ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Dunia Álvarez Palacios

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Cinco mentiras para doblegar a Cuba y someter al mundo

Foto: Tomada de Cubaperiodistas

Las mentiras de Trump y poder de las palabras frente a la Orden ejecutiva.

Este 29 de enero el presidente de los Estados Unidos  Donald Trump, ha emitido una Orden ejecutiva con el descabellado título de: Abordando las amenazas contra los Estados Unidos por parte del gobierno de Cuba.

La letra de este documento, según se advierte en el preámbulo, se ampara en la Constitución de los Estados Unidos de América, así como la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la Ley de Emergencias Nacionales y la sección 301 del título 3 del Código de los Estados Unidos. Una observación obvia y necesaria, se suscribe bajo las leyes de otro gobierno que no ha sido legitimado por el pueblo cubano y su aplicación, impacta en los destinos de nuestra nación.

El texto discurre en una retórica que transita por ciclos, «sobre el peligro que representa Cuba para los Estados Unidos».

Estos encabezados jurídicos se instalan en el cuerpo del documento como narrativas que buscan legitimar las órdenes que el inquilino de la Casa Blanca le ha dado (se revela en la parte final del documento) al Secretario de Estado, Marcos Rubio, encargado de aplicarla en todo su endemoniada escritura. Un pasaje de Donald Trump emerge como unos de sus más recientes delirios: lo anunció como futuro «presidente de Cuba».

En la sección 1, de Abordando las amenazas… en una primera parte, sentencia:«Como presidente de los Estados Unidos, tengo el deber imperativo de proteger la seguridad nacional y la política exterior de este país. Considero que las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria, que tiene su origen total o sustancialmente fuera de los Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos».

Esta aseveración carece de fundamento y no aporta prueba documental que legitime tal afirmación. No le acompaña, tan siquiera, algún anexo que «ilustre» —si cabe la palabra— las afirmaciones del presidente de los Estados Unidos. Tan solo se vislumbra, como ya resulta habitual en la retórica del presidente Trump, el lanzar ante la opinión pública de los Estados Unidos y del mundo, acusaciones vacías que tan sólo aspiran a generar un estado de opinión sobre los países y gobiernos que «son un peligro para la nación norteña».

En otra parte de la sección 1 de esta Orden ejecutiva se deja ver por parte del presidente de los Estados Unidos, una clara intromisión en la política exterior del gobierno cubano, delineando calificativos y adjetivaciones que buscan quebrantar el derecho de la isla a tener relaciones con otros estados y gobiernos, reconocidos en las Naciones Unidas. En esa suma de «razones», mezcla como un artificiero de palabras huecas los términos: «países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversarios de los Estados Unidos».

«El Gobierno de Cuba ha tomado medidas extraordinarias que perjudican y amenazan a los Estados Unidos. El régimen colabora con numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversarios de los Estados Unidos, entre ellos el Gobierno de la Federación de Rusia (Rusia), la República Popular China (RPC), el Gobierno de Irán, Hamás y Hezbolá, a los que presta apoyo. Por ejemplo, Cuba acoge abiertamente a peligrosos adversarios de los Estados Unidos, invitándoles a establecer en su territorio sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de los Estados Unidos».

Se impone señalar que en el último tercio de esta sección Donald Trump afirma:

«Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia electrónica en el extranjero de Rusia, que intenta robar información sensible sobre la seguridad nacional de los Estados Unidos. Cuba continúa desarrollando una profunda cooperación en materia de inteligencia y defensa con la República Popular China».

Una vez más el gobierno de los Estados Unidos desparrama mentiras salidas de los manuales de las Agencias de inteligencia de los Estados Unidos. Forma parte de una histórica estrategia, que busca justificar acciones de mayor calado. Su retórica se ha caracterizado por intervenir en los asuntos internos de otras naciones, apelando incluso a intervenciones militares en nombre de la «libertad y la democracia».

¿Cuántas bases militares de la nación norteña están afincadas fuera de los Estados Unidos? Según varias fuentes se estima que operan entre 750 y 800 asentada en los cinco continentes. Se interpreta con esta aseveración, no solo que miente descaradamente, sino que también, padece de cierta demencia en torno a temas, que son manejados por los columnistas y estudiosos de la geopolítica estadounidense.

En el corpus de esta sección 1, titulado: Abordando las amenazas contra los Estados Unidos por parte del gobierno de Cuba, se reciclan otras sandeces que apuntan a cimentar, una vez más, la retórica del engaño, sin el menor signo de pudor y sin presentar prueba documental.

