ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: RT

Desde la Casa Blanca o desde Tel Aviv, una especie de competencia se produjo el primer día de marzo, entre quienes se acreditaban la primicia de «haber asesinado al líder supremo de la República Islámica de Irán, ayatolá Ali Jamenei».

Pensé entonces: «En qué siglo estamos, en qué mundo vivimos». Y recordé un texto de la historia antigua, donde se relata la «era de los caníbales».

Acudí a un artículo publicado por la revista estadounidense National Geographic, en el que se explica que los colonos españoles que ocuparon países de América Central, se referían a los nativos como «feroces», porque comían carne humana.

Y vuelvo a preguntarme: ¿es que hay alguna diferencia entre estos, y los que hoy, basados en el odio y el fundamentalismo más atroz, convierten a los seres humanos, —sean ayatolá o mandatarios, líderes religiosos o simples ciudadanos— en chatarra de huesos y carne, a través de feroces bombardeos usando las más modernas armas?

La palabra canibalismo, según la citada bibliografía, ya ha sido incorporada al diccionario de la ciencia, siendo utilizada para definir aquella especie que se come a un ser de su propia especie.

El sionismo como filosofía y manera de actuar por la dirección israelí, y el fundamentalismo fascista propio de la administración de Estados Unidos, con la diferencia entre el uso de los dientes de ayer, y el uso de las armas de hoy, son verdaderos exponentes de esa especie que se devoraba entre sí. Son caníbales de esta aterradora raza humana contemporánea.

Los bárbaros de hoy, acudieron a las más extremas formas y medios para acabar con seres humanos. Al líder Jamenei lo ultimaron en su propio sitio de trabajo. Y a sus acompañantes, cuando preparaban medios, formas y lugares a usar en la protección de la población civil, ante la embestida fascista.

Han asesinado a un líder que es parte importante de una nación con una cultura milenaria y un proyecto de vida que ha propiciado el desarrollo científico y económico para bien de su pueblo.

Ali Jamenei estudió teología en la ciudad irakí de Najaf, uno de los centros sagrados del shiísmo, y cuando cumplió los 18 años se desplazó a la ciudad santa de Qom para estudiar en su escuela de estudios superiores o seminario teológico.

Antes de regresar, en 1964, a su localidad natal de Mashhad, cerca de la frontera afgana, sufrió varios arrestos, uno de los cuales le acarreó un período de prisión en Teherán.

Estrechamente vigilado por la policía imperial, desde 1967 sufrió nuevas detenciones como sospechoso de simpatizar con la rebelión armada contra el sha, lo que no impidió que reanudara sus estudios en el seminario de su ciudad natal.

En 1971 empezó a dar clases en la clandestinidad y en 1974 fue otra vez arrestado acusado de cooperar con la insurgencia de los Combatientes Sagrados del Pueblo (Mujahidin Jalq).

Puesto en libertad en 1975, retomó sus clases de interpretación del Corán y el Hadith (o hadices, textos recopilatorios de los hechos y palabras del Profeta, que conforman la tradición islámica y complementan al Corán).

En 1978 se unió en Mashhad a los activistas islámicos que buscaban el derrocamiento del sha y en febrero de 1979, con el triunfo de la Revolución, marchó a Teherán para ponerse al servicio de Ali Jomeini, ayatolá iraní, guía político-espiritual de la Revolución islámica de 1979, quien le acogió en su círculo íntimo de allegados.

Jamenei entró a formar parte del Consejo Central de la Sociedad del Clero Combatiente de Teherán (Jame-ye Rowhaniyat-e Mobarez-e Tehran), de la Fundación de los Oprimidos y del Consejo de la Revolución Islámica (CRI) el 18 de agosto, fecha en que fue nombrado también viceministro de Defensa.

El 1 de diciembre de 1979 se convirtió en comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y cinco días después en representante del CRI ante el Ministerio de Defensa. 

Su ascenso en la vida política del país lo muestra el hecho, de que durante cuatro años Jamenei simultaneó la Presidencia con puestos como los de miembro de la Universidad Islámica Abierta, presidente del Consejo Supremo de la Revolución Cultural, miembro del Consejo de Políticas de Reconstrucción, y en abril de 1989, miembro de la Comisión para la Reforma de la Constitución.

En su currículum se constata la atención a sus seis hijos.

Jamenei ha escrito varios libros sobre el papel histórico del Islam y ha traducido al persa algunas obras en árabe.

Ese fue el líder iraní, asesinado por los cohetes y bombas lanzadas en Teherán, la capital de la nación persa, por quienes se atribuyen la primicia de ser los autores de tan odioso crimen.  

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