ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA

Cada determinado tiempo –lo más frecuentemente posible– es aconsejable revisarse el «estado de cuenta» emocional y hacer un breve inventario de las últimas victorias, derrotas y deudas, grandes y pequeñas, que uno, como ser social y colectivizado, va teniendo.

Sería bueno mirarse hacia adentro y hacia afuera, aunque esta se trate, como advirtiese el filósofo militante Antonio Gramsci, de una división metodológica, pero no orgánica.

Tiene que entrar de todo en esa taxonomía del ser; puede dejarla, si quiere, para los lunes en la página 8, cuando vaya levantando el día.

De todo: las últimas personas a las que defraudó, la cantidad de veces que pidió disculpas, las ocasiones en las que movió un dedo o «cielo y tierra» para resarcirlo todo; la frecuencia de felicidad contra la de disgustos; cuán a menudo se niega a ser objeto de las circunstancias y pasa, a riesgo de muchas cosas, a ser sujeto de ellas…

De todo y más: el tiempo que lleva sin ver a los que quiere y están vivos, cuánto hace que no recuerda a los muertos, cuántas promesas a unos y otros ya cumplió. ¿Qué de lo que le roba el tiempo, el valioso tiempo de su vida, está teniendo un resultado que le haga sentir orgullo, y que además le lleve a pensar que porta y difunde la bondad?

Inspecciónese, sin perder la ternura, pero sin tomarse lástima, aunque después no publique los resultados. Y no deje las interrogaciones en lo fácil.

¿Cuándo fue la última vez que una canción le estremeció el espinazo? ¿De qué iba? ¿De amor, de dignidad? ¿Por qué apostaba? ¿Por amor, por dignidad?

¿Cuándo fue la última vez que usted se estremeció por cualquier cosa? ¿Una flor, un ave, un himno, un gesto, una palabra, un recuerdo, un sueño, un anhelo, una voz, un beso, un golpe, un desprecio, una mirada, un aguacero… una luz?

Vaya más allá… ¿Cuándo fue que dejó de preocuparse, aunque sea un poco, por las flamas que se están tragando este lunes la Araucanía y la Patagonia? ¿Sabe que hay quien culpa a los mapuches y que el señor presidente de la Argentina declaró a parte de ellos terroristas, hace apenas 24 horas?

¿Ha escuchado que miles de indígenas en Ecuador votaron este domingo por un candidato que –sabían– no iba a ganar, pero que igual fueron a la urna, por el solo acto de catar «cuánto les duele que un indio no les baje la mirada»?

¿Sabe que, en América Latina, quienes más sinceramente entienden lo que ocurre en Palestina son los pueblos que llevan miles de años habitando este espacio? ¿Que, desde hace siglos, son los que mejor entienden también qué significa la palabra colono, y a qué huele la mirada del blanco, y que eso no se acaba?

Cuele también esas preguntas en su inventario, porque nos tocó nacer en un espacio y circunstancia concretos, en los cuales, para quien odia al indio, todos nosotros somos indios y, para quien odia al negro, todos nosotros somos negros, por muy blanquecina que unas y otros llevemos la piel.

Deténgase el lunes, si quiere, en la página 8, a cuestionar(se) todo, a preguntar al menos por una luz en medio de tanto –no solo la que se llevó el apagón–, porque las noticias casi siempre van demasiado rápido y no permiten que uno recuerde el dónde, el porqué y el para qué existe.

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Pablo Andrés dijo:

1

10 de febrero de 2025

05:51:47


La última vez que me estremecí, fue con un artículo de Granma. Artículo: «Las dificultades mayores o menores que tenga la Revolución dependerán de nadie más que de nosotros mismos; porque son muy lógicas las dificultades que pone el enemigo, pero son muy absurdas las dificultades que muchas veces con nuestra incomprensión y con nuestras insensateces ponemos nosotros mismos, y contra esas hay que luchar en todos los rincones del país». Gracias, son estas las palabras que siempre hay que tener en cuenta.

Estrella López dijo:

2

10 de febrero de 2025

17:19:57


Magnífico, artículo, gracias por recordarnos la esencia de la vida