«Cuba acoge a grupos terroristas transnacionales, como Hezbolá y Hamás, creando un entorno seguro para estos grupos malignos, de modo que puedan establecer vínculos económicos, culturales y de seguridad en toda la región e intentar desestabilizar el hemisferio occidental, incluidos los Estados Unidos. Cuba proporciona desde hace tiempo asistencia en materia de defensa, inteligencia y seguridad a adversarios del hemisferio occidental, con el fin de frustrar las sanciones internacionales y las de los Estados Unidos destinadas a garantizar la estabilidad de la región, defender el estado de derecho y salvaguardar la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos. Cuba sigue intentando frustrar los esfuerzos de los Estados Unidos para hacer frente a las amenazas que suponen para ustedes los países hostiles, los grupos terroristas transnacionales y los actores malignos, incluso en el hemisferio occidental».

Sobre este «capitulo» de la Orden ejecutiva, es pública la posición del pueblo y gobierno cubano en la defensa de la soberanía de la causa palestina: es el derecho a existir como nación lo que defiende esta isla rebelde e insumisa.

En estos últimos dos años se han incrementado las prácticas genocidas del estado israelí contra el pueblo palestino. Según las autoridades de salud gazatíes, son 71 mil 667 los muertos y 171 mil 343 los heridos que han dejado esta nueva escalada, consecuencia de los bombardeos perpetrados por la soldadesca israelí sobre el enclave palestino.

Esta cifra significa dolor y pérdida de vidas humanas. El gobierno de los Estados Unidos es corresponsable de esta barbarie, como lo son también varias naciones de la Unión Europea. Esta ecuación de países le ha suministrado, lo siguen haciendo, pertrechos militares con el que se cercena la vida de ese digno pueblo.

Los argumentos de la Orden ejecutiva emitido este 29 de enero por el presidente de los Estados Unidos, no cesan en su línea de mensajes soez, mendaz y calumnioso. Es la «lógica» que define las puestas en escena que transpiran Donald Trump, anclado en una estrategia que rompe con toda las lógicas discursivas.

El repertorio que conforma esta sección 1 revela el desespero del ocupante de la Casa Blanca, ante las probables consecuencias que le traería la evolución de los archivos de Jeffrey Epstein. La repulsa de los estadunidenses por las practicas paramilitares que ejerce el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) contra los inmigrantes, donde fueron asesinados dos ciudadanos estadounidenses, se inscriben como parte de preocupaciones de Donald Trump. Lo que refrenda el documento es sencilla y llanamente ridículo, poblado de burdas narrativas e impreso con falsedades mayúsculas:

Por otra parte, en contra de los intereses y de la política exterior de los Estados Unidos, el régimen comunista cubano apoya el terrorismo y desestabiliza la región mediante la migración y la violencia. El régimen comunista persigue y tortura a sus opositores políticos; niega al pueblo cubano la libertad de expresión y de prensa; se beneficia de manera corrupta de su miseria; y comete otras violaciones de los derechos humanos. Por ejemplo, las familias de los presos políticos se enfrentan a represalias por protestar pacíficamente contra el encarcelamiento indebido de sus seres queridos. Las autoridades cubanas acosan a los fieles, bloquean la libre asociación de las organizaciones de la sociedad civil, prohíben la libertad de prensa y niegan la posibilidad de expresarse libremente, incluso en Internet. El régimen cubano sigue difundiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental, lo que supone una amenaza para la política exterior de los Estados Unidos.

Recordemos que en estos 67 años de Revolución han perdido la vida 3,478 compatriotas y 2,099 han quedado discapacitados por el terrorismo de Estado organizado, financiado y ejecutado desde el territorio de los Estados Unidos. Los 32 combatientes caídos en Venezuela este 3 de enero, cumpliendo con su deber de salvaguardar la vida del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, es un nuevo capítulo del terrorismo que impulsa el gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo cubano. La respuesta de estos 32 hombres de honor, nos trae dolor y afianza la unidad entre los cubanos.

Lo que ellos llaman opositores se ha de traducir en mercenarios al servicio de una potencia extranjera, que está tipificado en la legislación cubana, y también en la leyes de los Estados Unidos y los países occidentales. Son mercenarios al servicio de las agencias y los medios de comunicación reaccionarios, que apuestan por derrocar a la Revolución cubana. Nuestro pueblo y gobierno tienen el legítimo derecho de defenderse de toda agresión, venga de donde venga.

La narrativa del supuesto uso de la tortura en las cárceles de Cuba es recurrente en los argumentos de los personeros de la Casa Blanca. Sobre esto habría que responder que, efectivamente, se ha torturado en la Base Naval de Guantánamo, ocupada ilegalmente por los Estados Unidos en contra de la voluntad del pueblo y gobierno cubano. Ninguno de los responsables políticos de estos actos execrables, debidamente documentados, han sido juzgados por las leyes de ese país.

La nación cubana está fortalecida por un cuerpo de organizaciones que son parte de una robusta sociedad civil. Representan los intereses de amplios sectores de la nación. La cantidad, acciones y objetivos que caracterizan a cada una de ellas, es voluntad soberana de sus miembros respaldada por la Constitución cubana, fortalecida en actos soberano en el año 2019.

