Balas y protestas multitudinarias han caracterizado este caótico fin de semana en Estados Unidos, donde agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) no han tenido reparos en asesinar a un ciudadano estadounidense, con lo cual ya se contabilizan dos muertes por esa vía en los que va de mes, más un herido, como parte del férreo operativo de control migratorio que se desarrolla en el país.
El episodio tuvo lugar en la ciudad de Minneapolis, cerca de la avenida Nicollet y la calle 27, en el lado sur, donde se llevan a cabo protestas diarias, luego de que los oficiales balearan y asesinaran a Renee Good. Este nuevo suceso acarreó, reportan los medios, un enfrentamiento entre agentes federales y manifestantes, donde los primeros desplegaron químicos irritantes.
Al respecto, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, declaró en X: «Minnesota ya está harta. Esto es repugnante (…) El presidente debe poner fin a esta operación. Que retiren a los miles de agentes violentos y sin entrenamiento de Minnesota. Ya».
Aunque algunos analistas han precisado que Minneapolis es actualmente el centro de la crisis de las fuerzas federales en EE. UU., también han tenido lugar concentraciones en otros estados, como Nueva York, Washington y Filadelfia, donde, bajo el reclamo de «ICE fuera ahora», muestran su claro descuerdo con las políticas migratorias y las acciones de los agentes del ICE, quienes se han dedicado a sembrar el caos y la violencia entre la población.
De acuerdo con varios medios de prensa, esta podría ser una de las huelgas generales más grandes registradas en la nación norteña, desde la década del 70. En ese sentido, Telesur apuntó que, las encuestas muestran que solo el 38 % de los estadounidenses aprueba el manejo migratorio de la administración de Donald Trump, una caída de 11 puntos desde marzo de 2025.






















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