ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de RT

Operaciones de inteligencia sobre el terreno, comandos moviéndose con sigilo en la profundidad de la madrugada, guerra electrónica y ciberataques diseñados para cegar las defensas enemigas: todo confluye en un «golpe de mano» para la captura, extracción o eliminación de un objetivo seleccionado.

No se trata de una superproducción de Hollywood. En múltiples ocasiones a lo largo de la historia, Estados Unidos ha ejecutado este tipo de acciones con resultados variopintos y, casi siempre, catastróficos para sus propios intereses a largo plazo.

Un ejemplo emblemático ocurrió el 3 de octubre de 1993. Una unidad integrada por helicópteros y tropas de élite (Delta y Rangers) intentó asaltar un edificio en Mogadiscio, en el que se ocultaban los principales lugartenientes de la milicia de Mohamed Farah Aidid.

Según Howard E. Wasdin, veterano de Somalia y autor de Seal Team Six, en esa operación Estados Unidos sufrió su derrota más estrepitosa desde Vietnam: 18 soldados muertos, 71 heridos y uno capturado.

Para América Latina, la intervención militar estadounidense no es una novedad. Estas acciones, enmarcadas en doctrinas como el Destino Manifiesto, el Corolario Roosevelt o la Doctrina Monroe, tienen hitos nefastos como la Guerra México-Estados Unidos (1846-1848), que culminó en la anexión forzosa de vastos territorios como California, Texas y Nuevo México.

A este historial se suman las constantes intervenciones en el Caribe y Centroamérica: Cuba (1898-1902, 1906-1909, 1917-1922); Puerto Rico, bajo dominio desde 1898; la fragmentación de Panamá de Colombia en 1903; las ocupaciones de Haití (1915-1934), República Dominicana (1916-1924) y Nicaragua (1912-1933).

La lista continúa con golpes de Estado y operaciones encubiertas: Guatemala, en 1954; la fallida invasión de Playa Girón en Cuba (1961) y sus interminables campañas de desestabilización; la invasión a República Dominicana, en 1965, bajo el pretexto de evitar «una segunda Cuba»; el cruento golpe contra Salvador Allende en Chile (1973); y el apoyo logístico a la «contra» nicaragüense en los años 80, para derrocar al sandinismo.

Aún frescas en la memoria continental quedan las invasiones a Granada (1983) y Panamá (1989). Estas maniobras, disfrazadas a menudo de «intervenciones humanitarias», han cosechado el rechazo unánime de la comunidad internacional.

El reciente ataque contra Venezuela señala el retorno de la política del Gran Garrote (Big Stick) y de una Doctrina Monroe impulsada por la desesperación de un imperio en decadencia.

La escalada actual contra la nación bolivariana representa el punto más crítico de una «guerra multiforme», que arreció en agosto de 2025. Aunque Washington intentó justificarla como una operación contra el narcotráfico, tal pretexto resulta insostenible frente a la evidencia y queda desmentido por el propio discurso de Donald Trump, quien ha dejado al desnudo el carácter depredador, neocolonial y fascista de las acciones de la Casa Blanca.

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jose luis Villarreal dijo:

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10 de enero de 2026

16:51:33


Ante semejante historial guerrerista y abusivo del imperialismo y sus clases dominantes, y que quiere darle continuidad, amedrentando, amenazando y provocando, a todo el mundo, dividiendo al mundo en áreas de influencia para que sus acólitos aliados lo imitan en esas regiones, haciendo lo mismo que el esta realizando en nuestra America, el problema e s como detenerlos y quienes se van atrever hacerlo, por que la actividad de esos dementes ultrafascistas se esta acelerando, y ya se necesita ponerles un alto, Cuba, Nicaragua y Venezuela, deben de unir a sus ejércitos y sus milicias, sus científicos desarrollar sus armamentos para contrarrestar a los imperialistas, profundizar en la robótica, cibernética, y el internet, para que no se bloquee la información de sus países, poner a trabajar a sus elementos en ejercito que tengan cualidades de innovadores e investigadores, para mejorar sus armamentos, todo ello con miras a su posterior utilización en el bienestar de los pueblos.