Cada país tiene el derecho a difundir sus ideas en cualquier parte del mundo, respetando las leyes de las naciones que acogen ese derecho a expresarnos para defender nuestro modelo de sociedad.

El relato de este documento no cesa en la tónica de desgranar mentiras, sin tan siquiera aportar una línea que sustente la aritmética de sus «pruebas» presentes en el cuerpo central de la Orden ejecutiva. Las tesis que compartimos a continuación ilustran como repiten  «argumentos» vetustos, sembrados de cinismo.

Considero que las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba amenazan directamente la seguridad, la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos. Las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba están diseñadas para perjudicar a los Estados Unidos y apoyar a países hostiles, a grupos terroristas transnacionales y a actores malignos que buscan destruirlos. Las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba también son contrarias a los valores morales y políticos de las sociedades democráticas y libres, y entran en conflicto con la política exterior de los Estados Unidos de fomentar un cambio pacífico en Cuba y promover la democracia, el principio de la libertad de expresión y de prensa, el estado de derecho y el respeto de los derechos humanos en todo el mundo.

El presidente Trump aprendió de sus asesores la conocida estrategia nazi creada por Joseph Goebbels, uno de los principales colaboradores de Adolf Hitler: «una mentira mil veces dicha se convierte en una gran verdad».

Cuba no es una amenaza, ni para los Estados Unidos, ni para ninguna otra nación del mundo. La Proclama de convertir a la América Latina y el Caribe como zona de paz, firmada en enero del 2014, fue impulsada por el entonces presidente de Cuba, el General de Ejército Raúl Castro Ruz.

Todo lo que expresa esta zona del documento transpira como letra vacía, bañada con adjetivaciones inmundas que tan solo apuestan por generar un estado de opinión sobre nuestra isla que solo calaría en las mentes ignorantes y en los mercenarios de Miami, que apuestan por derrocar a la Revolución cubana.

El resto de los apartados que conforma esta Orden ejecutiva se resume en este párrafo:

Para hacer frente a la emergencia nacional declarada en la presente orden, considero necesario y apropiado establecer un sistema arancelario, tal y como se describe a continuación. En virtud de este sistema, se podrá imponer un derecho ad valorem adicional a las importaciones de mercancías provenientes de un país extranjero que venda o suministre, directa o indirectamente, petróleo a Cuba.

En esencia, toda nación que le suministre petróleo a Cuba será penalizada con la ya conocida práctica de subida de los aranceles, una de las armas arrojadizas que caracteriza la política coercitiva de la administración de Donald Trump. Esta medida se revela como una clara intromisión en la soberanía de las naciones que comercialicen con Cuba, y por otra parte, se desata como otra vuelta de rosca para asfixiar al pueblo cubano, buscando el malestar interno y la desestabilización, a la espera de sembrar «pretextos» para una, ya anunciada, intervención militar en la Isla.

Con estas consideraciones, la Unión de Periodistas de Cuba rechaza categóricamente las perversas acciones que la administración de Donald Trump pretende instrumentar contra nuestro pueblo. Como dijera nuestro José Martí: «A quién crea que falta a los cubanos coraje y capacidad para vivir por si en la tierra creada por su valor, le decimos: Mienten».

La Habana, 31 de enero de 2026.

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Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad condena declaración de Estados Unidos contra Cuba

Foto: Tomada de Cubadebate

La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad (REDH) condena la reciente y cínica declaración del gobierno de los Estados Unidos que, bajo la administración de Donald Trump, cataloga a Cuba como una  «amenaza inusual y extraordinaria» para su seguridad nacional. Esta afirmación, carente de todo fundamento y moralidad, no es más que el recurso desesperado de una potencia imperial en declive, destinado a justificar el recrudecimiento de una política de asfixia económica contra un pueblo soberano.

Resulta una grotesca inversión de la realidad presentar como amenaza a una nación asediada por más de seis décadas de bloqueo genocida. La verdadera amenaza para la paz global emana precisamente de aquellos que, desde la arrogancia del poder, bombardean naciones, sostienen regímenes coloniales y desconocen el derecho internacional. Mientras Cuba despliega brigadas médicas por los cinco continentes, la administración estadounidense despliega sanciones, fomenta la confrontación y bombardea naciones soberanas. Cuba no exporta armas ni doctrinas de odio; exporta salud, educación y esperanza. He ahí la diferencia abismal entre un proyecto de vida y una política de muerte.

Al criminalizar la colaboración internacional de Cuba, el gobierno de Trump pretende castigar el ejercicio de una soberanía plena. La imposición de nuevas sanciones extraterritoriales para obstaculizar el suministro de combustible constituye un acto de guerra económica de consecuencias humanitarias profundas. Su objetivo es claro: intentar someter a toda una población para forzar una rendición política. Es la lógica del sitio medieval aplicada en el siglo XXI.

