La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha desatado una ola de críticas dentro del propio país norteamericano. Figuras de la oposición demócrata, disidentes republicanos, expertos constitucionalistas e incluso influyentes personalidades del movimiento «MAGA» han manifestado su enérgico rechazo a una operación que califican de «ilegal», «inconstitucional» y contraria al espíritu de «América Primero».
La oposición demócrata: «una guerra ilegal y premeditada»
Los legisladores demócratas han encabezado las críticas desde el Congreso, cuestionando tanto la legalidad de la acción como la falta de autorización legislativa.
El líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, exigió que el gobierno informe al Congreso sobre los detalles de la operación y advirtió que «los estadounidenses no quieren otra guerra costosa e interminable en Oriente Medio cuando hay tantos problemas en casa».
El senador Bernie Sanders fue contundente al calificar la ofensiva como «una guerra ilegal, premeditada e inconstitucional», acusando al presidente de mentir a la población para justificar el conflicto.
En términos similares se expresó el senador Jack Reed, principal miembro demócrata de la comisión de fuerzas armadas del Senado, quien afirmó que el inquilino de la Casa Blanca, ha metido a Estados Unidos en una guerra sin contar con la aprobación de los ciudadanos ni del Congreso y sin tener «ningún plan respecto a su desenlace».
El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, ha solicitado que el Congreso retome las sesiones para votar la resolución de poderes de guerra, que impediría a Trump continuar con la ofensiva sin autorización legislativa.
Disidencia republicana: «Esto no es Estados Unidos Primero»
Aunque la mayoría de los legisladores republicanos han respaldado la decisión de la ofensiva contra Irán, han surgido voces discordantes dentro de sus propias filas.
El congresista Thomas Massie de Kentucky declaró abiertamente su oposición: «Me opongo a esta guerra. Esto no es 'Estados Unidos Primero'», en referencia al lema emblemático del trumpismo.
Massie ha anunciado que trabajará junto al demócrata Ro Khanna para «forzar un voto del Congreso sobre esta guerra con Irán», argumentando que la Constitución exige una votación y que los representantes deben dejar constancia de su posición.
La exparlamentaria republicana Marjorie Taylor Greene, durante años una de las más fervientes seguidoras del presidente, calificó la operación como «una traición» hacia la base electoral. En redes sociales expresó su frustración: «No hice campaña para esto. No doné dinero para esto. Yo no voté por esto. Esto es desgarrador y trágico».
La repulsa también desde el movimiento MAGA
El malestar se extiende más allá del ámbito político institucional y alcanza a influyentes personalidades de la derecha estadounidense.
Tucker Carlson, uno de los gurús del movimiento conservador y amigo del presidente, calificó el ataque de «absolutamente repugnante y perverso», advirtiendo que tendrá un «enorme impacto entre las bases del trumpismo».
Steve Bannon, el estratega de la alt-right, lleva meses intentando convencer al mandatario para que evite involucrarse en Oriente Medio. En su programa del sábado, centró su contenido en criticar la operación, insistiendo en que el foco debería estar en los problemas internos de Estados Unidos.
Los Hodgetwins, un podcast conservador con 3,5 millones de seguidores en X, cargaron duramente contra los bombardeos: El presidente «ha mentido completamente a sus votantes, ha traicionado a nuestro país y ha deshonrado su legado sin posibilidad de reparación».
Expertos legales: una violación constitucional
El debate sobre la legalidad de la operación ha movilizado a juristas y expertos en derecho constitucional, que cuestionan la autoridad del presidente para ordenar una acción militar de esta envergadura sin el aval del Congreso.
Christopher Anders, abogado de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), fue tajante: «Trump violó la Constitución al invadir Irán porque la Constitución es meridianamente clara sobre quién tiene la autoridad para declarar la guerra y ese es solo el Congreso».
Ilya Somin, profesor de Derecho en la Universidad George Mason e investigador del Instituto Cato, señaló que «esto es, obviamente, una guerra» y que, por tanto, es inconstitucional.
Tres investigadores del Instituto Cato —Jon Hoffman, Brandan Buck y Katherine Thompson— calificaron la decisión de como «indefendible», advirtiendo que «no se trataba de anticiparse a una amenaza inminente; fue una maniobra de poder estratégicamente desacertada, sin un fin claro».
Steve Vladeck, analista de la Corte Suprema y profesor de la Universidad de Georgetown, cuestionó los argumentos del Departamento de Justicia sobre la limitación del conflicto: «Incluso si fuera un argumento legal, en lugar de político, es difícil tomarlo remotamente en serio aquí», dijo, dada la magnitud de la operación.















COMENTAR
Responder comentario