ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
La ONU no fue consultada, ni aprobó los bombardeos y la ocupación de Irak. Foto: EFE

Tras el nacimiento de la ONU, la institución ha tenido su sede en la ciudad de Nueva York, algo que al gobierno anfitrión le vino como anillo al dedo en su afán de imponerse ante el mundo, fuese por guerras o por robos de territorios, sanciones o amenazas.        

El Consejo de Seguridad, mecanismo de poder supremo, apareció como versión de garantía de la libertad, la democracia y los derechos humanos, nada más cuestionable cuando solo las mayores potencias mundiales, encabezadas por Estados Unidos, se atribuyen el derecho de decidir los destinos del mundo.

La imposición del veto ha sido el instrumento utilizado por los gobiernos estadounidenses para deshacer cualquier acuerdo, aunque sea casi unánime, contra crímenes como los que comete Israel contra la población palestina. De lo que ha hecho Estados Unidos respecto al Consejo de Seguridad y a la propia ONU, hay ejemplos más que suficientes:

La Asamblea General de las Naciones Unidas ha votado en 32 oportunidades por amplia mayoría porque Washington levante el bloqueo contra Cuba, y este no solo continúa, sino que se recrudece. Bochornoso hecho que pone al desnudo cuánta manipulación emplean los anfitriones, convirtiendo a la institución en reo y hasta cómplice de las peores acciones salidas desde cada administración que ponga los pies en la Casa Blanca.

Entre el 24 de marzo y el 11 de junio de 1999, EE. UU. emprendió bombardeos contra Yugoslavia, sin consultar siquiera al Consejo de Seguridad y con el repudio de la comunidad internacional que condenaba el crimen. La orden de lanzar las bombas y misiles la emitió el presidente ¿demócrata? William Clinton.

Resultado: más de 3 000 muertos y mutilados que aún hoy fallecen por los efectos del uranio empobrecido contenido en la metralla vomitada contra centros civiles de la entonces Yugoslavia.

Ni la ONU ni su Consejo de Seguridad fueron consultados; tampoco aprobaron los bombardeos y la ocupación de Irak, que causaron casi un millón de civiles muertos, heridos o mutilados y un país prácticamente destruido. La mentira fabricada para tal crimen fue la existencia en tierra iraquí de armas de destrucción masiva, y vínculos del Gobierno de Sadam Hussein, con el grupo terrorista Al Qaeda.

Un mes después, el propio presidente W. Bush, reconoció públicamente que todo era mentira, una información falsa suministrada por la CIA, pero ya el daño estaba hecho, y el gobernante iraquí asesinado. Y del Consejo de Seguridad de la ONU, nadie se acordó.

Pero recordemos también los bombardeos estadounidenses contra Granada, en el Caribe, contra Panamá y muchos otros actos de guerra y agresión, a espaldas de la ONU y de su Consejo de Seguridad.

Cada vez que el Consejo de Seguridad ha sido convocado para al menos pedir un alto al fuego en el genocidio israelí contra los palestinos en Gaza, un solo brazo levantado ha vetado esa posibilidad: el de Estados Unidos.

De una forma más solapada y cínica, el gobierno yanqui no otorga visas a mandatarios que se ven privados de asistir a los debates en la ONU o en algún cónclave, del carácter que sea, que se convoque para territorio de la nación norteña. Puede asegurarse que es demasiada ignominia, causante del estado de cosas que hoy convierte al mundo en más inestable, menos seguro, y con el peligro de ser llevado a su propia extinción.

COMENTAR
  • Mostrar respeto a los criterios en sus comentarios.

  • No ofender, ni usar frases vulgares y/o palabras obscenas.

  • Nos reservaremos el derecho de moderar aquellos comentarios que no cumplan con las reglas de uso.

Lazaro dijo:

1

18 de julio de 2025

08:12:00


Hace muchos años, muchos, el Comandante en jefe Fidel Castro sentenció, que esa organización debía de cambiar de sede y afirmó, que la misma en aquellos momentos, no estaba siendo tenida muy en cuenta por los EE.UU.