La REDH alerta que estas acciones forman parte de una estrategia peligrosa que busca crear condiciones para justificar agresiones de mayor alcance, en un contexto donde el gobierno estadounidense ha hecho de la destrucción del multilateralismo su bandera. Asistimos a la exacerbación de un fascismo contemporáneo que, ante su fracaso para ganar voluntades, recurre a la coerción brutal.

Por ello, la REDH hace un llamado a todas las fuerzas vivas de la intelectualidad, el arte y los movimientos sociales del mundo:

1. A denunciar esta nueva maniobra agresiva del gobierno de Trump contra Cuba.

2. A visibilizar el carácter genocida y extraterritorial del bloqueo económico, comercial y financiero, y a exigir su levantamiento inmediato.

3. A reconocer y defender a Cuba como lo que realmente es: un símbolo perdurable de resistencia antimperialista, soberanía y solidaridad entre los pueblos.

4. A comprender que la batalla por la defensa de Cuba hoy es una trinchera esencial en la batalla global contra el fascismo, la xenofobia y la barbarie que amenazan el futuro del mundo.

La causa de Cuba es la causa de la humanidad.

Caracas, República Bolivariana de Venezuela,

30 de Enero de 2026.

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Mundo Sur condena intensificada hostilidad de EEUU contra Cuba

Foto: Tomada de Prensa Latina

La asociación civil Mundo Sur denunció hoy la nueva escalada de Estados Unidos contra Cuba en la que evidencia un hostigamiento sistemático sostenido durante más de seis décadas e intensificado por la administración de Donald Trump.

En un comunicado, Mundo Sur que tiene sedes en Francia y Argentina y agrupa a personalidades políticas, académicas, intelectuales y sindicales, especifica que la decisión de avanzar hacia un bloqueo total del suministro de combustible profundiza la coerción económica destinada a asfixiar al pueblo cubano.

Y con ello pretende forzar definiciones políticas a partir del sufrimiento social.

Con declarar a Cuba una «extraordinaria e inusual amenaza a la seguridad nacional» la administración Trump busca justificar el endurecimiento del bloqueo.

Alerta en ese sentido que la historia reciente demuestra que «tales acusaciones funcionan como cobertura política de una estrategia de dominación más amplia, en la que Cuba es señalada y castigada por sostener un proyecto soberano independiente de los intereses de Washington».

El bloqueo energético -señala- se inscribe en una política de extorsión internaciocnal: «Estados Unidos no solo castiga a Cuba, sino que presiona a terceros países para que se sumen a esta agresión, amenazándolos con sanciones y aranceles arbitrarios si deciden comerciar libremente».

«Se trata de una violación flagrante de las normas del derecho internacional y del libre comercio, que revela el carácter unilateral y abusivo de estas decisiones», agrega.

Mundo Sur reafirma la necesidad de una respuesta inmediata y coordinada de los pueblos, los gobiernos y las organizaciones que defienden la soberanía y la autodeterminación.

«La solidaridad con Cuba no es solo un gesto político, es una defensa concreta del derecho de Nuestra América a decidir su propio destino sin bloqueos, amenazas ni castigos imperiales», concluye su comunicado.

Mundo Sur tiene sede en Francia y Argentina desde donde impulsa proyectos innovadores con enfoque en derechos humanos y en clave de género interseccional, destinados a generar cambios estructurales en pos de construir sociedades más justas, inclusivas, participativas.

Entre otros, la integran en Argentina los excancilleres Rafael Bielsa y Jorge Taiana, hoy diputado nacional; el expresidente del Parlamento del Mercosur Oscar Laborde; Julio Fuentes, presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Trabajadores Estatales; el abogado y líder sindical Roberto Baradel, el exdiputado Edgardo Depetri, y la escritora y periodista Stella Calloni.

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Rechazan en Angola nueva escalada de agresiones contra Cuba

Foto: Tomada de Prensa Latina

Cubanos residentes en Angola e integrantes de diferentes movimientos de solidaridad con la nación caribeña rechazaron hoy la nueva escalada de agresiones de Estados Unidos contra Cuba y manifestaron su respaldo y defensa a su pueblo.

En la sede la Liga Angoleña de Amistad, Solidaridad y Paz (Laasp), en Luanda, se dieron cita convocados por la Asociación de Cubanos Residentes en Angola (Accra) para condenar las amenazas de agresión militar a la isla y denunciar la política de asfixia económica de Washington.

«No nos entendemos cuando se exige a Cuba que renuncie a su soberanía a cambio de concesiones condicionadas; cuando se castiga a todo un pueblo para imponer un proyecto extranjero; cuando se intenta decidir el futuro de Cuba desde afuera», sostuvo el presidente del Accra, Félix Arozarena.

