Windhoek, República de Namibia.–Era media mañana cuando en la Casa de Estado comenzó, ayer, la toma de posesión de la presidenta de la hermana nación, Netumbo Nandi-Ndaitwah, a la que asistió el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, en nombre del Partido, del Estado y del Gobierno cubanos.
Ni las fuertes lluvias sobre el país africano impidieron el hermoso y comprometido momento para este país, cuya conducción la asume por vez primera una mujer, justo cuando celebra el aniversario 35 de su independencia.
Desde varias latitudes llegaron los amigos para el importante suceso y para festejar aquel 21 de marzo de 1990, cuando culminó una larga y ardua lucha contra el colonialismo y el apartheid. Fue el fin de una era de dominación en África y el comienzo del camino hacia la soberanía, la paz y el desarrollo, que contó con el esfuerzo y la sangre de nuestros compatriotas.
Por eso la presencia del Jefe de Gobierno cubano simboliza la consolidación de los entrañables y profundos vínculos entre los dos países –que datan de tres décadas y media–, forjados por los líderes históricos Fidel Castro Ruz y Sam Nujoma, basados en la solidaridad y la cooperación mutua.
En la ceremonia, Marrero Cruz le trasladó –a la líder del Partido Organización del Pueblo de África del Sudoeste (swapo)– felicitaciones, en nombre del pueblo de Cuba, y le agradeció por la condena, en su discurso, contra el bloqueo económico, comercial y financiero de ee. uu. a la Mayor de las Antillas.
También el Primer Ministro intercambió con varios jefes de Estado y de Gobierno, y después fue recibido por la Presidenta, en un encuentro «fraternal, con muchas coincidencias, en el cual prevaleció el cariño por Cuba» y la intención de fortalecer las relaciones, e incrementar y diversificar la cooperación en salud, formación de recursos humanos, biotecnología y otras áreas.













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