ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Foto: Tomada de Prensa Latina

Con perdón de la flora silvestre –tan necesaria como peligrosa– lo que vemos y vivimos en el mundo de hoy, digamos el pasado domingo, último día de noviembre, parece identificarse con un mundo en el que la «ley de la selva» se impone ante la más mínima razón.

Si no es así, cómo se puede entender que el país más poderoso económicamente –Estados Unidos– tenga un Gobierno que no participe en la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente, y estimule, a su vez, el libertinaje en el uso y explotación de los minerales fósiles contaminantes y destructores de la tan necesaria capa de ozono.

Esa es la ley de Donald Trump, el mismo presidente que, en relación con las elecciones presidenciales de este domingo en Honduras, amenazó al pueblo de la nación centroamericana con suspender todo apoyo económico, si no eligen al candidato favorito de Washington, Nasry «Tito» Asfura.

Esa amenaza, por supuesto, no es una «vulgar injerencia en los comicios hondureños», de acuerdo con las normas y las leyes de quien se ha autoproclamado emperador mundial.

Pero todo esto es muy poco, y Trump, que dice librar una guerra contra el narcotráfico en el Caribe, indultó al expresidente hondureño, Orlando Hernández, quien estaba preso en Estados Unidos, cumpliendo una condena de 45 años por participar en negocios del trasiego de drogas.

No hay lógica posible, como no hay ética alguna, en las actuaciones de la Casa Blanca.

Trump, con el asesoramiento de su secretario de Estado, Marco Rubio, ha movido hacia los mares del sur del Caribe, frente a las costas venezolanas, medios de guerra y hombres, para, según él, combatir el tráfico de drogas, una gran mentira, cogida con frágiles argumentos, y sin que se muestre evidencia alguna, aunque ya sus cañoneras han segado la vida a más de 80 pescadores, y no han podido mostrar ni un gramo de droga, ni cosa que se parezca.

Se trata de un gobernante que, desde su ego, y con el amparo de sus millones de dólares, está conduciendo la política de la «no política», la que no tiene lógica ni respeto por nadie, la que impone matrices mediáticas para asegurar que «él terminó la guerra en Gaza», cuando todos los días mueren, por los bombardeos israelíes o por falta de alimentos, niños palestinos y ciudadanos del Líbano y Siria, también bombardeados por la aviación y los tanques del régimen sionista de Benjamín Netanyahu.

Ahora, en el Caribe y en América Latina, la región proclamada como Zona de Paz, se advierte un clima de guerra y de violación de las más elementales normas del derecho internacional, en el que un gobernante fundamentalista e irrespetuoso, lo mismo cierra el cielo soberano de Venezuela, que añade más y más peligro hacia un deterioro total de la convivencia pacífica y el respeto a la soberanía de cada país.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.