Subrayó que los cubanos tienen el derecho de resolver sus problemas sin agresión, sin tutela y sin chantaje, y remarcó que defender a la nación caribeña es defender un principio universal: el derecho de los pueblos a la soberanía, la autodeterminación y la paz.

En nombre del Foro de los Combatientes de la Batalla de Cuito Cuanavale (Focobacc), el vicepresidente José María de Sá recordó que la geografía puede separar a naciones, pero la sangre derramada durante la guerra unió a cubanos y angoleños de forma indisoluble.

«Cuba no nos dio sólo apoyo militar, nos dio el ejemplo de que la solidaridad internacionalista es el mayor escudo contra cualquier agresión imperialista», enfatizó y afirmó que, ante los intentos de apagar la soberanía de la isla, los combatientes de Cuito Cuanavale reafirman su respaldo.

«Cuba no está sola. Nuestra lucha continúa ahora en el campo de la diplomacia, de la resistencia y de la solidaridad entre los pueblos», agregó.

Oniel García, del grupo Cubanos Unidos en Angola, precisó que «solo por plantear un proyecto justo, que incluye al pueblo, después de derrocar una verdadera tiranía (Filgencio Batista 1952-1958)», Estados Unidos ha puesto la bota encima del país.

«Quieren hacer creer al mundo que nuestro proyecto social no es justo, cuando nosotros podemos demostrar, desde este mismo pedazo de tierra, que nuestro proyecto sí es justo, podemos demostrarlo con las vidas que hemos salvado y las que podemos salvar, incluso con nuestro proyecto bloqueado» enfatizó.

Precisó que por casi 70 años la nación cubana ha soportado el bloqueo económico estadounidense, en diferentes escenarios internacionales, y ha demostrado que su proyecto social sí es verdaderamente justo y sí funciona; «Déjennos trabajar», reclamó.

«Cuba quiere la paz, pero estamos dispuestos a defender a nuestra Patria, no nos van a amedrentar», aseguró.

La presidenta de la Laasp, Elisa Salvador; representantes de la Asociación de exalumnos angoleños en Cuba, conocidos como Caimaneros; de la Asociación de cadetes y precadetes angoleños que estudiaron en Cuba (Assopreca), y del grupo de Pedagogos Cubanos en Angola, también rechazaron las agresiones a la isla.

El embajador cubano, Oscar León, agradeció a los presentes por el apoyo y leyó la Declaración del Gobierno ante la nueva escalada. Los participantes firmaron una pancarta con mensajes de solidaridad con la nación caribeña y de condena a las amenazas y el bloqueo de Estados Unidos.

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Rusia condena enérgicamente las prohibiciones ilegítimas de EE.UU. contra Cuba 

Foto: Tomada de Rusia Today

Rusia denuncia un «nuevo y muy radical» episodio de la estrategia de «máxima presión» de Estados Unidos contra Cuba, al calificar las recientes medidas de Washington como un intento deliberado de «ahogamiento económico» de la isla, declaró la portavoz de la Cancillería del país euroasiático, María Zajárova.

Respondiendo a una pregunta relacionada sobre la decisión de Washington de declarar una «emergencia nacional», en virtud de la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que representa la isla para la seguridad del país norteamericano, la vocera sostuvo que se trata de una «recaída» en una política aplicada constantemente por EE.UU. contra La Habana. El paso se dio en medio de una escalada entre Washington y La Habana, que sistemáticamente ha rechazado esas alegaciones y ha advertido que defenderá su integridad territorial.

«La postura de Rusia al respecto sigue siendo invariable: resultan categóricamente inaceptables las medidas unilaterales de carácter sancionador contra Estados soberanos e independientes, adoptadas al margen de la ONU y de las disposiciones de su Carta, así como de otras normas del derecho internacional», manifestó Zajárova.

«Condenamos enérgicamente los pasos ilegítimos y restrictivos dirigidos contra La Habana, así como la presión sobre el liderazgo cubano y sobre los ciudadanos de ese país», reafirmó, agregando que, pese a los obstáculos externos que se le imponen en el camino de desarrollo de la nación caribeña, esta «seguirá manteniendo vínculos económicos exteriores eficaces».

La Cancillería rusa llamó la atención sobre el hecho de que, en el nuevo «documento anticubano» de Washington, Rusia —junto con otros socios «de pleno derecho» de La Habana— se clasifica como un Estado «hostil» y «malintencionado». Según la alta diplomática, este tipo de «etiquetas» no contribuye ni a la estabilización del diálogo ruso‑estadounidense ni a aumentar la eficacia de los esfuerzos de mediación de EE.UU. en la resolución de crisis en distintas regiones del mundo.

Asimismo, el Ministerio también rechazó las tentativas de crear barreras a la cooperación internacional, «y más aún» cuando se trata de un país que atraviesa una compleja situación socioeconómica, que Moscú atribuye en gran medida al bloqueo comercial, económico y financiero impuesto por Washington desde hace casi 70 años.

