ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Las masacres deben terminar, y de una vez y por todas, condenar a quienes desde el sionismo israelí o el fundamentalismo de la administración estadounidense, amplían ahora sus crímenes hasta Irán. Foto: EFE

Me despierto en plena madrugada, enredado entre un sueño imposible, bombas que caen en una escuela llena de niños, pedazos de seres humanos que se esparcen entre pupitres del aula que ya no es, y declaraciones de un presidente agresor: «la operación contra Irán ha sido todo un éxito».
Me levanto y leo las últimas noticias del cuarto día de «cacería humana», emprendido por Estados Unidos e Israel, contra la nación persa.

La cifra de muertos en Irán, según datos de la Sociedad Iraní de la Media Luna Roja, supera los 787, y de acuerdo con lo divulgado por la gran prensa occidental, que cita al Presidente de Estados Unidos, se ha «descabezado el gobierno, han sido alcanzados por los cohetes y las bombas, y, además del gran líder ayatolá Ali Jamenei, la casi totalidad de la cúpula militar».

Ni una palabra de Washington ni de Tel Aviv, sobre el asesinato de 170 niñas de una escuela primaria, entre las primeras víctimas del fascismo contemporáneo, que comparten ambos gobiernos agresores.

Por su parte, el portavoz del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, general de brigada Ali Mohamad Naini, informó este martes que, 650 militares estadounidenses, han resultado muertos o heridos durante la Operación Verdadera Promesa 4, que identifica la respuesta de Teherán contra los agresores.

Se trata de seres humanos que no volverán a estar con su familia, la que quizás ni fue informada de que su hijo viajaría al Oriente Medio a cumplir con la nada digna tarea de agredir a otro país y hasta asesinar a quien era su máximo líder.

Corresponde al pueblo estadounidense la conducta a adoptar. Así pasó con los que regresaron en ataúdes desde Vietnam, Iraq, Afganistán, o de otros tantos escenarios bélicos que los gobiernos yanquis han marcado con sangre inocente de sus hijos. 

¿Es que este mundo tan incierto se ha convertido en incapaz de poner freno al crimen?

¿Es que las instituciones internacionales van a continuar como reos inertes, incapaces de soltar las ataduras y emprender la verdadera emancipación, no solo con reuniones en las que se sabe de antemano que habrá un veto miserable si se intentaran condenar los crímenes y sus ejecutores?

Coincidentemente, el Presidente estadounidense designó a la primera dama, Melania Trump, para presidir el Consejo de Seguridad de la ONU, que de manera rotativa corresponde a Estados Unidos.

El tema de la reunión: «los niños en situaciones de conflicto», y la declaración de la señora Trump de que «Estados Unidos está con todos los niños del mundo».

El hecho fue calificado por el enviado iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, como profundamente vergonzoso e hipócrita, mientras la operación conjunta de E.E.U.U. e Israel lanza ataques con misiles contra ciudades iraníes, bombardeaba escuelas y mataba niños, según reportes de la agencia Reuters.

La cacería humana en Irán debe terminar, como debe abolirse el genocidio en Gaza.

Un ejemplo de todo ello es la impunidad de Israel para matar a niños palestinos, o no permitir que la ayuda humanitaria les llegue o que la atención médica pueda salvarlos.

Las masacres deben terminar, y de una vez y por todas, condenar a quienes desde el sionismo israelí o el fundamentalismo de la administración estadounidense, amplían ahora sus crímenes hasta Irán.

La cacería humana hay que abolirla y no sigamos como testigos mudos, sin hacer algo para salvar a una humanidad, presa de los horrores del fascismo moderno.

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Leonardo mena Martinez dijo:

1

5 de marzo de 2026

22:07:50


Increíble, pero desgraciadamente muy cierto