Sin temor alguno a las amenazas de Estados Unidos, la relación entre Cuba y China se ha consolidado por más de 60 años y con las proyecciones futuras de una hermandad sin fin a la vista, pues se trata de una relación reforzada con el respaldo mutuo e inquebrantable ante los retos internos y externos de las dos naciones.
El embajador chino en Cuba, Huan Xin, en una reciente conferencia de prensa, enfatizó en la intervención en el Debate General de las Naciones Unidas del canciller de la nación asiática, Wang Yi, quien hizo un llamado al Gobierno estadounidense a levantar el bloqueo económico, comercial y financiero a la isla caribeña y su inclusión en la lista de supuestos Estados patrocinadores del terrorismo.
Hua Xin subrayó la posición defendida por su gobierno de que «frente a actos unilaterales e intimidatorios como las sanciones y el bloqueo, China apoya firmemente a los países en la defensa de sus derechos legítimos».
«Las sanciones y la presión no traerán ventajas monopolísticas. Reprimir y contener a otros no resolverá los problemas internos. No se debe privar a los pueblos de todos los países del derecho a una vida mejor», acentuó.
Al mismo tiempo, agradeció la defensa del miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ante la ONU, en lo referente al principio de Una Sola China.
«Ante esta cuestión de principios no hay zonas grises ni margen para la ambigüedad», señaló el diplomático.















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