En paralelo, Zajárova insistió en que entre Rusia y Cuba existen «vínculos históricos especiales» y que las tradiciones de cooperación bilateral, de carácter «integral», cuentan con «raíces profundas» y un amplio respaldo sociopolítico en ambos países.

«Como hemos subrayado en reiteradas ocasiones, esta cooperación no está dirigida contra terceros ni puede considerarse perjudicial para los intereses de nadie. Estamos firmemente decididos a seguir desarrollándola de manera coherente en beneficio de los pueblos de nuestros Estados y para el fortalecimiento de la seguridad y la estabilidad internacionales», enfatizó.

Tras la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Donald Trump ha realizado declaraciones amenazando con aumentar la presión sobre Cuba.

El mandatario estadounidense afirmó que «entrar y destrozar» Cuba podría ser la única opción que queda para forzar un cambio.

Las amenazas del mandatario tienen lugar en medio del bloqueo económico y comercial que mantiene EE.UU. sobre Cuba desde hace más de seis décadas. El embargo, que afecta gravemente a la economía del país, fue además reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca. «Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre», manifestó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.

El bloqueo que EE.UU. ha impuesto a la isla ha sido sistemáticamente rechazado por la mayor parte de los países del mundo, entre ellos Rusia y China. 

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La ONU debe actuar ante amenazas de EE.UU. sobre la soberanía 

En el contexto de la escalada retórica y amenazas explícitas a Cuba desde Washington, la sociedad civil organizada de la nación antillana envió recientemente una demanda urgente a la máxima instancia global. 

La Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU) ha solicitado a Antonio Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que cumpla con el propósito fundacional de ese organismo y actúe para frenar las acciones de los Estados Unidos (EE.UU.) que ponen en peligro la paz regional.

Para analizar la dimensión jurídica de esta crisis y la legitimidad del reclamo, la Agencia Cubana de Noticias (ACN) dialogó con Enrique Carlos Loyola Vega, presidente en Villa Clara de la Sociedad Cubana de Derecho Internacional y miembro de la Unión de Juristas de Cuba. El experto explica por qué la comunidad internacional no debe permanecer indiferente ante una violación tan flagrante del Derecho Internacional (DI).

Una gestión legítima desde la sociedad civil organizada

La iniciativa de la ACNU se fundamenta en su carácter representativo y su estatus ante la ONU. Al preguntarle por la autoridad de esta organización para realizar tal demanda, el también profesor explica su naturaleza: la ACNU, con sede en La Habana, posee estatus consultivo ante la ONU, foro del cual Cuba es Estado fundador.

«Esta asociación tiene el mérito histórico de haberse opuesto, en la voz de su representante Eduardo Chibás, a la existencia en el Consejo de Seguridad de miembros permanentes con derecho a veto», destaca el jurista. Hoy, la ACNU agrupa 143 socios colectivos y 400 individuales que representan a la sociedad civil cubana.

Frente a quienes manipulan el concepto, Loyola Vega aclara su significado real con profundidad histórica.

«Sobre Sociedad Civil comienza hablarse desde los tiempos de la Grecia antigua, pero no fue hasta el siglo XIX con la burguesía que adquirió nueva connotación» y fundamenta, citando a Carlos Marx, que «a determinada fase de desarrollo de la producción corresponden determinadas formas de constitución social; es decir, una ‘Sociedad Civil’ a la cual corresponde un determinado estado político». 

En la actualidad, explica, es el «conjunto de ciudadanos que se organizan de forma voluntaria y autónoma para actuar en el ámbito público, buscando el bien común, sin pretender apoderarse del poder político».

Por ello, subraya que el llamado de la carta es un acto de defensa preventiva ante una política hostil que se ha mostrado dispuesta a traspasar todos los límites. «La ACNU, en defensa de nuestro derecho a la paz y la soberanía, y ante las acciones amenazadoras del gobierno estadounidense –con antecedentes recientes en el acto genocida contra Venezuela y amenazas a Irán, Canadá o Groenlandia–, exige al secretario general que promueva los mecanismos de la ONU para impedir un nuevo acto de guerra, sea una agresión armada directa o un bloqueo naval total», afirma el experto.

La violación histórica y actual del derecho internacional

Se sabe que la situación actual no es un hecho aislado, sino la continuación de una doctrina expansionista.

Al preguntarle por la gravedad del momento, Loyola Vega sitúa la crisis en una larga historia de agresión. «Las acciones imperialistas de EE.UU. contra Cuba tienen su antecedente antes de la independencia de las Trece Colonias», señala recordando viejos planes anexionistas como «Cuba llave del Golfo», «Fruta madura» y «Destino manifiesto», así como la intervención en la guerra de independencia cubana.

