Él tiene una suerte de esmoquin raro que desentona con la gorra encajada enla frente, mientras que en Venezuela la gente se moviliza y habla de defender la Tierra y lo que hay debajo y lo que hay encima; mientras los barcos y los aviones de otra parte amenazan bien de cerca.
Ella tiene un vestido juvenil, corto y abombachado, oscuro, mientras Silvio Rodríguez llena estadios en la Argentina y se reúne con gentes del Uruguay y recuerda los conciertos de Chile y a la gente parada en la escalinata de la Universidad de La Habana.
A La Habana va gente a sentir y a recargar fuerzas, a coordinarlas desde todos los continentes, desde las esquinas de cada uno, y ella se sienta en un parque sudamericano justo de la mano de él, que también se sienta, en tanto Israel se «aburre» de que el alimento y las medicinas entren a la Franja de Gaza, y se inventa algo nuevo y bombardea otra vez.
Entonces ellos comienzan a darse un beso en una esquina de la plaza y en Francia han entrado a robar algo en el Louvre y el Che, más acá, se vuelve exposición de arte y remembranza y pregunta y todo tiembla.
Él cruza la pierna para no estrujar su esmoquin raro y ella la cruza igual para sentirse algo más cerca y el beso sigue y en Panamá, en ese justo instante, decomisan casi dos toneladas de droga, y Donald Trump envía a Iraq a un empresario del cannabis, y Rubén Blades, desde algún formato nuevo disfrazado de vitrola, recuerda que todavía hay mucho tiburón en el Caribe.
Bolivia cierra mesas electorales y cuenta votos para el nuevo presidente y ellos siguen en el beso.
Ya la gente se ríe y comenta, porque es un beso largo y porque quién que use smoking con gorra puede enamorarse y las Naciones Unidas vuelven a recordar la crisis climática y la pobreza en el mundo y el mundo gira y el beso…
Porque hay dos pares de labios tocándose cuando el Papa canoniza a siete nuevos santos, y cuando Colombia pide respeto y cuando Estados Unidos vuelve a hacer lo que le da la gana, o casi lo que le da la gana, que no es lo mismo, pero es igual.
Son 39 años de la muerte de Zamora Machel cuando sigue el beso, y Argentina se entra a patadas con Marruecos en una cancha de fútbol por el trofeo de un mundial Sub 20.
Dina Boluarte se enfrenta a 11 cargos fiscales, el Real Madrid vuelve a la punta de la tabla en España y el maldito beso, que de tan largo ahora nadie mira, el maldito beso sigue.
E Israel dice que reanuda «el alto al fuego» y nadie le cree y el beso y la Tierra…
Cae la noche en el hemisferio, quiere arrancar medio triste la semana y por fin se acaba el beso como quien apaga una luz.
Pero la luz sigue, porque los abuelos de una casa lejana arrancaron la risa tremenda y poderosa junto al nieto y la risa, necesariamente larga y profunda, llega en relevo del beso, y más tarde, en ayuda, de algún otro confín aparecerá un abrazo, porque la luz se las arregla para no desvanecerse nunca.













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