propuestas concretas de China.
Partamos una realidad: el futuro tiene que ser un destino compartido por toda la humanidad o, simplemente, no habrá futuro. El gigante asiático actúa en consecuencia y, en ese camino, aporta resultados que se extienden desde el propio país hacia todas las regiones.
En 2025, China acogió la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái y la IV Reunión Ministerial del Foro China–CELAC. También celebró el 80 aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial. Además, el presidente, Xi Jinping, visitó el Sudeste Asiático, Rusia, Asia Central y la República de Corea.
Son hechos que evidencian que la diplomacia de jefe de Estado es el pilar de la política exterior de Beijing. Gracias a lo cual la comunidad internacional ha comprendido mejor a China, se ha acercado más a ella y ha depositado mayores expectativas en su papel, afirmó el Canciller.

Hoy, el mundo continúa enfrentando retos significativos. Wang Yi lo resumió de esta forma: surgen desafíos constantemente, se agrava el déficit de gobernanza y el multilateralismo enfrenta conmociones graves. Ante el resurgimiento del hegemonismo exhortó a los países del Sur Global a intensificar la comunicación y coordinación, defender conjuntamente sus derechos e intereses legítimos y trabajar juntos para ampliar el desarrollo.
¿Cómo interpretar esta visión en los nexos con América Latina?
En respuesta a una pregunta sobre la prioridad estadounidense en obstaculizar las relaciones entre China y la región, el Canciller dejó un mensaje claro: los viejos guiones del siglo XIX no deberían repetirse en el escenario internacional del siglo XXI. El gigante asiático defiende no solo los vínculos crecientes con Latinoamérica, sino también el derecho de cada nación a decidir su propio camino.
Un elemento clave de esas relaciones, explicado en la propia conferencia y en reiteradas ocasiones, es el respeto de China a los pueblos latinoamericanos y el enfoque basado en el beneficio mutuo.
¿Y por qué, cabe preguntarse, impulsar la idea de una comunidad de futuro compartido para la humanidad en medio de tantos retos?
Wang Yi explicó que el ascenso de China «no seguirá el camino trillado donde las grandes potencias competían por la supremacía y el territorio». Su desarrollo, por tanto, es pacífico y alienta a otros países a seguir esa misma ruta. En ese sentido, formula propuestas concretas como la Iniciativa de Gobernanza Global (IGG) y defiende el fortalecimiento del sistema de las Naciones Unidas.
En la esencia de la diplomacia y en las palabras de su Canciller está la comprensión de que «la historia mundial siempre ha sido escrita por muchos países en conjunto, y el futuro de la humanidad se forjará mediante el esfuerzo colectivo de todas las naciones».
Las respuestas multilaterales existen y prueban que el camino conjunto es una alternativa real para el porvenir. Para lograrlo es impostergable la transformación que sustituya la hegemonía por la cooperación y convierta, de una vez por todas, el «yo» en «nosotros».
















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