Hoy, esa continuidad se expresa en una escalada que, según su análisis, quebranta de manera sistemática el orden jurídico global. «En su accionar los EE. UU. han violado los principios fundacionales de la Carta de la ONU y del Derecho Internacional Universal: libre determinación, igualdad soberana, no injerencia, no amenaza o uso de la fuerza, y arreglo pacífico de controversias».

Advierte el jurista que este actuar «viola nuevamente la proclama de América Latina (AL) y el Caribe como zona de paz, generando inestabilidad regional» y afectando la solidaridad entre los pueblos.

 El imperativo de la ONU y la respuesta de Cuba

Frente a esta violación que amenaza con desestabilizar la región, la carta apela al deber primordial y la responsabilidad de la ONU.

El profesor Loyola Vega asegura que este recurso no es solo legítimo, sino un imperativo ético y jurídico. «Se exige el actuar de la ONU, como establece el principal propósito de su creación: preservar la paz. Debe promoverse la presión de la Comunidad Internacional para restablecer el orden mundial y el DI», argumenta. 

Para él, esta es «tarea de todas las Sociedades Civiles para demostrar que construir un mundo mejor y más seguro es imprescindible».

Finalmente, consultado sobre la respuesta que Cuba debe tener ante este escenario de amenaza existencial, el jurista enfatiza la unidad, la perfección del proyecto social y la preparación como pilares irrenunciables. «Por parte nuestra debemos trabajar por perfeccionar la Sociedad Socialista bajo el principio de unidad de todo el pueblo en torno al Partido Comunista de Cuba (PCC), continuador del Partido Revolucionario Cubano». 

Concluye con un llamado a la defensa, inspirado en el ejemplo más reciente de sacrificio: «Que el ejemplo de los 32 combatientes caídos en defensa de Venezuela nos guíe para prepararnos y defender la patria bajo la concepción de la Guerra de Todo el Pueblo, con la dignidad, el patriotismo y el valor de los cubanos».

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La solidaridad con Cuba como acto de justicia, defensa de Frei Betto

Foto: Tomada de Prensa Latina

Ante las nuevas agresiones de Estados Unidos contra Cuba, el reconocido intelectual y teólogo brasileño Frei Betto considera hoy la solidaridad con la isla como un acto de justicia y apoyo a un país hermano.

Pero, además, estima que respaldar a la nación antillana significa una defensa activa de los principios de soberanía, igualdad y no injerencia que deben regir el orden internacional. «Es un paso necesario para construir un mundo más justo y multipolar».

Frei Betto respondió a preguntas de Prensa Latina a raíz de la orden ejecutiva firmada el pasado jueves por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra Cuba, la cual representa otro episodio del diferendo histórico entre los dos países, uno empeñado en dominar y el otro en ser libre y soberano.

Ese documento declara una emergencia nacional vinculada con el territorio caribeño y establece un proceso de imposición de aranceles a los países que le vendan o suministren petróleo, como otra forma de arreciar el bloqueo económico, comercial y financiero de más de 60 años.

EEUU CON POLÍTICA EXTERIOR UNILATERAL Y DE PRESIÓN MÁXIMA

Frei Betto trazó una radiografía crítica de la política exterior estadounidense hacia América Latina y el Caribe, marcada, según advirtió, por el unilateralismo, la coerción y el castigo económico.

Al mismo tiempo, subrayó que el momento exige redoblar el acompañamiento internacional a Cuba, como gesto de apoyo a un país asediado y defensa concreta de la soberanía, la autodeterminación y la integración regional en un escenario global cada vez más tenso.

Desde su punto de vista, las nuevas medidas de Trump pueden inhibir a algunos países a continuar negociando con Cuba, lo que podría perjudicar aún más la economía de la isla.

Sin embargo, estimó posible que los integrantes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) no se dejen intimidar, ya que el bloque ha manifestado en repetidas ocasiones el rechazo al bloqueo y el compromiso con la cooperación regional.

La postura de la Celac podría incentivar a sus miembros a mantener o incluso fortalecer los lazos comerciales y de solidaridad con la isla, como una forma de contrarrestar la presión externa y defender los principios de autodeterminación e integración, apuntó.

En ese sentido, el teólogo brasileño recordó que la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe bajo la administración Trump se caracteriza por un enfoque unilateral y de presión máxima, particularmente notable en el caso de Cuba con el retroceso en el acercamiento diplomático y el reforzamiento del bloqueo económico, así como en las amenazas y sanciones contra Venezuela y Nicaragua.

Tales acciones fueron recibidas con preocupación por muchos países de la región y organizaciones internacionales, ya que, en lugar de promover la cooperación y el diálogo, tendieron a exacerbar tensiones y dificultar la resolución pacífica de diferencias, sostuvo.

En contraste, subrayó cómo China aboga por las relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la igualdad y el beneficio recíproco, y apoya el derecho de los pueblos a elegir su propio camino de desarrollo, oponiéndose a cualquier forma de injerencia externa en asuntos internos de los países.

