¿Qué tienen en común el país más grande de Asia y una pequeña isla del Caribe? ¿Qué une en hermandad a dos culturas tan distantes y diferentes?
El ideal socialista, una historia de resistencia ante el imperialismo, la cooperación, la camaradería y las ansias de progreso, son solo algunos de los tantos puntos en común entre Cuba y China que, en la actualidad, cimentan una relación histórica de más de medio siglo.
Parte de la génesis se remonta a la segunda mitad del siglo xix, cuando los primeros migrantes chinos llegaron a la Isla, donde dieron un aporte invaluable a la causa independentista y tributaron a la conformación de nuestra identidad, en esa suerte de ajiaco de culturas mezcladas en el criollismo de nuestra tierra.
Y, aunque más de 150 años son suficientes para entender al pueblo chino como familia, no es hasta el 28 de septiembre de 1960 que se refrenda, oficialmente, esta hermandad.
Días antes –el 2 de septiembre– Fidel trasladaba los deseos de establecer relaciones diplomáticas con el gigante asiático, durante una concentración con el pueblo en la Plaza de la Revolución, al proclamar la 1ra. Declaración de La Habana.
Quienes lo vivieron cuentan que el líder histórico de la Revolución preguntó al pueblo, inesperadamente y en voz alta, si deseaban los vínculos con la República Popular China. Un Sí estremecedor fue la respuesta.
Cuba fue el primer país del hemisferio occidental en extender la mano amigable a Beijing y reconocer la existencia de una sola China, relación que hasta hoy se ha caracterizado por intercambios a los más altos niveles y un permanente y estrecho diálogo.
Ambos países, guiados por Partidos Comunistas cimentados en los mismos ideales y convicciones, han profundizado los nexos bajo la dirección estratégica de sus líderes políticos.
Mucho se ha hecho por la hermandad entre los dos pueblos y Gobiernos, superando los desafíos del convulso contexto internacional, como recordó recientemente en Granma el actual embajador del gigante asiático en Cuba, Hua Xin, en una evocación por el décimo aniversario de la visita del presidente Xi Jinping a la Isla.
«Líderes de ambos países trazaron, personalmente, el plan maestro para el desarrollo de las relaciones entre los dos Partidos y países, indicaron el rumbo de los lazos binacionales, y desempeñaron un papel estratégico como brújula».
En la actualidad, bajo la premisa de que el desarrollo de China beneficiará también a los pueblos del Sur global, avanzan en diferentes proyectos en el campo de la innovación, las energías renovables, la transformación digital y la cooperación económica y comercial, un horizonte que Cuba comparte, respondiendo con respeto a la confianza compartida en este viaje común hacia el futuro.















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Basilio Garcia dijo:
1
28 de septiembre de 2024
02:07:29
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