LA IMPORTANCIA TRASCENDENTAL DE LA SOLIDARIDAD

Frente al contexto actual, el intelectual del gigante sudamericano manifestó que la solidaridad con Cuba adquiere una importancia trascendental.

Destacó que, ante las duras y prolongadas medidas coercitivas unilaterales que buscan asfixiar su desarrollo, el pueblo cubano ha demostrado una resistencia ejemplar y un firme compromiso con su soberanía.

Al mismo tiempo, enumeró cuatro motivos por los que es crucial incrementar la solidaridad ahora:

– Defensa de la autodeterminación: Apoyar a Cuba es defender el derecho fundamental de todos los pueblos a elegir su sistema político, económico y social sin injerencias externas. Es un principio básico del derecho internacional y de la convivencia pacífica.

– Rechazo al bloqueo económico: El cerco financiero y comercial impuesto a Cuba por más de seis décadas es el principal obstáculo para su desarrollo, afectando directamente el bienestar de su población. La solidaridad internacional es vital para presionar por el fin de esta medida, calificada reiteradamente por la Asamblea General de la ONU como una violación del derecho internacional.

– Reconocimiento a los logros pese a la adversidad: A pesar del bloqueo, Cuba ha logrado avances notables en salud pública, educación, ciencia y cooperación internacional, enviando brigadas médicas a decenas de países incluso durante la pandemia. Apoyarla es reconocer estos esfuerzos y su contribución humanitaria global.

– Un mensaje claro contra la coerción: Fortalecer los lazos con Cuba envía un mensaje poderoso contra el uso de la presión económica como herramienta de política exterior. Promueve un mundo multipolar donde el diálogo y la cooperación prevalezcan sobre la imposición.

Además de exponer esas razones, Betto se refirió a formas concretas de solidaridad para apoyar a la nación antillana en este momento de renovada agresión estadounidense.

– Apoyo político y diplomático: Que más países alcen su voz en foros internacionales para exigir el fin del bloqueo y respetar la soberanía cubana.

– Reforzar la cooperación económica: Incrementar los intercambios comerciales, las inversiones y la colaboración en sectores clave, buscando alternativas para sortear las sanciones extraterritoriales.

– Amplificar la verdad: Contrarrestar las campañas de desinformación, dando a conocer la realidad cubana, sus desafíos y sus logros en condiciones de asedio.

– Apoyo pueblo a pueblo: Fomentar los intercambios culturales, académicos, científicos y de amistad, que son la base más sólida de la solidaridad.

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Comunistas chilenos llaman a redoblar la solidaridad con Cuba   

Foto: Tomada de Prensa Latina

El presidente del Partido Comunista de Chile (PCCh), Lautaro Carmona, llamó hoy a redoblar la solidaridad política y material con Cuba frente a la nueva escalada de agresiones de Estados Unidos.

En un mensaje publicado en X, Carmona advirtió sobre la profunda preocupación generada a nivel internacional tras la declaración del mandatario Donald Trump de que Cuba constituye un peligro para la seguridad de su país.

Esta acción, unida a la amenaza de imponer sobrearanceles a quienes vendan combustible a la isla, solo profundiza el bloqueo criminal que el pueblo cubano ha resistido por décadas, recordó.

El máximo dirigente del PCCh llamó a denunciar esta arremetida y a redoblar la solidaridad con Cuba, nación soberana que –dijo- merece respeto.

En las redes sociales, la diputada y militante del PCCh Carmen Hertz expresó su apoyo a Cuba y destacó la firmeza de la isla caribeña ante las agresiones del imperio que en su decadencia actúa como una bestia herida.

«Pero, ni los zarpazos de la desesperación, ni más de 60 años de un bloqueo genocida, han podido ni podrán rozar la dignidad y el coraje inquebrantable del pueblo cubano», señaló.

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Cuba agradece respaldo de China frente a nuevas medidas de EE. UU.

El miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, agradeció el firme rechazo de China a las recientes medidas del Gobierno de Estados Unidos dirigidas a bloquear el suministro de petróleo a la Isla.

A través de su cuenta en X, el Canciller cubano expresó el reconocimiento al Partido, el Gobierno y el pueblo del gigante asiático por su respaldo, ante la aprobación de una Orden Ejecutiva del presidente estadounidense, que busca «bloquear criminalmente la entrada de petróleo a Cuba».

El pronunciamiento se produce luego de que la Cancillería china condenara enérgicamente este viernes las acciones de Washington y reiterara su apoyo a Cuba en la defensa de su soberanía y seguridad nacionales.

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Arthur Parra dijo:

1

31 de enero de 2026

20:14:13


Me gustaría mucho tener acceso a la lista de países wue nos apoyan.

vallina dijo:

2

1 de febrero de 2026

03:47:15


A Cuba se la respeta. Póngase punto final al criminal bloqueo imperialista. La soberanía de los pueblos es sagrada.